Lo Que Pudo Haber Sido: La La Land! Spoilers

Desde hace mucho tiempo, los espectadores han sentido una repulsión natural por los musicales. Sea porque desde nuestra infancia los clásicos animados de Disney nos saturaron con su infinidad de momentos donde el protagonista ejerce un poderoso acto liberador que conlleva una estructurada coreografía y un ritmo pegajoso, sea porque es el mayor estandarte de Bollywood o por el simple hecho de colocar canciones populares de la radio y cortar la emoción en los momentos anticlimáticos de la historia. Sin embargo, un hombre que venía de maravillar al mundo con “Whiplash”, ahora, venía a cambiar nuestra perspectiva de los clásicos musicales, del amor e incluso de los sueños.

“La La Land (2016)" es uno de los milagros cinematográficos de los últimos tiempos como el hecho de que un vital Martín Scorcese siga pariendo maestras obras fílmicas al día de hoy. Además, es una de las mayores estafas al espectador, la cinta inicia de una forma arquetípica y rutinaria de los musicales, sin olvidar que ubica la historia en el lugar más cliché del cine: Los Ángeles. Después, observamos a Emma Stone personificada como Mia, una joven aspirante a estrella de cine (por favor, es el mismo personaje de cualquier película que abarque la búsqueda de los sueños y el éxito personal) y la acompaña un enigmático Ryan Gosling que hace de Sebastían, presente desde el inicio, pero, desconocido para Mia y los espectadores hasta que… adivinen, es otro joven soñador con ser músico y tocar en el club de jazz de sus sueños. No quisiera adentrarme más en un ánalisis complejo de la película, porque al hacer una simple búsqueda en internet y Youtube descubrirán un sinfín de reseñas y críticas acerca de esta cinta.

Mi posición va más allá de porque esta película musical no es una historia de amor. Repito, NO es una historia de amor. Esta es una historia de: Lo Que Pudo Haber Sido ó cómo bien Sting lo pudo cantar en Arcane: What Could Have Been? Quienes ya hayan visto la película, sabrán a que escena me refiero. Un amigo me preguntó una vez: ¿A tí que te pareció La La Land? A mí simplemente se me hizo una arruga en el corazón y contesté: "Me encantó, pero, aún me sigue doliendo". A lo que él preguntó: ¿La entendiste? No lo niego, me dejó un poco atónito esa pregunta: ¿A qué se refiere? ¿Significa que no debía dolerme? ¿Soy un anticuado romántico? ¿Él vió algo que yo no he entendido?

Me explica ¿No les pasa, hombres, que le preguntan a alguna chica que opina respecto a La La Land y su respuesta es algo fría o natural como: "Si estuvo bien... No fue para tanto... Qué tonto..."? ¡OJO! No quiero generalizar, muchas tendrán sus propios sentimientos y algunos hombres no serán tan afines a mi pensamiento. Sin embargo, se levanta el velo de la verdad, está no es una película para Mia, esta es la historia de Sebastián. Es un musical pensado para hacernos cuestionar acerca de la verdad y la realidad de los sueños. La naturaleza de la vida no es ajena a los pomposos numerosos musicales y a las melancólicas tardes de verano, aunque, lo que se lleva la corona es que hubiera sido si tal cosa... Que fuera pasado si fuera hecho... Y una infinidad de posibles escenarios por una simple decisión que ni siquiera vemos en pantalla. Cinco años han pasado, Mia tiene su familia, pero ¿Y Sebastián? ¿Acaso no iban a terminar juntos? La vida una y otra vez suele sorprendernos de malas maneras.

Esa decisión que le pertenece a Sebastián porque es él quien vuelve a buscar a Mia y quien la incita a no renunciar a su sueño, sin saber que él estaba renunciando al suyo. ¿Por qué nunca fue tras ella? ¿Que o quién le impedía hacerlo? ¿Es culpa de ella? Todo eso, será explicado en la célebre escena final y sin necesidad de diálogos. La puesta de escena vuelva a transformarse a un típico musical de los años 20, al anhelado sueño hollywoodense y a la resignación humana de lo que pudo haber sido. Es ese toque de piano más triste y empoderado que Sebastián en un atardecer cantando "City of Stars". Imposible, pero sí. Retroceder en el tiempo es un ejercicio peligrosamente dañino para la mente humana. Recapitular cada decisión ya tomada y estudiar posibles futuros son ciencias peligrosas que ejercen los cineastas.

¿Es este el sueño? -preguntaron- Esto es todo lo que queríamos alcanzar. ¿Es esta la felicidad que deseábamos? -Volvieron a preguntar- Si, cumplimos lo que siempre quisimos hacer. Cuando se termina la canción, nos sumergimos a un silencio absoluto, incluso en la misma sala del cine, se siente una energía sepulcral como si el corazón del protagonista fuera muerto con el nuestro. Sólo es él y nosotros en el silencio. Son las palabras que nunca se van a decir. Son las cosas que no deben hablarse. Es la mirada quien lo dice todo porque duele más que un rechazo, más que un golpe o más que una pérdida. Sebastián no puede hacer nada. Mia menos. Cuando se deben tomar las decisiones idóneas, tristemente se toman las correctas. Es una impotencia usual para los nostálgicos, rememorar el pasado nos lastima demasiado. Por ello, es más afilada la compasiva expresión de Mia, del mismo sueño encarnado diciéndole a su soñador: "Cuídate" y el soñador, Sebastián, sólo puede asentir con la cabeza y ver como se va para jamás regresar.

Corte a negro. Ruedan los créditos. Somos nosotros con los pañuelos en las manos llorando Por Lo Que Pudo Haber Sido...

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