La Sobrevalorada Filmografía de Zack Snyder (y su culto de fans)  Spoilers

El Pasado y el Futuro de DC Comics en el Cine

How David Corenswet's First Superman Trailer Compares To Henry Cavill's Man  Of Steel Trailer

El futuro del Universo DC parece estar entrando en una nueva era de esperanza, color y posibilidades bajo el liderazgo creativo de James Gunn, director importante en el ambiente del cine de superheroes responsable de la trilogía de Guardianes de la Galaxia en Marvel o de Peacemaker en el propio DC. Con el reciente lanzamiento del tráiler de Superman (2025) —la esperada película que promete revitalizar al héroe más importante de todos los tiempos bajo una perspectiva fresca y moderna— las reacciones no se han hecho esperar. La mayoría de los fanáticos celebran la fidelidad a las raíces del personaje y el nuevo tono escogido, uno mucho más comiquero que se atreve a presentar elementos icónicos de las historietas como a Krypto el super perro, generando un marcado contraste con los enfoques cinematográficos previos del personaje. Sin embargo, no han faltado las voces disonantes, que provienen principalmente de un grupo particular de seguidores que siguen lamentando la ausencia de un nombre específico: Zack Snyder.

Años después de que su versión del universo DC quedara atrás, el “Snyderverse” (conformado por Man of Steel, Batman V Superman y la version del director de Justice League) parece haberse convertido en algo más que una etapa creativa. Para algunos, es un legado intocable. Una era de películas que fue concluida injustamente, y cuyos fanáticos están demasiado aferrados al pasado para soltarlo y demasiado resentidos para apoyar proyectos futuros. Mientras que para otros (incluyéndome), este universo cinematográfico fallido a manos de Snyder representa una era divisiva marcada por decisiones estilísticas que no lograron conectar con el público general y solo lograron distorsionar la percepción general de varios personajes de la editorial. Los defensores más acérrimos de Snyder continúan levantando su bandera, ensalzándolo no solo como un director talentoso, sino como un visionario incomprendido; casi un mártir creativo. Esta devoción inquebrantable, que raya en el culto, plantea una pregunta inevitable: ¿es Zack Snyder realmente el director extraordinario que sus seguidores proclaman, o su fama ha sido inflada por un fenómeno fanático desproporcionado?

Hoy, con el ánimo de explorar esta incógnita, nos adentraremos a grosso modo en su filmografía. Analizaremos su trayectoria con una mirada crítica para descubrir si su impacto en la industria justifica el fervor que lo rodea o si, por el contrario, estamos ante un director cuya reputación supera ampliamente su calidad como creador.

Dawn of the Dead (2004): Su Debut como Director
Amanecer de los muertos (2004) - FilmaffinityEl debut cinematográfico de Zack Snyder llegó con Dawn of the Dead (2004), una reinterpretación del clásico de George A. Romero de 1978. A diferencia de su predecesora, deja de lado la crítica al consumismo estadounidense para centrarse más en el espectáculo puro. Lo curioso de esta película, y un detalle que pocos mencionan en la actual batalla entre los seguidores de Zack Snyder y los de James Gunn, es que ambos directores trabajaron juntos en este proyecto. Gunn, encargado del guion, aportó su habilidad para manejar el desarrollo de personajes y las dinámicas grupales, mientras Snyder dirigió con su característico enfoque visual y ritmo frenético. Es irónico que dos figuras ahora profundamente opuestas para los fanáticos, cual lideres politicos, hayan colaborado en considerablemente el mejor trabajo del director. La película no busca filosofar, sino entretener: su brutal inicio, con esa secuencia de créditos inolvidable al ritmo de “The Man Comes Around” de Johnny Cash, sus secuencias de acción cuidadosamente orquestadas, sus ya típicos colores desaturados y movimientos de camara imposibles, y un sentido de urgencia y suspenso incesante, la convierten en una remake sólida y en un clásico moderno del subgénero de los come carne. Aunque carece del trasfondo crítico de Romero, el estilo visceral y directo de Snyder encontró aquí un terreno fértil, logrando un éxito tanto crítico como comercial. Tal vez, si se hubiera quedado en este camino, su trayectoria habría sido mucho menos polarizante.

300 (2007) y el Nacimiento del Snyder “Visionario”

300 | Netflix

En 2007, Zack Snyder consolidó su carrera como director con 300, una adaptación estilizada del cómic del mismo nombre de Frank Miller, que redefinió cómo el cine podía transformar la narrativa visual del papel a la pantalla. Con varias innovadoras técnica de rodaje, y filmada totalmente en pantalla azul, Snyder creó un universo visual que parecía una pintura en movimiento, donde cada fotograma era cuidadosamente diseñado para emular el estilo artístico de la novela gráfica. La película fue un fenómeno en su momento, con escenas de acción coreografiadas de manera impresionante y un uso audaz del color y la cámara lenta que inevitablemente capturaría la atención del público y la crítica, dotando a Snyder con el título de "director visionario". Sin embargo, tras la primera impresión deslumbrante, 300 revela sus limitaciones. La historia, reducida prácticamente a una sucesión de batallas, carece de profundidad, con personajes unidimensionales y figuras antagónicas carente de matices. La narrativa simplifica la historia de la batalla de las Termópilas en un enfrentamiento dicotómico entre el bien y el mal, con representaciones profundamente problemáticas. Los espartanos, mostrados como una sociedad de hombres blancos y físicamente "perfectos," son glorificados como héroes de la libertad, mientras que los persas, caracterizados como una amalgama de rasgos no blancos, de género fluido y culturalmente diferentes, son demonizados como villanos traicioneros y decadentes. La película glorifica un régimen espartano que practica infanticidio y exclusión sistemática, promoviendo una visión ableísta de la sociedad. Las personas con discapacidades o cuerpos no conformes son retratadas como monstruos o traidores, mientras que su eliminación es presentada como un sacrificio necesario para preservar la “pureza”. Algo similar sucede con el papel de la mujer en la película, que es nulo y solo sirve para escenas de sexo y de violación. Tampoco escasean elementos homofóbicos, evidentes en la representación de Xerxes como un depredador sexual, que resultan cómicamente paradojales con los elementos homoeroticos que permean toda la película (que llega a parecer una publicidad de Paco Ravanne de 2 horas, llena de hombres musculados y aceitados).

Aunque 300 es un espectáculo visual digno de ver que marco su época, su falta de sustancia narrativa y su inclinación por el exceso lo convierten en un ejemplo claro de estilo sobre sustancia, algo de lo que el director comenzaría a pecar hasta el hartazgo de aquí en adelante.

Watchmen (2009) y la Incapacidad Narrativa de Snyder

Watchmen Review | Movie - Empire

Con Watchmen (2009), Zack Snyder tuvo en sus manos la monumental tarea de adaptar una de las obras más influyentes y complejas de la historia del cómic, y el resultado fue, tristemente, una película que no entendió la esencia del material original. La novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons es una exploración profunda y crítica del heroísmo, el poder, y las partes mas oscuras de la humanidad. Sin embargo, el enfoque de Snyder, caracterizado por su espectacularidad y su fetichismo por la acción estilizada, traicionó los temas más profundos de la obra, convirtiéndola en un show visual desprovisto de alma.

Snyder optó por un tratamiento visual que prioriza la acción en una historia que sencillamente no lo amerita; su obsesión con las cámaras lentas, su fijación con la epicidad y la sensualidad que arrastra desde 300, y su gusto por las peleas hiperbólicas, transforma a los héroes en caricaturas poderosas, reduciendo el realismo y el enfoque humano que definían al cómic. Tan solo hay que ver escenas clave, como el intento de violación del Comediante a Silk Spectre, que Snyder filma de manera incómodamente sexualizada, enfocando el cuerpo de la mujer en poses sexys y sugerentes. Este cambio de enfoque no solo diluye la seriedad del mensaje, sino que también traiciona la intención original de Moore y Gibbons.

En este otro artículo de Peliplat, hablo con mayor profundidad sobre la adaptación de Watchmen de Snyder y esta escena de abuso sexual terriblemente encarada.

Además, Watchmen (2009) falla al captar el tono de thriller moral y filosófico de la obra, sustituyéndolo por un ritmo más acorde con una película de acción genérica. La película se regodea en su estética llamativa y su uso de canciones populares, creando una atmósfera que se siente más como un videoclip que como una meditación sobre los dilemas que enfrentan sus personajes. Aunque se esfuerza por ser fiel en la recreación visual de los paneles del cómic, calcando viñetas a nivel de composición, Snyder demuestra que la fidelidad superficial no basta; sin una comprensión profunda de los temas subyacentes, esta exactitud se convierte en un ejercicio vacío.

Watchmen no es solo un ejemplo de una mala adaptación, sino también una lección de cómo enfocarte solo en tener un estilo visual llamativo puede sabotear lo que debería ser una narrativa compleja, trasformando una de las novelas graficas más importantes de la historia en una película que pocos recuerdan.


Sucker Punch (2011) y la representación femenina en el cine de Snyder

A 'Sucker Punch' Director's Cut Still Hasn't Happened, Here's Why

Zack Snyder es el director de videoclips perfecto; tiene toda la impronta visual que estos requieren, le gusta jugar con la cámara de manera dinámica, y sabe crear imágenes vistosas y escenas que se relacionan con el soundtrack (como la introducción de Dawn of the Dead, o la de Watchmen, que son lo mejor que ha hecho en toda su carrera). Sin embargo, al abordar este estilo en un medio como lo es el cine, solo saca a relucir su mediocridad como realizador, y si ya mostraba atisbos de esto en las películas analizadas hasta ahora, es con Sucker Punch (2011) (la primera obra original del director, al no tratarse de un remake o adaptación como lo fueron sus anteriores trabajos) donde termina de quedar claro. Aqui de verdad se notan las aspiraciones de transmitir un mensaje, y de hablar de temas como el empoderamiento y la libertad de la mujer, pero la película solo logra quedar atrapada en las mismas trampas superficiales que intenta criticar.

La historia sigue a una chica maltratada que es internada en un hospital psiquiátrico, y toda su estancia en el mismo la vivirá atreves de un mundo imaginario en el que dicho sitio será representado como un burdel, donde deberá aliarse con otras mujeres para liberarse de las cadenas de los hombres que las tienen cautivas. Luego, dentro de la cabeza de la protagonista dentro de este mundo imaginario, encontramos el tercer plano de realidad de la película: Un mundo surreal donde se presentan las escenas de acción donde las chicas se enfrentan a distintas amenazas. Francamente, estas escenas solo sirven para romper la inmersión por completo, transformando un concepto que podría haber servido para un interesante thriller psicológico, en una película de acción insulsa. Snyder parece obligado a meter impresionantes secuencias de acción a cada rato, como si tuviera miedo a perder la atención del espectador masculino que llegara a la sala esperando ver algo similar a lo que hizo antes en su carrera. Constantemente juega con la memoria popular y mete cosas "cool" como dragones, robots, zombis nazis, y todas las explosiones y música a todo volumen que pueda caber, como si tuviéramos a un adolescente con plata atrás de la camara. Y si, son escenas divertidas de ver, pero carecen del peso argumental que la trama necesita, y a duras penas podía mantener la atención en estos momentos ya que nada de lo visto en pantalla estaba sucediendo en realidad, y no posee ninguna simbología o significado más allá de mostrar a chicas vestidas en ropa apretada pegando tiros. Es triste que el "empoderamiento femenino" en esta película se de en un mundo imaginario dentro de otro mundo imaginario, con las chicas, que en la realidad son abusadas, siendo puestas a matar gente y actuar "sexys" mientras siguen órdenes de un señor que las comanda. Es ridículo, y sinceramente, un tanto vergonzoso de ver.

El Snyderverse de DC

El "Snyderverse," como se le conoce popularmente al conjunto de películas de DC dirigidas por Zack Snyder, ha sido objeto de debates encendidos desde su inicio con Man of Steel (2013). Para algunos, representa una visión única y audaz del universo de DC Comics, mientras que para otros, simboliza una serie de elecciones narrativas y estilísticas que distorsionaron el espíritu de personajes icónicos como Superman y Batman. La controversia no solo se centra en la calidad de las películas en sí, sino también en la apasionada base de seguidores de Snyder, aquellos que si lograron entrar por completo a la propuesta del director.

Watch Man of Steel | Prime Video

Man of Steel (2011) fue la primera incursion de Zack Snyder en el universo de DC y marcó el tono de lo que sería el Snyderverse. La película presentó una versión de Superman que se alejaba de las interpretaciones previas, caracterizadas por un optimismo inherente. En cambio, este Superman era oscuro, introspectivo y conflictuado. Aunque algunos apreciaron esta reinterpretación más "realista" y "moderna," muchos críticos y fans señalaron que esta versión carecía del elemento fundamental que define a Superman: la esperanza. Incluso cuando la película hace referencia al símbolo de la "S" como emblema de esperanza, el Superman de Henry Cavill nunca llega a encarnar ese concepto. Su viaje emocional es tan plano como la capacidad expresiva del actor, y las decisiones narrativas, como la controvertida muerte de Jonathan Kent o la destrucción masiva de Metrópolis, solo subrayan esta desconexión.

El resultado fue una película divisiva que polarizó a los fans y marcó el inicio de una dinámica que definiría al Snyderverse: sus defensores veían las críticas como un ataque injustificado a una obra maestra incomprendida, mientras que sus detractores la consideraban un filme soporífero que fallaba al entender a un personaje icónico.

Mira los nuevos posters IMAX de Batman v Superman

Batman v Superman: Dawn of Justice (2016) llevaría el tono establecido por Snyder al extremo. Esta película intentó amalgamar varias de las historias más icónicas de DC Comics, como The Dark Knight Returns y The Death of Superman, en una sola narrativa. El resultado fue una película que se sintió sobrecargada y desarticulada, incapaz de hacer justicia a sus fuentes originales.

Uno de los mayores problemas fue su tono. En un intento por diferenciarse del enfoque ligero y humorístico del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), Snyder optó por una seriedad casi sofocante. Los personajes son presentados como figuras sombrías y filosóficas, pero sin el desarrollo necesario para que sus conflictos internos resulten convincentes. En lugar de explorar la dualidad entre Batman y Superman de manera profunda, la película se basó en malentendidos y decisiones forzadas, como la infame escena de "Martha," que pasó de ser un intento de reconciliación emocional a una fuente de burlas y memes. El Batman de Ben Affleck es indudablemente lo mejor de la película, logrando una version del personaje intimidante físicamente que parece salido de las viñetas. Snyder lo utiliza en una de sus mejores escenas de su carrera, aquella en la que el vigilante salva a Martha Kent de un almacén. Posiblemente, la escena de acción de Batman mejor coreografiada que hayamos visto en una de sus películas. Unos minutos intensos que nos muestran las capacidades del heroe como luchador, al igual que nos muestra que el mayor (y único) fuerte de Snyder es la acción. Aun con estas escenas espectaculares, Batfleck es considerado por algunos aficionados como una version distorsionada del murciélago, puesto a que comete actos como a asesinar criminales, muy impropios del personaje.

La recepción crítica fue, nuevamente, polarizada, tirando a negativa. Los fans que ya habían defendido Man of Steel intensificaron su lealtad, viendo a Snyder como un artista incomprendido cuya visión era saboteada por críticos y un público que "no entendía su profundidad." Aquí nació el movimiento que eventualmente se convertiría en la "culto de Snyder," una comunidad apasionada y, en ocasiones, agresiva en defensa del director.

La Liga de la Justicia de Zack Snyder (2021) - Filmaffinity

Tras el fracaso comercial y crítico de Justice League (2017), que fue completada por Joss Whedon después de que Snyder dejara la producción tras el suicidio de su hija, los seguidores de Snyder iniciaron una campaña sin precedentes para que se lanzara la "Snyder Cut." Este movimiento fue tanto una muestra de la pasión de los fans como un testimonio de la cultura tóxica que a menudo acompaña a este tipo de comunidades en línea. Desde inundar las redes sociales con hashtags como #ReleaseTheSnyderCut hasta acosar a críticos y ejecutivos de Warner Bros., el movimiento se convirtió en un fenómeno que ilustraba cómo las redes sociales pueden amplificar las voces más ruidosas.

En 2021, la "Snyder Cut" finalmente vio la luz en HBO Max, —y pese a no ser santo de mi devoción, defiendo totalmente que el hombre haya podido concretar su vision artística que el estudio no le permitió—. Aunque fue mejor recibida que la versión de Whedon, también demostró muchas de las mismas debilidades que han plagado las películas de Snyder: un exceso de confianza en el estilo visual sobre el desarrollo de personajes, una narrativa dispersa y una duración innecesariamente larga de cuatro horas. Sigue siendo uno de mis trabajos favoritos de su parte, y considero algo digno que le haya ganado a Warner para poder realizar su vision (concepto que parece extinto en el cine blockbuster actual, y que hay que concedérselo a Snyder). Mi problema es esa misma vision; me alegro de que esta continuidad no haya seguido, porque ver un mundo apocalíptico dominado por Superman, como planeaba Zack, no es algo que me agrade en lo absoluto.

Los Problemas y el Legado del Snyder

Zack Snyder Needs to Move On From the DCEU

El mayor defecto del Snyderverse, y de Zack como director, no reside en sus admirables ambiciones, sino en su ejecución. No podemos obviar su marcada tendencia a priorizar la estética y la grandiosidad visual sobre la narrativa y el desarrollo de personajes. En sus películas, el estilo, el cancherismo, y lo cool toma precedencia sobre las emociones genuinas o la conexión con el público. Esto, a menudo, resulta en películas que parecen más una demostración de su habilidad técnica que una experiencia cinematográfica integral. Además, Snyder tiende a ser un director que se aferra a un estilo muy específico, lo que lo ha limitado en su capacidad para evolucionar o experimentar con otros géneros o enfoques narrativos, resultando en un autor rígido y poco flexible.

En su trabajo dentro de DC, Snyder parece obsesionado con el concepto de "madurez" en el cine de superhéroes, confundiéndola con oscuridad, violencia y narrativas densas. Sin embargo, lo que realmente faltó en sus películas de esta franquicia fue a la hora de formar una conexión emocional con los personajes. Superman, Batman y Wonder Woman, tres de los héroes más queridos de todos los tiempos, fueron presentados como figuras distantes, sin las características que los hacen resonar con el público general. Mientras que el UCM construyó su éxito sobre personajes entrañables y narrativas cuidadosamente tejidas, el Snyderverse intentó apresurar su camino hacia un universo compartido similar al de Marvel. En lugar de permitir que cada héroe tuviera su momento para brillar individualmente, se introdujeron personajes y tramas de manera torpe y apresurada, dejando al público desorientado.

El Snyderverse dejó una marca imborrable en el cine de superhéroes, pero no por las razones que sus seguidores podrían esperar. Sirvió como un ejemplo de lo que ocurre cuando un estudio intenta emular el éxito de otro sin comprender qué hace que sus películas funcionen. Aunque podemos considerar que las películas de Snyder fueron intentos valientes de hacer algo diferente, el consenso general es que fallaron en sus objetivos. En la actualidad, Zack Snyder sigue apostando con lanzar universos que pueda tener totalmente bajo su autoría, como intento con la bochornosa Army of the Dead (2021) o las terribles dos partes de Rebel Moon (2023 y 2024) (demostrando, como ya hizo con Sucker Punch, que cuando Snyder trata de hacer algo original sin basarse en obras ajenas, su trabajo es incluso peor). Ambas recibieron pésimas críticas y resultaron en que Netflix cancele los proyectos, a lo que Zack solo pudo excusarse ofreciendo versiones del director como lo hizo con su Snyder Cut de la Liga de la Justicia. Pero ni todo el apoyo de sus fans ni todas las versiones extendidas que quiera pueden salvarlo de la mediocridad. Por ello, me parece que ya es momento de dejar atrás a Zack, y mirar al cielo; hacia el futuro.
No digo que no se valore su trabajo previo, pero sobrevalorarlo como si se tratase de la creación de un dios cinematográfico, y criticar tóxicamente todo lo que no provenga de su mano, solo malogra más la percepción del director, al ver la violencia fanática que genera en sus aficionados, y la total indiferencia del mismo Snyder a la hora de calmarlos o ponerles un limite. Tal vez este amor profundo se deba porque el hombre se atrevió a ir a contracorriente en la época del auge de Marvel y abarcar el genero de “forma autoral”, conectando con un público más edgy que buscaba algo diferente; o porque su vision épica, mitológica y trágica de los superheroes hilo más fino en los corazones de varios que lo que lo hizo en el mío, y sigue sin abandonarlos a día de hoy. Pero indudablemente, el impacto que tiene Zack Snyder en su público, y el amor enfermizo (y difícil de justificar) que genera, es una cosa que jamás había visto en la historia del cine, del internet y de las redes sociales. Por ello, aunque no odio la totalidad de su obra, considero a Zack Snyder uno de los directores más sobrevalorados que existen.

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