Cuando era chico, WALL-E me fascinaba con locura. Realmente me fascinaba como pocas cosas, y no podía explicar del todo la razón, simplemente me hacia sentir bien. Al crecer y mirar atrás, me doy cuenta que conecte tanto con esa película, porque cuando era chico me sentía tan solo como WALL-E.
WALL-E(2008) es una de las mejores películas de PIxar, y bueno, en este punto se puede considerar más que un clásico. Las aventuras de un pequeño robot que colecciona basura en un mundo post-apocalíptico es atrayente para todos, y sobre todo para mí. En este articulo, quiero hablarles de como maneja esta película de manera minuciosa la soledad del protagonista, es que nos pega tanto en las noches y que a mi en particular, me saca más de una lágrima.

La primera escena de WALL-E nos habla de un universo brillante, radiante, más allá de lo que podemos observar desde nuestra realidad. Desde ese universo hermoso, pasan a mostrarnos a la tierra, a la no tan hermosa tierra, al menos en ese momento, y a un pequeño robot que la habita.

Prácticamente todo el inicio de la película nos va a establecer una narrativa de desolación, de abandono y soledad, pero, que se balancea con la ternura del protagonista y su deseo de compañía.
Miren, les doy unos ejemplos de a lo que me refiero:
Poco después de la escena inicial, la película va a focalizarse en mostrarnos no solo que WALL-E está solo, sino que está solo en un mundo gigante y abandonado. Un mundo con montañas de basura que parecen no tener final. Tanta basura que parecen edificios y carreteras. Tanta basura que parece ahogarte, a vos, y solo a vos. En ese sentido la soledad afecta más porque ese mundo con construcciones gigantes, WALL-E lo habita solo, sin nadie a su lado que lo acompañe, que lo ayude o que se preocupó por él.

Pero bueno, la película no solo te construye la soledad a partir de lo que hay, de lo que ves, sino que también lo hace con lo que no hay, y se supone que debería estar, con esto, me refiero no solo a la falta de presencia humana que dejo ese planeta atrás, que dejo a WALL-E atrás, si no a como los cadáveres de otros robots como WALL-E se encuentran en ese lugar, abandonados, oxidados. Esto potencia todavía más ese sentimiento de soledad, ya que no es una soledad predestinada, no es que lo dejaran a él solo en ese mundo, si no que se supone que debería haber otros con los que compartir sus días, pero no están, solo esta él, y nadie más.
Eso es lo que vive WALL-E día a día y en eso también se centra este inicio, en construirnos a WALL-E como personaje, que lo entendamos. La conclusión que yo saque al ver la película una y otra vez, es que, en sí, WALL-E es como un niño: un niño que colecciona las cosas que encuentra a montones, guardándolas en distintos compartimientos, que da vueltas por todas partes, que recorre, que curiosea, que se hamaca para dormir, y que tiene una cucaracha como mascota.
Otra de las características importantes de WALL-E como personaje, es que, pese a vivir en ese mundo desolado del que les hable antes, WALL-E tiene totalmente normalizada su situación. Es como si fuera un lunes más para él encontrar el cadáver vacío de otro robot, lo podemos notar en cómo solo le saca las piezas que le sirven, y se va, y esto tiene sentido, ya que, ¿Por qué te alarmaría una situación que ves todos los días, en todas partes?
Pero, si hay algo que caracteriza a WALL-E más que ninguna otra cosa en la película, es lo siguiente:

Es esto. Lo especial de WALL-E como personaje, que lo va a diferenciar de todos los demás robots en la película, es esto. La fascinación por algo que cree no poder alcanzar, pero que quiere hacerlo, quiere con todas sus fuerzas llegar a lograr esa conexión que no puede crear con nadie…porque esta solo
Esta parte tan especial de WALL-E no solo es maravilloso desde lo narrativo, si no que para entenderla, hay que frenar a explicar ciertas particularidades de la producción de esta película. Y es que algo que habrá notado cualquiera que la haya visto, es el uso de imágenes de personas reales para ciertas escenas, siendo la única película de todo PIXAR en usar este recurso…al menos hasta la fecha.
Las personas reales no solo aparecen en esa película que a WALL-E tanto le fascina, si no que desde el comienzo hacen presencia en forma de hologramas. Estos hologramas terminan sirviendo para contextualizar que le paso ese mundo, y a donde se fueron los humanos, siendo lo único con diálogos en la primera parte (ya que WALL-E claramente no habla, solo dice su nombre).
La pregunta ahora es, ¿Por qué PIXAR uso un recurso tan particular?
La respuesta la encontramos en el director de la película, Andrew Stanton.
¿Saben? Algo bueno de internet, es que para la gran mayoría de preguntas que tengamos, ya hay alguien que la tuvo antes y le respondieron, acá también se aplica esa regla. En un blog de preguntas, Craig Good, que fue un animador que trabajo en la película, centrado sobre todo en la postproducción, respondió sobre las intenciones del director detrás del uso de imágenes reales, diciendo que:
“La historia trata la (ciertamente rápida), evolución de los humanos a unas criaturas infantilizadas como las que se pueden ver en el AXIOMA. Esto significa que los humanos deberían ser humanos reales al comienzo de la película. La mejor manera de filmar humanos reales, es filmando humanos reales”
Entendamos estas palabras: básicamente, el director busca mostrar el paso de una humanidad, la que todos conocemos, que vive, que sueña y que ama, a una más infantilizada, que no camina, que no saca su cara de la pantalla, que no ama, y que no vive, como la que aparece en el AXIOMA más adelante. Para lograr esto, muestra a la antigua humanidad a través de humanos reales, logrando así, que el contraste con la nueva humanidad se potencie.

Pero, si resalto esto no es solo por un tema de curiosidad, no, y es que este uso de imágenes de humanos reales nos permite descubrir algo importante del personaje principal, ya que, si esos humanos reales representan a esa humanidad que soñaba, y que se perdió, ¿Qué significado tiene que WALL-E los observe, admire e imite con todo su ser? Pues para mí, significa que dentro de los personajes de la película, incluyendo a los humanos del AXIOMA, WALL-E es el más humano de todos, al menos en el sentido que nos plantean, pues es quien más aprendió de ellos, quien los tiene más en memoria. Todos los demás los dejaron atrás. Los abandonaron como una mancha en el pasado.
Esta idea de humanidad adquirida en el personaje de WALL-E, como ya mencioné, nos la demuestran a través del clip de esa película que tanto le gusta. Esto si no tiene tanto que ver, pero esa escena es del musical de 1969, “Hello Dolly”, mismo musical al que pertenece la canción del número inicial que nos habla del espacio.
Pero volvamos al tema. WALL-E a través de la admiración total a ese musical, a esa antigua humanidad, obtiene la capacidad de emocionarse, como cuando piensa en mirar esa película, la capacidad de curiosear, como cuando juega con los objetos que se encuentra en la basura, y la capacidad de amar, como cuando mira al cielo, esperando que alguien en ese basto universo exista además de él. Este último sentimiento, el amor, está perfectamente caracterizado en un simple gesto: agarrarse de las manos. El contacto con el otro.

Ahora, es importante destacar que esta humanidad que adquiere WALL-E no son todo ventajas, y es que, si bien le trae cosas hermosas, cuando lo pensamos, también es la culpable de que sufra tanto de soledad, ya que en teoría los robots no pueden extrañar, no pueden querer compañía, los robots solo cumplen su propósito, y ya, tales como los del AXIOMA, pero WALL-E no, WALL-E es un robot muy humano que desea ese lazo con otros.
Desde el momento en que WALL-E desea el contacto, que quiere compañía, es que la soledad lo puede afectar. Si WALL-E fuera un robot sin sentimientos, que siguiera su programación a raja tabla, no estaría sufriendo de esa forma. Es como si la capacidad de querer, viniera con un precio a pagar, uno que el pequeño robot paga especialmente caro.
Lo bueno para el pequeño robot es que una tal EVA iba arribar con ella, y va a cambiar todo, pero eso no es tema de este análisis.

¿Se nota que me gusta esta pelicula? Na, seguro que no.
Ahora en serio, esta película era de mis favoritas en mi infancia, y bueno, ahora también, pero en mi infancia lo era más, y ya no solo por esa soledad que conté, que en parte atravesaba por la forma en la que era a esa edad, un niño callado, débil y un poquito torpe…como WALL-E. Quizás, me motivaba ver que WALL-E, pese a ser así, lograra lo que deseaba. En verdad no lo sé, no me acuerdo de tanto, pero si sé, que cada vez que veo WALL-E, y créanme que es seguido, dejo caer un par de lágrimas al pensar en ese pequeño robot viviendo en un mundo tan solitario.
Espero les haya gustado el articulo, es el primero que publico por acá y en verdad no podría estar más contento de encontrar un lugar donde depositar mis pensamientos.




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