EL ARTE DE PERDER Spoilers

En la vida así no lo queramos vamos a tener que lidiar con la perdida, desde objetos, lugares hasta las personas que amamos como bien nos lo dice el bello poema de Elizabeth Bishop, “un arte”. Incluso podemos afirmar que a lo largo de nuestra existencia vamos a perder mucho más de lo que vamos a ganar pero también es cierto que aprendemos más de las derrotas y los fracasos que de las victorias y los logros.

La película “Moneyball”, fue estrenada en el año 2011. Dirigida por el Bennett Miller con un guion escrito por Aaron Sorkin y Steven Zaillian, es una adaptación del libro escrito por Michael Lewis llamado “Moneyball: el arte de ganar un juego injusto”, que a su vez está basado en hechos reales. La cinta está protagonizada por Brad Pitt y Jonah Hill y en papeles secundarios aparecen el gran Philip Seymour Hoffman (al que Miller ya había dirigido en “Capote”, papel por el cual Hoffman gano el premio Oscar a mejor actor), Robin Wright, Chris Pratt, entre otros.

Antes de entrar de lleno en la historia del largometraje, abordaré brevemente el concepto del “underdog”. Generalmente, es una idea aplicada a una competencia deportiva y a las apuestas pero creo que se puede aplicar a diferentes ámbitos de la sociedad. El “underdog”, es un término anglosajón que como tal no tiene una traducción directa al español, hace referencia al participante en una contienda que tiene las probabilidades más bajas de alcanzar la victoria. Nuestra inclinación por el favorito o el “underdog”, puede reflejar mucho de lo que somos como personas y es que la sociedad, nos dice todo el tiempo que hay que ganar como sea, a todo costo y esto nos acerca al todo se vale y bueno si todo se vale porque luego nos sorprendemos con la trampa o la corrupción pero eso ya es otro tema.

Si lo vemos desde la perspectiva del arte para mí el “underdog” es más atractivo porque contiene una narrativa. El débil se enfrenta al más fuerte y es que vamos, esto viene desde tiempos bíblicos, David le puede ganar a Goliat. Es de alguna forma un símbolo de las luchas del día a día. Nos sentimos en desventaja a menudo, en nuestro trabajo, en las relaciones personales; es un mundo desigual y nada más ver que un equipo o alguien llega a competir en contra del “exitoso” o poderoso y en ocasiones ganarle, es probablemente el único momento donde esa desigualdad se termina, así sea por ese instante, se respira una noción de justicia.

Y es que es un juego injusto, como lo dice Billy Bean gerente general de los antiguos Atléticos de Oakland:

"Hay equipos ricos y hay equipos pobres y hay una distancia de 50 pies de basura y luego estamos nosotros. Es un juego injusto".

La apertura de la película nos sitúa en medio del problema, los todopoderosos Yankees de Nueva York con un presupuesto de 114.457.768 de dólares se enfrenta en el año 2001, en un juego de eliminación de la serie de la liga americana, a los que definitivamente en esta ocasión son los “underdogs”, los Atleticos de Oakland que poseen un presupuesto de 39.722.689 de dólares. En otras palabras, un equipo chico como los Atléticos han tenido una temporada increíble, debido en gran parte a la aparición de tres jugadores notables que tras esta temporada han sido vendidos al mejor postor, tres de los equipos más poderosos económicamente de la liga.

El personaje principal Billy Beane (interpretado por Brad Pitt), es el gerente general de los Atléticos y ante este panorama está en proceso de reconstruir el equipo con un presupuesto más que modesto. En una visita a Cleveland para negociar con el gerente general de los Indios, se percata de algo inusual que ocurre en la reunión, esto lo lleva a conocer al joven Peter Brand (interpretado por Jonah Hill) un recién graduado de la universidad de Yale con un título en economía, trabajando para un equipo profesional de béisbol.

Si bien Billy en su visita no logra contratar a un jugador, si termina contratando a un asistente. De esta manera él junto con las ideas que le brinda Peter, cambiarían completamente la filosofía de armar la plantilla del equipo. Basándose en las enseñanzas de Billy James, construirían la escuadra a través de las estadísticas; para ganar juegos se necesitan carreras y para hacer carreras necesitan que los jugadores lleguen a base, sin importar como lo hagan, dejando de lado muchos aspectos de los jugadores que los hacen más costosos de adquirir y solo analizar la frecuencia con la que llegan a base.

En mi concepto lo que hace a “Moneyball” especial es la exploración del personaje de Billy y su propia filosofía personal. Él fue un jugador que se suponía tenía todas las habilidades para haberse convertido en una superestrella pero no fue así; incluso tenía una beca en la universidad de Stanford pero se inclinó por ser una jugador de béisbol profesional; allí ya existe una relación profunda con el fracaso que influye en cada una de sus decisiones. Además, su relación con su hija Casey (interpretada por Kerris Dorsey), ella vive con su madre Sharon (interpretada por Robin Wright) debido a que sus padres están separados. En este aspecto puedo evidenciar la capacidad de Bennet Miller para contar historias, sin mayor exposición, a través de un par de escenas, el espectador lo entiende, hay una analogía brillante porque lo mismo que Billy siente en su trabajo se vincula a su vida personal, ya que la pareja de Sharon, a simple vista tiene una capacidad económica mayor a la de él.

Más allá de la descripción del “underdog”, creo que la narrativa toca algo más profundo que puede estar conectado a la manera tanto cómo se consigue la victoria y en el mismo sentido cómo se llega a la derrota. Esto no se debe malinterpretar, no es que no se busque ganar o conseguir algo pero el tema es la forma en cómo se llega a ello, la filosofía que se emplea para llegar a ese objetivo y eso es lo que me conmueve. Miller parte de un guion perfecto, pero luego en la ejecución se encuentra la búsqueda de capturar aquel aspecto intangible, a través de la fotografía, el sonido y todos los elementos que hacen parte del lenguaje del cine que es justo donde se encuentra la magia y también la derrota, en tratar de capturar lo que es imposible. En palabras del cineasta chileno Pablo Larrain, “es como tratar de tomar agua entre medio de las manos y el agua se te va pero te quedan las manos húmedas”.

No todo se limita a una utilidad práctica, no todo es ganar o perder, no todo es blanco o negro. En los grises es donde transcurre lo que vale la pena y es donde los escritores, cineastas y artistas, buscan clavar el cuchillo y explorar la condición humana. En lo gris es donde Bennet Miller fija su mirada. El cierre de “Moneyball” apunta allí, son un par de escenas finales que siempre me dejan en lágrimas, no es casualidad que el ultimo acercamiento de la cámara, sea a los ojos de Billy mientras escucha la canción de su hija. Desde la perspectiva de Billy, él no ganó, el equipo perdió; a diferencia de como lo ve Pete y todos lo demás, ellos no entienden ya que fue una temporada exitosa: mediante un nuevo método rompieron un record histórico de victorias durante una temporada regular. Todo esto se demuestra por medio de la sorprendente propuesta económica que le ofrecen los medias rojas de Boston a Billy para que sea su gerente general, algo que lo convertiría para ese momento en el gerente mejor pagado de todo el deporte.

Creo que siempre es más fácil tomar el camino moralista pero no hay una moraleja, de lo contrario se estaría juzgando a los personajes y este no es ese tipo de película. Está más cerca a la representación de la convicción de no traicionarse así mismo. No se trata del dinero, ni de lo correcto o incorrecto. Billy escoge rechazar la oferta y ser un perdedor por querer ganar en sus propios términos, aunque no sé si eso lo hace un perdedor.

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