Entre las películas que se filmaron pero nunca vimos, ninguna otra debe generar mayor expectativa que The Day the Clown Cried, el proyecto que Jerry Lewis encaró entre 1971 y 1972 entre productores suecos, franceses, rodajes en Estocolmo y París, sobre la historia de un payaso destituido que cae en un campo de concentración nazi. Un documental reciente producido por TCM y estrenado en el último festival de Venecia, From Darkness to Light, cuenta la historia del rodaje, la película y sus infinitos tirones y bifurcaciones. En 2015, Lewis depositó en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos un negativo de la película con la condición de que no se la exhibiera por un plazo de diez años. Dicho período finalizó en Agosto de este año, cuando un positivo de este montaje conservado por Lewis y la LOC se exhibió por primera vez para un número muy reducido de espectadores. La esperanza por ver finalmente la película debe estar hoy en su punto más alto. Pero volviendo al documental de TCM, vienen a la mente algunas cosas después de verlo.
1. En los años en los que intentó sacar adelante The Day the Clown Cried, Lewis y su cine ya entraban en la etapa más rara y amarga de su filmografía. Tras su separación de Dean Martin (un luto del que Lewis, leyendo su autobiografía, nunca parece haberse recuperado del todo, aunque en la película también advierte que sin esa separación quizá nunca hubiera pasado a la dirección), Lewis dio sus primeros éxitos como director en películas en las que lo acompañó el éxito: The Bellboy, El terror de las chicas, The Errand Boy, El profesor chiflado… Scorsese se refiere a Lewis en la película como un vanguardista, alguien que estaba revolucionando tanto la producción como las formas cinematográficas (de parte de MS esto incluye tanto el reconocimiento por inventar el video assist como la emoción al describir el espacio y los colores de El terror de las chicas como “una torta de casamiento cortada al medio”). Godard, que aparece hablando de Lewis en una entrevista con Johnny Carson, se refiere a Lewis como un pintor, “aunque quizá ni el mismo lo sepa”. Ninguno se equivoca. Jerry Lewis fue uno de los artistas más deslumbrantes de los 60, 70 y 80s, también uno de los cineastas más raros y originales que hayan existido. Esa singularidad se empezó a acentuar luego de esos primeros hits en películas que ya no tuvieron el mismo aprecio de la taquilla y que fueron complicándole a Lewis cada vez más el acceso a las vías de financiamiento. Antes de The Day the Clown Cried, ya había filmado una película una comedia sobre millonarios aburridos, nazis y Segunda Guerra Mundial (Which Way to the Front?) que pasó y permanece sin pena ni gloria (como pasa prácticamente, por otra parte, con todas sus películas filmadas después de la década del 60).
2. Como pista de esta tensión entre el Lewis cineasta y el público, permítanme compartir una cita de Serge Daney de cuando Smorgasbord (1983) se estrenó en Francia:
En 1963, Jerry Lewis inventó un personaje seductor completamente motivado por el odio. Lógicamente, lo llamó Love. El señor Love era tan opuesto al tímido Doctor Jerry como el día y la noche, como Hyde y Jekyll. Una oposición muy dialéctica. Para “aceptarse a sí mismo” (condición necesaria para que los demás –la audiencia, vos, yo o una joven, ligeramente maternal– lo amen a cambio), el buen Jerry tuvo que pasar por el señor Amor-odio.
Entonces nació una estrella (doble). El idiota total y la estrella cínica, el rechazado por los demás en el campus y el astuto hombre de negocios, Lewis el actor y Lewis el productor. ¿Se reconciliarán algún día? ¿Uno matará al otro? ¿O la fusión de ambos creará un "Jerry Lewis" sintético, más sereno con el paso de los años? Esto subestima a nuestro autor. Un gran cómico no se limita a dar a las personas “lo que quieren” porque las ama; distribuye –sin esperanza de recibir nada a cambio– un excedente de energía y un exceso de amor. Por eso los grandes cómicos son a menudo nuestra “parte maldita”. Por eso Jerry Lewis nunca ha sido aceptado en su propia casa.
3. La dirección cinematográfica como una lucha constante, casi como una guerra, acaso una imagen de en qué se había convertido ser un cineasta americano de la ambición de Lewis para cuando empezaba la década del 70. Con el productor sueco Nat Wachsberger, que impulsó originalmente el proyecto pero nunca aseguró los derechos de adaptación de la idea e historia original (de Joan O’Brien, que apareció junto con Lewis en una película de Frank Tashlin, It’s Only Money), ni cumplió con los pagos prometidos (Lewis terminó afrontando hasta donde pudo buena parte de los gastos, en años en que ya venía de perder un montón de plata con el proyecto un poco megalómano y frustrado de una cadena de cines en Estados Unidos). Con Joan O’Brien, que cuando le llevaron un par de imágenes del material rodado descartó definitivamente la chance de permitir la adaptación de su historia original, una de las causas de por qué la película cayó en un cajón por tantos años. Antes de huir de Suecia, Lewis se guarda tres rollos del último material filmado y parte a Estados Unidos (en un rodaje ya muy diezmado por el abandono del personal que no recibía sus salarios); el restante material permanece en el laboratorio de Europa Films en Suecia, casi como pruebas de vida de un secuestro consideradas lo único que les permitiría pujar para cobrar deudas asumidas por Wachsberger. En el documental habla el tipo sueco que supo que esos materiales estaban en el laboratorio y, a través de un amigo, complotó para transferirlos a video una de las noches que el laboratorio dedicaba a hacer transfers de pornografía (“si alguien entraba vería un montón de monitores con porno, mientras, atrás estábamos transfiriendo The Day the Clown Cried”). Esas, imagino, son las imágenes del registro original que vemos en el documental. ¿Servirán estos materiales dispersos para reconstruir un corte lo suficientemente afín a la concepción de Lewis de la película? ¿De qué se compone exactamente la copia que el director dejó en la Biblioteca del Congreso?
4. En el documental, el que mejor habla de Lewis, el que mejor parece comprender su singularidad cómica, es Pierre Étaix, a quien Lewis convocó para las escenas que filmó en Francia, que en la trama que el documental permite vislumbrar parecen ser las del principio, localizadas en un circo del que el payaso secundario Helmut Doork/Lewis es despedido luego de permitirse un chiste-atentado que pone en ridículo al payaso estrella que personifica Étaix. Extraordinario registro de Lewis dirigiendo la escena en que el patrón del circo, en presencia de Étaix, que de modo indirecto es quien parece detentar el poder en la escena, despide a Helmut. Dirección maníaca del tono en el que el patrón debe dar cada palabra dentro de una frase, casi como una partitura de música (los gestos de Lewis de hecho aluden a una altura musical). Testimonio también de la lucha por llevar a buen puerto la cosa muy absurda y muy cinematográfica de llevar al inglés voces cuyos acentos naturales son otros, en una película que además de franceses tenía sobre todo actores suecos intentando hablar en el tipo de inglés que inventó el cine norteamericano para representar el alemán.
5. Después de la partida a Estados Unidos, Lewis pasó varios meses ocultando en público el naufragio del proyecto, dando incluso una fecha precisa de estreno (aunque no puede evitar hacer un chiste sobre la “primavera de este año” en el fragmento de entrevista que vemos), diciendo que ya lo invitaron a Cannes y que después de eso se venía el estreno. Posiblemente el impacto de estas declaraciones airosas no hayan colaborado a apaciguar las tensiones entre las distintas partes necesarias para que el proyecto se reflote. Después se pasó casi el resto de su vida declarando que el proyecto había sido un fracaso total, “una película mala, mala, mala”, en la que nunca había podido salir adelante ni dirigiendo a todos esos suecos ni encarnando a su propio personaje en una película que casi descartaba lo cómico y lo hacía virar directo al drama (aunque la idea de ver cómo Lewis logró combinar todas estas cuestiones, la historia de un payaso que tiene que hacer reír en un campo de concentración, es como dice Godard en la película, “una idea muy bella”, en tanto el entusiasmo que nos produce ver por fin la película es también la expectativa por cómo un cineasta del genio de Lewis habrá podido trabajar todas estas tensiones).
6. ¿Las imágenes de The Day the Clown Cried que vemos en From Darkness to Light? Muy raras, de las imágenes más raras de uno de los cineastas más raros que hayan existido. El transfer de fílmico a video y el material bruto, sin pulido, agrega una dimensión todavía más seca, más cruda a lo que vemos. En una escena Helmut entretiene a los niños judíos, divididos uno y otros por un alambrado. Antes los adultos lo habían mandado a pasear por lo inútil de sus chistes para hacerlos reír. Pero los niños ríen. Sin embargo, en la escena que vemos, la performance de Helmut tampoco resulta para uno de este lado del todo efectiva, es alguien batallando con nada más que su cuerpo y las pocas piezas, terribles, de decorado, que le aporta el campo de concentración; es como si viéramos un número cómico a través del cual se filmó la desesperación. En sus primeras películas Lewis se permitía todavía momentos de un cierto virtuosismo y gracia física, como aquel momento en The Errand Boy en el que imitaba a los jefes de estudios y que la película casualmente reproduce en una repetición de dicho número que hizo Lewis para la televisión años más tarde (la escena igual no carecía, en la soledad de este sueño del trabajador reapropiándose de los gestos de los cargos más altos, de la aspereza propia de Lewis). La comedia de Lewis se fue poniendo con los años más y más incómoda, más áspera, más negra (llegando incluso a filmar un gag en el que un personaje frustra hasta su intento de suicidio en Smorgasbord). Siempre, cada vez más, como escribió Daney, esta “dialéctica”, esta comedia como atacada desde adentro por un núcleo de furia, esta actitud punk que reaparece en esa escena extrañísima de The Day the Clown Cried. ¿Pero cómo habrá sido de verdad en el corte que imaginaba Lewis? ¿La veremos?



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