Escrito por Matías Sielecki (Siele)
Emilia Pérez (2024), es la nueva cinta del director francés, Jacques Audiard, la cual ha ganado el premio del jurado y mejor actriz por las actuaciones compartidas de Selena Gomez, Karla Sofía Gascón, Zoe Saldaña y Adriana Paz en la última edición del festival de cine Cannes (77°, 2024) O mejor conocida por la película musical que trajo de vuelta a mundo de la actuación a Selena Gomez después de casi 5 años (en los que se estuvo dedicando hacer actriz de doblaje).
Me acuerdo de que entre a la función de este film sin casi saber nada, salvo su nombre y que era parte de la selección de la semana de Cannes de este año, es decir que estuvo en el más prestigioso festival de cine, y de en la presentación previa de la película me entero de que se trata de una coproducción franco-mexicana, que era un musical y que había ganado el premio del jurado, como he mencionado anteriormente, cosa me emocionaron bastantes y subió mis expectativas en vano.
La cinta comienza muy bien es bastante sólida incluso nos plantea una especie de thriller judicial mezclado con un musical donde nuestra protagonista, Rita Mora Castro (Zoe Saldaña) una joven abogada se ve en un dilema entre sí defender lo correcto o crecer a partir de defender a los victimarios en un sistema judicial corrupción del sistema, lo cual me parece una grandiosa primicia y que a priori lo es, introduciendo el musical de una forma exquisita, tal cual fuera parte de la conciencia de nuestra protagonista y que nos deje leer sus inseguridades, dudas y sus momentos de redención.
¿Pero entonces que es lo que flaquea?, ¿Dónde es que se pierde todo lo que viene construyendo de tan buena manera? ¿Y qué es lo me decepciono? Bueno todo empieza a decaer a partir del primer punto de giro, con el primer encuentro de Rita quien podría ser unx gran antagonista para ella, el sanguinario jefe de un cartel peligroso cartel de drogas Manitas (Karla Sofía Gascón) quien contrata a nuestra protagonista para dejar su vida atrás vida oscura y empezar de cero como la mujer que siempre quiso ser, Emilia Pérez (Karla Sofía Gascón). Cosa que parece ayudar y complejizar este viaje moral que emprende Rita, pero la cinta se apresura y lo deja de lado, como si fuera un simple capítulo de relleno de esta historia, para dar paso una vaga historia que involucra ambos personajes como amigas cercanas, la cual es claramente rara y a la vez se pierde el sentido diferencial de los momentos musicales con los “normales”, las canciones empiezan aparecer en momentos que parecen elegidos al azar y con adrede con alguna intensión narrativa, es decir no aportan nada nuevo o distinto a la película.
Es evidente que por más parafernalia técnica que tenga un film, como aquí sucede, si la historia empieza flaquear es evidente que se destaquen sus puntos negativos que anteriormente fueron dejados de lado y en esta película aunque no usen el famoso “Filtro México” (Filtro cálido que suelen utilizar las películas yanquis para retratar México) si estereotipan a Latino-América y la ridiculizan en un principio pintan a México como un país tercermundista marginado lleno de pobreza por todas sus calles y con un gran problema con el contrabando de drogas, en el cual solo los jefes del cartel pueden tener y disfrutar del dinero. Por otro lado y peor está la clara ridiculización de los hispanohablantes con ese español inextensible sumado a una exageración del lunfardo mexicano que utilizan todos los personajes salvo el que interpreta Karla Gascón.
En resumen no es que solo la película me parece mala o que desaprovecho sus chanés de hacer una gran film por no desaprovechar la tarama para contar pequeñas tramas que quedan inconclusas las cuales aburren sino que además de esto tiene una buena realización técnica e intenta tener un mensaje de “La buena moral” pero que se ve que está escrito desde una estigmatizarte mirada desde una supuesta superioridad europea que solo logra demostrar lo contrario con su imagen estereotípica de lo que es Latino-América haciendo de su buena moral una, mala y baja moral.




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