Two Hands -1999- Director: Gregor Jordan 

Un joven llamado Jimmy (Heath Ledger) intenta introducirse en el mundo criminal y hará un pequeño trabajo para el gánster más famoso de la zona de Kings Cross en Sídney, llamado Pando (Bryan Brown). Tendrá que llevar unos 10,000 dólares a una mujer que vive en un edificio frente a la playa. Aquí comienza una serie de situaciones poco afortunadas para el protagonista que, de la nada, pueden explotar. Como lo describe una voz en off, esto sería lo que comúnmente conocemos como el efecto mariposa.

La mujer a la que tiene que darle el dinero sufre un paro cardíaco. Jimmy golpea la puerta; nadie le responde. Se va a las playas de enfrente y cree ver a una chica que le gusta en el agua. Esconde en la arena el sobre con el dinero y se mete al agua. Dos chicos que se dedican a robar tomarán el sobre. Cuando Jimmy sale del agua, no solo descubre que la chica que vio no era la que le gustaba, sino que también le han robado.

Está en una disyuntiva: una amiga le dice que no llame a Pando porque este, por mucho menos, manda a matar a quienes cree que le robaron. Sin embargo, hace la llamada igual y descubre que tendrá que mantenerse oculto para que los hombres de Pando no lo encuentren y lo maten, ya que ha hecho enojar al gánster.

Aquí comienza la historia de amor de la película, la que el protagonista tiene con la hermosa Alex (Rose Byrne). Jimmy queda deslumbrado al conocer a la chica y, mientras se esconde, intentará verla. La escena del bar cerca del Chinatown australiano es el momento de química perfecta entre los dos personajes; Jimmy le cuenta los problemas que tiene y Alex, con una sonrisa que ilumina la pantalla, le dice por qué no deja todo y se va al norte, donde ella tiene un tío que hace barcos. Al principio, Jimmy duda, pero inmediatamente se engancha con la propuesta. Tendrán que irse del bar porque fueron delatados por un ex compañero de trabajo de Jimmy que está enamorado de Alex. Perseguidos por los mafiosos, tomarán el monorriel que los lleva hacia los suburbios de la ciudad.

Luego de la grata historia de amor llega la segunda parte de la película: Jimmy es atrapado; por otra cuestión del destino se salva de ser asesinado e intentará hacer un asalto junto con la banda de la amiga que lo mantuvo oculto cuando lo perseguían. Toda la secuencia del asalto a la mutual tiene un gran chiste, pero no lo explicaré para que lo disfruten cuando vean la película.

Por lo que leí, todo el barrio en el que vemos a Jimmy trabajando al principio era en ese momento la zona roja de Sídney: un lugar con muchas luces, mucho striptease, muchos bares decadentes, mucho alcohol y mucha droga. Se nota que las calles están sucias; este lugar cambió bastante con la controversia generada por las leyes de cierre patronal en 2014, en las cuales se obligaba a los bares a entregar alcohol en algunos casos hasta la 1:30 hs y en otros hasta las 3:00 hs. Esto siguió hasta 2021 para el distrito de Kings Cross.

Se aprecia el potencial que Heath Ledger tenía; su personaje es el de un muchacho simple que aspira a más y no tiene rumbo en la vida. Está muy bien logrado. Rose Byrne era y es incandescente; las escenas en las que está con Ledger nos hacen sentir que en el futuro de esos jóvenes todo está por venir. Al mirarse, se quieren besar; hay una sensación genuina en lo que vemos.

En el lado opuesto, entre los gánsteres está ese enorme actor que es Bryan Brown: un tipo que te gana en el Scrabble y te impone respeto. Es despiadado a la hora de matar, pero también es un padre dulce cuando hace papiroflexia con sus hijos.

Podemos sumar al personaje de Acko (David Field), el segundo de Pando; otro personaje lleno de matices: es quien pierde en el Scrabble y también es un asesino despiadado que mata a un chico y lo deja tirado en la calle. Recibe reprimendas de Pando por usar balas viejas y porque estas le atasquen la pistola al disparar.

Hay un elemento sobrenatural con un personaje que aparece en algunos momentos: The Man (Steven Vidler), quien no aporta mucho a la historia y en un momento los guionistas parecen darse cuenta de eso y lo abandonan.

Hubo muchos policiales que mezclaron humor negro en los 90; fue ese efecto post-Tarantino. Muchos no llegaron a nada; otros tuvieron buenos momentos. La ópera prima de Gregor Jordan está entre las películas que sí lo hicieron bien.

Por muchas razones, esta es una película que merece mayor reconocimiento; no es solo una película australiana muy valorada en su país, sino una historia cuya suma de todos los elementos mencionados la convierte en una gran película.

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