Han pasado 20 años del estreno de la película 10 cosas que odio de ti, que cambió por completo el paradigma de las comedias romanticas (ya no nos van los tipos «buenos», queremos a los «malos»). La historia de Kat (Julia Stiles) y Patrick (Heath Ledger) es digna de recordar, no solo porque rompió con el estereotipo de «chica buena», sumisa, estudiosa y tímida, sino porque la trama que tiene es excelente. Pagarle a alguien para que salga falsamente con la hermana de la chica que te gusta, es algo fenomenal. No solo funcionó perfecto para la audiencia que se renueva año tras año, sino que es una película original que te engancha desde el principio.
Pero siempre me quedé con la intriga de cómo sería la historia de Bianca, la perfecta niña que es muy orgullosa como para salir con el chico no popular de su instituto. ¿Qué obstaculos, además del que se nos muestra, tuvo que superar para poder empezar a ver a Cameron como algo más que un compañero? ¿Por qué siempre tiene la exigencia de ser perfecta para todos? ¿Por qué siempre necesita seguir las modas a su alrededor, en vez de ser auténtica?

10 cosas que odio de ti desde el punto de vista de Bianca.
Bianca no podía creer que había tenido que recurrir a un desconocido y al chico más… raro que había conocido en su vida, solo para que la loca de su hermana saliera con alguien y así ella podía ser libre. No se moría de ganas de tener novio, en realidad, pero encontraba incómoda la idea de quedarse afuera, mientras el resto de sus amigos tenían citas y vivía la forma de una vida normal.
Siempre soñó con su hombre perfecto, y ese sin dudas era Joey. Asi que, ¿qué perdía con intentarlo? No solo iba a conquistar al chico más popular del instituto, sino que podría, por fin, pertenecer de manera completa a su círculo de amigos.
Mientras observaba a Can… Cam… Cal… (nunca se molestaba en aprenderse el nombre de los desconocidos que no le iban a servir en el futuro) se preguntó por qué ese chico, que apareció de la nada, tenía tantas ganas de salir con ella y estaba dispuesto a sacrificar tanto. No la conocía. Creía que esta era la primera vez que hablaba con ella. Y si bien le servía su interes, porque eso era lo que la acercaría a Joey, sin dudas, algo en el fondo de ella se sintió un poco mal por manipularlo. No quería ser una perra todo el tiempo, pero si quería cumplir con sus objetivos, a veces no le quedaba otra opción.
Ese día llegó a la casa agotada. Había estado todo el día en el instituto y le dolían las neuronas. Esperaba que Kat aceptara la propuesta. No había otra forma de convencer a su padre más que esa. Aunque, ¿a quién engañaba? Kat jamás haría algo asi. Odiaba a todo el mundo, pero los hombres eran su blanco pincipal.
Frustrada y agobiada, se puso de pie para cambiarse de ropa. Odiaba la ropa que usaba, pero era la que le hacía una buena figura, era la que se usaba. Se quitó los aretes, y cuando fue a agarrar la lata en donde los guardaba, sin querer tiró una caja de terciopelo al piso.
Su respiración se cortó. Toda la habitación pareció quedarse quieta.
Se agachó lentamente, como si el hecho de hacer ruido fuera a provocar que la cajita saliera corriendo, y con mucho cuidado la levantó y se sentó en la cama con ella.
Allí adentro estaban las perlas de su madre. Las tomó con delicadeza, observando lo brillante que eran…
Todo era su culpa.
Si no las hubiera abandonado, ese síndorme de «Tengo que ser perfecta» no la estaría acompañando desde hacía varios años. Solo ella sabía, muy en el fondo, y jamás lo iba a admitir, que el abandono de su madre había dejado a su corazón desgarrado, con un miedo permanente de que la gente alrededor suyo desapareciera una vez que se diera cuenta de que ella no era perfecta, para nada perfecta. Pero necesitaba serlo. Necesitaba crear la ilusión y convencerse a si misma de que quería ser de esa manera (quería tener novio, quería ser Bianca la popular, queria que la idolatren) para que la gente de alrededor suyo se quedara de manera permanente y no la cambiara por algo mejor.
Ella era la mejor.
Necesitaba ser la mejor.
Porque si lo único que se requería en esta vida, para que no se repitiera lo de su madre, incluía estar a la moda y poder rellenar las decepciones de los demás con sonrisas y frases bonitas, entonces lo haría toda una vida.


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