Vi esta película en el cine, empecé a llorar como desde el minuto 30 (la primera vez que Charlie se disculpa por haber estado a punto de morir) y no paré hasta el final. En varias ocasiones estuve a nada de sollozar como si acabara de fallecer un ser querido y terminé con los ojos tan hinchados que al día siguiente una amiga de la universidad notó que había estado llorando. Así de triste está esta película.
En “La Ballena” seguimos la historia de Charlie, un hombre obeso y con depresión al que sólo le quedan algunos días de vida, por lo que decide hacer lo posible por pasar algo de tiempo con su hija que no veía desde hace años. Ya con eso se nota que es una película triste, pero déjenme ahondar un poco en todo lo que provocó que salieran lágrimas de mis ojos en esta tremenda película.

Charlie estaba solo, tenía depresión y nada de amor propio
Tal vez no sea del todo cierto que estaba solo porque sí tenía la ayuda de Liz, su única amiga durante la película, pero es que ella no podía estar todo el tiempo con Charlie, hacía lo que podía y lo visitaba de vez en cuando, pero la verdad es que la gran mayoría del tiempo él estaba solo y esta soledad se recalcaba mucho en momentos clave de la película donde la depresión del protagonista se hacía presente y él no tenía a nadie que pudiera ayudarlo.

En la película nos revelan que él perdió a su pareja por suicidio y vemos lo deprimido que eso dejó a Charlie, siendo esa la razón por la que terminó teniendo problemas de obesidad y en su salud en general. Todo para finalmente llegar a la falta de amor propio del personaje, la cual se refleja en el poco interés que tiene por su bienestar y su vida en general.
Aguantaba que le dijeran cosas horribles sólo por su aspecto y lloraba cuando nadie lo veía, ni siquiera quería “molestar” a la gente con su llanto y el hecho de que se disculpara por estar a punto de morir me partía el corazón en dos. Presenciar el desprecio y falta de interés que él tiene por si mismo me mata, más cuando es una persona tan linda y amable con los demás. Da amor para todos a su alrededor menos para sí mismo y eso es lo que termina por matarlo.

Rechazo de las demás personas
Al ser una persona que padece de obesidad, nuestro protagonista no es ajeno al rechazo, sin embargo, durante la película hay dos personas en específico que lo rechazan y a mí en lo personal me causaron una herida más grande. La primera de ellos es Dan, el chico que iba a venderle pizza. Se había creado una relación bonita entre ellos, donde Dan se interesaba por Charlie e incluso expresaba interés de conocerlo. Me gustaba mucho que hubiera una persona que le daba un suspiro de alivio a alguien que sufría mucho día a día. Es por eso que llega a ser tan doloroso cuando vemos su reacción al ver a Charlie por primera vez. Ver su cara de sorpresa y posteriormente su prisa por irse para no verlo más, es desgarrador. Porque él era probablemente la única persona que juzgaba a Charlie sin basarse en su físico, habían creado un vínculo genuino y bonito, y con sólo unos segundos de verlo, ese vínculo cambió.
La verdad no sé cómo me siento con Dan. No creo que sea una mala persona y muy probablemente si hubiera tenido el tiempo de procesarlo volvería a entregarle pizzas y todo regresaría a la normalidad. Entiendo la sorpresa, aunque creo que podría haber intentado recomponerse y disculparse más rápido, regresar a la puerta y hacerle saber a Charlie que todo estaba bien. Lamentablemente eso no pasa y en ese momento Charlie siente un rechazo muy grande, pierde a la única persona que veía solamente su personalidad y esto provoca que se rompa algo en él. Todo esto da lugar a una de las escenas más desgarradoras y traumáticas de la película, de la que hablaré más adelante.

La segunda persona que rechaza abiertamente a Charlie y duele hasta el alma es Ellie, su hija. Obviamente este rechazo afecta tanto porque se trata de un familiar directo, una persona con un lazo importantísimo de la cual se espera amor y no repulsión. Además, como cereza en el pastel, la actuación, el guión y todo está tan bien hecho que tu podías SENTIR las ganas que él tenía de llevarse bien con su hija, de quererla, impulsarla y sentirse orgulloso de ella. Todo lo que Charlie quería era dar, no esperaba recibir nada a cambio, y aún así tuvo que lidiar con el continuo rechazo de su hija.
Ella fue la persona que más comentarios hirientes hizo a su padre, lo trataba mal e incluso lo llegó a usar. El mayor pecado que cometió fue hacer que él le PAGARA por dejarlo pasar tiempo con ella. Aquí los dos llegan a un acuerdo en el que Charlie le daría dinero y escribiría un ensayo por ella si Ellie aceptaba pasar tiempo juntos y escribir algo para él. Sólo eso ya está horrible, pero me entristece decirles que no acabó ahí. La chica le dice abiertamente a su padre que le da asco y lo reta a hacer cosas que evidentemente él no puede hacer por su condición, porque para él, cosas sencillas como caminar por su casa sin su andadera eran imposibles.
No recuerdo exactamente todas las cosas desagradables y desalmadas que la niña le dice a su padre, pero les puedo asegurar que lloré con todas. Recuerdo especialmente un momento en el que incluso Charlie se tiene que ir al baño para llorar, porque no quiere que su hija lo vea así. Es que ¡por Dios!, es horrible que un hijo haga llorar a su padre de manera tan intencionada. Y la reacción de Charlie no hace más que aumentar tus ganas de llorar. Es muy doloroso que personas que se supone deben quererte te traten de esa manera y mucho más triste es que él lo acepta con tal de poder pasar tiempo con su hija.

Una escena de suicidio desgarradora
Probablemente estén pensando que no hubo ninguna escena de suicidio en la película, pero se equivocan. En realidad toda la película es de un hombre que se suicida, sólo que no de las formas en las que comúnmente lo vemos representado en el cine. Porque Charlie sabía que tenía problemas graves de salud, sabía que en cualquier momento podía morir y no sólo elegía no ir al hospital, sino que en esta escena en específico, la que viene justo después de que Charlie se siente rechazado por Dan, comienza a comer demasiado, muchísimo más de lo que debería. Él era consciente de que hacer eso podría acabar con su vida, pero no le importaba, sabía lo que podía pasar y estaba dispuesto a aceptar las consecuencias. Es lo mismo a que se hubiera cortado las venas o tomado un frasco de pastillas.
Veía esa escena y juro que pensaba «¡alguien dele un abrazo a ese hombre!» Cada bocado que daba lo acercaba más a la muerte y yo estaba desesperada porque alguien entrara a ayudarlo. Porque Charlie lo necesitaba más que nunca. Estaba tan en el fondo como podía estar, sufriendo y sintiéndose tan mal que activamente comía y comía con el afán de lastimarse y terminar de una vez por todas con el sufrimiento en el que vivía.
Para este punto yo ya estaba hecha un mar de lágrimas, sentía una opresión horrible en el pecho porque, además del evidente dolor que me causaba la película, no estaba llorando todo lo que necesitaba, me reprimía porque sabía que si me soltaba todas las personas en la sala del cine me iban a escuchar. ¿Y saben qué es lo peor? Esa ni siquiera es la escena que considero como la más triste de la película.
El amor más incondicional que vas a encontrar
En toda la película Charlie mostró un amor incondicional hacia su hija, creyó en ella incluso más que sí misma. Nunca había visto a nadie creer tanto en alguien más. Y si bien soy consciente de que tú mismo eres el único que tiene el poder de hacer cambios en tu persona, este hombre mostró tal convicción en su creencia de que su hija era buena que seguro representó un antes y un después en la vida de Ellie.
Y es que él creía en ella como nunca había visto que alguien creyera en otra persona. Es el tipo de apoyo que todos necesitamos, la ayuda incondicional y confianza ciega que todos deberíamos encontrar al menos una vez en la vida. Lo que viene es completamente subjetivo y es sólo mi interpretación de lo que vi en la película; yo creo que Ellie en realidad nunca hizo nada con buenas intenciones, era una persona cruel y hasta cierto punto perdida en la vida. No tenía un objetivo y no creía que pudiera llegar a ser más de lo que era en ese momento. Aquí tiene mucho que ver la forma en que la trataba su mamá y cómo ella estaba convencida de que su hija era una persona malvada y sin remedio. Porque la forma en la que te ven las personas, especialmente personas tan importantes y presentes en tu vida como lo es tu mamá, afecta la manera en la que te comportas e incluso en cómo te tratas a ti mismo.
También por esto mismo, después de que Ellie es testigo de lo mucho que su papá cree en ella y lo convencido que está de que ella es una buena persona, no me queda nada más que creer que ella sí cambió. Todo el soporte que le faltaba y la fuerza y voluntad que requería para hacer un cambio a mejor lo obtuvo de su papá. Él definitivamente cambió la vida de la niña.

Durante lo que considero el momento más triste de la película él le grita a su ex esposa que quiere saber que por lo menos hizo algo bien en la vida, porque sí, se puede tener un corazón de oro y aún así tomar malas decisiones que dañan a las personas a tu alrededor. El principal error de nuestro protagonista no fue seguir a su corazón y terminar con su esposa, sino aceptar alejarse de su hija durante tanto tiempo, ya sea por vergüenza o timidez de acercarse nuevamente o simplemente porque su esposa no quería que se acercara, él nunca debió permitir que eso sucediera.

Entonces nuestro protagonista deposita toda su esperanza en su hija, está convencido que ella es lo mejor que él hizo en su vida y por lo menos me da un poco de satisfacción creer que al final Charlie sí provoca un cambio para bien en la actitud de Ellie. Al final él tuvo un impacto increíble en su hija, una niña que su madre ya daba por perdida y Charlie le da una segunda oportunidad. Ve en ella algo que ni siquiera ella misma veía y esto sólo hace que cuando vuelvo a ver la película se me rompa más el corazón, porque ya sé lo mucho que él la ama y el apoyo incondicional que le muestra por lo que cada mirada hostil, cada cosa cruel que ella dice y cada acción desalmada que toma en contra de su papá se me clavan en mi corazón y me duele horrible.
Actuación y guión
Hay películas con una historia desgarradora, perfecta para hacerte llorar, que sin embargo no lo logran debido a la actuación pobre o los diálogos plásticos. Este no es el caso de “La Ballena”. Al ser una película con pocos personajes, gran parte de la carga de actuación está centrada en Sadie Sink quien hace el papel de Ellie y Brendan Fraser como Charlie. Ambos hacen un trabajo excepcional con actuaciones dignas de renombre. Brendan tenía más que merecido el Óscar y sí, lloré también durante la premiación. Estoy segura de que si el guión o la actuación hubieran fallado, la película no habría sido tan triste y memorable como lo fue. Afortunadamente, aquí se tomaron todas las decisiones correctas y nos regalaron una película inolvidable.

Para finalizar, saliéndome un poco del tema de lo triste que es la película, quiero mencionar que me encantó el detalle del ensayo sobre Moby-Dick. La forma en que lo integran a lo largo de la película para que lo reconozcas y comprendas la importancia que tiene para Charlie, cómo dejan claro que su deseo es morir escuchando la introducción de ese ensayo, la revelación de que fue Ellie quien lo escribió hace años y la manera en la que al final su hija se lo lee con lágrimas en los ojos y Charlie cumple su deseo de escucharlo antes de morir y nada menos que de la voz de su autora. Todo es muy poético y me encanta. Incluso te deja con una sensación de tranquilidad y hasta me atrevería a decir que un poco de felicidad, porque Charlie por fin pudo levantarse y caminar hasta su hija y ella dejó de pensar en sí misma para cumplir el último deseo de su padre, regalándole todo lo que podía darle en sus últimos momentos de vida.





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