El poder de las palabras de un mudo - El Gran Dictador (Charles Chaplin, 1940) 

Es increíble como el legado de una personificación, en este caso de Charles Chaplin, logra cobrar vida a través de la parodia en el macabro fascismo de Hitler en contra de los judíos. La narrativa inicia con la comedia como instrumento de guerra que conlleva a la reflexión de la estupidez del ser humano, Charles con su estilo peculiar nos enseña, a través de la narrativa de un judío y su lenguaje corporal, la cordialidad de transmitir un mensaje poderoso de paz. La guerra no es de un dictador que destruye con el sonido de su boca, la guerra es del artista, que se salió de su papel en escenarios anteriores, donde transmitía mensajes sin decir ninguna palabra, y en esta ocasión utilizó su voz siguiendo la línea de la metáfora con su representación del globo terráqueo, su temática de barbero, su baile con la brocha y la máquina militar para mostrar cuan frágil se vuelve el ser humano cuando utiliza el poder como su debilidad, dejándonos así, un legado de paz. ¿Chaplin es un genio? ¿O ha convertido su talento en una genialidad para su audiencia como vocero? No lo sabemos, lo que si es claro, es que este clásico consistió en valentía porque Charles realizó el papel en plena guerra del nacismo, poniendo en peligro su propia vida y finalizando los capítulos con un tremendo discurso filosófico que hasta Schopenhauer siendo amargo lo aplaudiría con total admiración.

No siendo más, El Gran Dictador es un sofisticado clásico que en la actualidad seguiría siendo un mensaje intertextual muy fuerte, y si de asociar se tratara, sin duda alguna lo relacionaría con algunos castigos de la edad media, donde utilizaban la pluma para torturar a la gente; esa es la misma técnica que se utilizó aquí, la comedia como canal para mostrar el dolor del fascismo que violentó tantas vidas inocentes en personas judías no aptas para Hitler, un ser humano, que según analogías, lo describían como vanidoso y supremamente narcisista. Por eso Chaplin nos recuerda que el totalitarismo es el concepto de masificar el odio y la división de una perfección que ni siquiera existe, además de ello, personifica una sátira perfecta convirtiendo el mensaje principal de esta emotiva película en un grito de oposición en contra del racismo y la guerra.

Veámoslo desde un panorama mas claro, Chaplin mediante el humor se convierte en la pluma que castiga con cosquillas el discurso brutal de un líder fascista en las escenas y guion de Hynkel, pero al mismo haciendo dupla con su monólogo del Barbero Judío expone un mensaje claro y fuerte defendiendo su postura crítica contra la guerra y opresión. Vuelvo y pregunto ¿Chaplin un genio? ¿O ha convertido su talento en una genialidad para su audiencia como vocero? porque su arte revolucionó al mundo con esta maravillosa película en una época de guerra, sangre y violencia, pero para revelar ese arte tuvo que ser el protagonista y antagonista, el héroe y el villano, la muerte y la esperanza. Dos papeles en uno, eso sólo pudo hacer el majestuoso Chaplin en esta conmovedora historia.

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