La Navidad es una fiesta siempre presente en toda la saga cinematográfica de Harry Potter, desde que en "La Piedra Filosofal" al protagonista, encarnado por Daniel Radcliffe, le toca quedarse en el castillo de Hogwarts con su mejor amigo Ron Weasley, interpretado por Rupert Grint, mientras sus demás compañeros regresan a casa para celebrar con sus familias.
En ese primer año de Harry en el mundo mágico vimos al fiel guardabosques, Rubeus Hagrid, arrastrar un árbol por los patios del castillo, fuimos testigos de la primera partida de ajedrez mágico en el gran comedor, conocimos el clásico suéter tejido por la Señora Wesley y parte de la historia de James Potter cuando el director de Hogwart, Albus Dumbledore, regala en la mañana de Navidad la icónica capa de invisibilidad al pequeño mago.
Y así, durante los 7 años que estudiaron en Hogwarts, Harry, Ron y la incondicional Hermione, a quien dió vida Emma Watson, vivieron navidades inolvidables dentro y fuera del castillo, ya sea en la Madriguera de la familia Wesley o en el Cuartel de la Órden del Fénix, donde las bufandas y los suéteres nunca faltaron. Sin embargo, hubo una que fue más especial que las demás: la de 1994, en la que la escuela de Magia y Hechicería se convirtió en la sede del Torneo de los Tres Magos.

Como era de esperarse, gracias a esta legendaria justa, la mayoría de los estudiantes de cuarto año en adelante se quedaron en el castillo para vivir el tradicional Baile de Navidad en el que las otras escuelas de magia más importantes de Europa, Beauxbatons y Durmstrang, se unieron a Hogwarts en celebración, pero también como un merecido descanso de la voraz competencia.


Fue precisamente en este evento, clave en "Harry Potter y el Cáliz de Fuego", que aquellos niños que conocimos en la primera película comenzaron a convertirse en los adolescentes que veríamos hasta el final de la saga, los que tuvieron amores fugaces como el de Neville Longbottom y Ginny Weasley, el del icónico Cedric Diggory de Robert Pattinson con Cho Chang y el de Viktor Krum con Hermione, mismo que provocó los primeros celos en su relación de Ron; sin contar el flechazo entre Hagrid y la directora de Beauxbatons Madame Maxime.


Y para hacerlo incluso más legendario, este baile, además del vals protocolario enseñado ni más ni menos que por la maestra favorita de Hogwarts, Minerva McGonagall (Maggie Smith), contó con la participación de Las Brujas de Macbeth, la banda mágica de rock integrada por Jarvis Cocker y Steve Mackey de Pulp, y Jonny Greenwood y Phil Selway de Radiohead, dos de las bandas más legendarias de Reino Unido que se unieron para hacer magia en el mundo creado por J.K. Rowling.

También fue la primera película que enfrentó, de manera brutal, a nuestros queridos protagonistas con la muerte de uno de los estudiantes, y que a nosotros, como fieles espectadores, nos dejó claro que en esta guerra mágica nadie estaba a salvo.
Es así como entre el gran baile, los trajes de gala, los vestidos, los romances, las hormonas, algunos dragones, una muerte anunciada y el esperado regreso de Lord Voldemort, "Harry Potter y el Cáliz de Fuego" es la película más navideña de toda la saga y seguramente lo que la convierte en una de mis favoritas para la temporada.





¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.