El año pasado en Peliplat 

Este artículo complementa el publicado hace unos días, sobre el 2024 en el cine argentino y del mundo. Ahora, a modo de cierre, un balance más personal de mi paso por Peliplat en este primer año de experiencia, y a punto de tomarme un breve receso antes de retomar en Enero.

No ha sido un año más para mí. 96 artículos (contando este mismo) que incluyen reseñas de estrenos en cartelera (25), especiales sobre cine latinoamericano (20), coberturas de festivales (17), desafíos (13), análisis extraídos de mis cursos de cine (9), entrevistas (4), y por último 9 más sobre tendencias y otros temas fuera de agenda. Haré un breve repaso de todos ellos.

Los estrenos ocuparon en principio mis inquietudes de escritura, que pronto se fue diversificando. Ya me he referido a 14 de ellos en el artículo previo mencionado, por lo que ahora me ocuparé de los otros.

Hice unas publicaciones, a modo de prueba, a fin del año pasado. Entre ellas la primera de todas sobre el estreno de esa semana, La sociedad de la nieve, de José Antonio Bayona, una experiencia sensorial potente, ideal para ser vista en salas. También fue potente (aunque mucho más amena) la experiencia de publicar y ver que tan pronto se sumaban los vistos, los likes y los comentarios. Fue sorprendente constatar que había tanta gente “del otro lado” y eso sin dudas fue un impulso para seguir.

El primer artículo

Siguió uno sobre Napoleón que se convirtió finalmente en el único negativo de todo el año (en estrenos de cartelera, porque también tuve mis reparos con Megalópolis, vista en Mar del Plata). El tercero que publiqué sería el “inicio de una larga amistad”, con Peliplat y con el cine latinoamericano, pronto me referiré a eso. Antes, quiero señalar algunos otros artículos sobre estrenos del año como Pobres criaturas, No hay osos y Monster. Yendo a lo estrictamente cuantitativo, la sorpresa la dio Hit man, que por alguna razón que desconozco se convirtió en el artículo más visitado de todos, superando las 65.000 vistas.

Vuelvo a mi periodo de prueba, que consistió en tres artículos. Lo que pensé (y ejecuté) fue hacer una reseña positiva, una negativa y un artículo libre. El libre terminó siendo el más determinante, lo que marcaría una pauta para el futuro sobre la que voy a profundizar más adelante. Su título, Náufragos y navegantes, tomado del libro La venas abiertas de Latinoamérica, de Eduardo Galeano, se convertiría en una serie de notas sobre el cine latinoamericano. También derivó en un curso dado en el Espacio Pichuco en Buenos Aires y en un taller a distancia que sigue vigente. Y hay algunos otros proyectos muy vinculados que están en desarrollo. Comparto un link con la lista de todos los artículos publicados sobre este tema.

El cine latinoamericano, muy presente este año

También me dediqué a cubrir festivales, en particular el BAFICI, en Abril, el FICIC, en Mayo y el de Mar del Plata, en Noviembre. También a la distancia el de Cannes (alguna vez iré) y el de Madryn, y participé del de Cine Africano y de la muestra del BAFICI en Rosario (gran edición la de este año). Para mí no hay nada como estar en un festival, es una experiencia intransferible, en la que uno logra un contacto total con el cine al encontrarse con películas, realizadores y asistentes de una manera que ya es imposible de igualar fuera de estos eventos. Es simplemente, estar. Y espero volver a estar el año que viene, y sumar alguno más que tengo en carpeta. Destaco además la presencia de Peliplat como sponsor tanto del BAFICI como de Mar del Plata. Además de esos dos grandes eventos, y sin salir del país quedan muchos buenos festivales por descubrir, entre ellos mi preferido es el de Cosquín.

La vitalidad de los festivales

Sumé a mis artículos algunas entrevistas históricas, como la que le hice a Ricardo Darín a propósito del estreno de Relatos Salvajes, al cumplirse diez años de ese hecho. También la realizada al portugués Miguel Gomes, que este año se llevó nada menos que la Palma de Oro a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes por su último trabajo, Grand Tour. Uno de los sucesos del año en el cine argentino, con una muy buena respuesta del público, fue la película El escuerzo. Tuve la oportunidad de entrevistar tanto a su director como a su productor. Por último, me di el gusto de charlar con Fernando Martín Peña, que vino a la ciudad a presentar su Filmoteca en Vivo, en el Cineclub Rosario. Lo de las entrevistas es un área expandir, espero tener más para el año que viene. También disfruté mucho de ser yo mismo el entrevistado para el primer episodio del Podcast de Peliplat, Butaca crítica.

Disfrutando de las entrevistas

Volviendo a Peña, él ha aportado (sin querer) su nombre a un proyecto que vengo llevando adelante hace tres años, una suerte de curso eterno que no se agota en las clases sino en sus actividades especiales, que suelen ser tan importantes como las propias clases. Por eso el nombre de grupo de estudio le quedaba demasiado solemne y optamos por el de peña. Una peña siempre está dedicada a alguna figura importante vinculada al tema, y en este caso elegimos al mismísimo Fernando Martín Peña. Por eso, la Peña Peña sigue adelante, sumando nuevos seguidores cada año, y produciendo mucho contenido en sus encuentros, contenido que a veces puedo traducir en artículos. Dejo un link con todos ellos.

El cine de Víctor Erice, abordado este año por la Peña Peña

Quiero dedicar un párrafo a todos esos artículos que no entran en alguna categoría que los comprenda pero que han sido también importantes. Este mismo sería uno de ellos. Pero no sólo se trata de balances y análisis de tendencias, también he dedicado dos artículos a analizar como el cine argentino ha abordado a la dictadura de 1976/1983. Un tema que parece más vigente que nunca.

Por último tengo que hablar de los desafíos, y retomar el tema de la libertad para elegir, precisamente, un tema. He comprendido que un enfoque más propio, más particular, es mejor recibido que uno más convencional, por más que en principio no parezca que va a encontrar tanto público.

Al principio no le di demasiada importancia al tema de los Desafíos, pero en Febrero y Marzo intenté participar con abordajes que parecían los más “aptos para todo público”. Primero uno sobre cine romántico en sintonía con San Valentín, después uno anticipando el Oscar. No me fue mal pero quedé muy lejos de ganar, por lo que cambié de estrategia y me dediqué a escribir algo más libre, sin pensar demasiado en cuanto podía interesar a los lectores. El resultado fue un artículo sobre el cine de ciencia-ficción de Europa del Este, altamente impopular en la previa, que pese a mis fallidos pronósticos terminó en el tercer lugar, y tuvo más de 50.000 vistas, transformándose en el segundo más visitado del año (y el primero en ese momento). Volvería a ganar en otros dos desafíos, en uno ocupándome de dobles de riesgo y en otro del mal cine que inspiró al bueno, éste último me permitió llegar al primer lugar. Me parece valioso compartir esta experiencia para animarse a participar sin tanto cálculo.

Los desafío, espacio para nuevos enfoques

No quiero quedarme sólo con esos casos exitosos. Participar también me permitió escribir sobre otros temas de mi interés como la relación del cine con la literatura, los autocines, la figura del malevo en el cine argentino y sobre cómo se relaciona el cine con nuestro presente.

Un presente que hoy me encuentra celebrando un año de trabajo y que entusiasma por todo lo que está por venir.

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