De muchos es conocido que ésta saga de películas va a estrenar una sexta parte que cuya historia en lo particular, siento que es más refrescante, ya que no sigue el clásico patrón de “Grupo de personas se salva de una muerte segura y ahora mueren de uno en uno de formas hasta ridículas”. Ahora, se trata de toda una familia de alguien que igualmente burló a la muerte y sinceramente es muchísimo mejor que seguir la fórmula de las anteriores 5 películas.
Ahora, para mostrar lo que digo, tal cual pegaré la sinopsis que pude encontrar de la película que se estrenará en mayo de este año:
“Justo cuando está a punto de salir de casa para ir a la universidad, Stefani, de 18 años, quien ha tenido horribles pesadillas sobre la muerte en un accidente dentro de una torre en los años 60, descubre que su sueño es en realidad una premonición de lo que le sucedió a su abuela, Esther, que frustró la muerte hace cincuenta años, pero ahora se está acabando el tiempo. Stefani se entera de que, aunque su abuela frustró a la Muerte (hasta que murió a los 80 años), la Muerte ha estado persiguiendo a las posibles víctimas de esa catástrofe de hace mucho tiempo, matándolas y luego persiguiendo a sus hijos. Stefani y su familia se dan cuenta de que su línea de sangre no está a salvo de la Muerte que los perseguirá violenta y espantosamente, en orden, a menos que Stefani encuentre una manera de detenerla.”
A mi, se me ocurre que de no haber refrescado ésta saga de terror psicológico, la historia pudo seguir este nuevo “plot”
Llamemos a nuestro protagonista Gael Reyes. Forense mexicano oriundo de Tijuana que fue a probar suerte a Estados Unidos para ejercer su carrera y creyente de la figura mística llamada “Santa Muerte”. Tras un par de años de ejercer y en un día de organizar los documentos archivados, 5 casos llaman su atención. Estos son los de las anteriores 5 películas; el accidente de avión, la carambola super fatalista de la segunda, el accidente del puente de la quinta, el desastre de la NASCAR donde todos son aplastados por escombros en la premonición de Nick O'Bannon…
Gael se da cuenta de que después de todos y cada uno de esos accidentes, los sobrevivientes fueron muriendo uno a uno en circunstancias muy especificas. Tan especificas que parecería que hablamos de un asesino serial planificador en extremo.
Al investigar más, Gael Reyes comienza a tener visiones inquietantes por varios días y a experimentar fenómenos muy extraños y relacionados con los eventos de todas y cada una de las muertes, como si él mismo fuera el que murió en cada ocasión. Para él solo fueron alucinaciones producto de su investigación, pero era como si el "Destino" estuviera advirtiéndole que dejase de indagar. Esto a Gael le parecían ser solo coincidencias, hasta que, tras guardar los archivos de los casos en sus respectivos lugares, Gael resbaló y cayó inexplicablemente de las escaleras que usó para subir a los estantes más altos y algunas carpetas pesadas del archivero sin razón alguna le cayeron justo encima.
Días después, tras seguir analizando los archivos de los muertos en accidentes posteriores, Gael logra notar que el forense encargado de recoger los cuerpos en algunas de las escenas de los hechos es el mismo en muchas ocasiones: William Bludworth.
Algo, quizás su intuición, le dice que debe buscarlo y preguntarle por qué pareciera que todos los casos están siguiendo un patrón. Quizás hasta este punto uno pensaría que no está mal que un forense de pronto empiece a investigar sobre todas estas muertes por puro amor a su profesión, pero al parecer “a la muerte no le gustan los entrometidos”. Así que toma sus llaves, enciende su moto y justo al salir del estacionamiento un camión casi lo embiste a alta velocidad, logrando frenar a escasos metros de que esto ocurriese.
Gael pues se presenta ante Bludworth y le cuenta todo, hasta que estuvo a punto de morir justo antes de llegar con él: éste le confirma y le explica a Gael que no debería estar investigando el patrón, ya que la muerte es implacable y no tolera la interferencia.
- A la muerte no le gusta que hurguen en sus asuntos, Gael. Pregúntate esto: ¿Qué crees que hará contigo ahora que te has entrometido?
- No pero, yo creo en la Santa Muerte, no puede hacerme nada, estamos en paz.- replica Gael.
- La muerte siempre ha sido imparcial. No puedes engañar a la muerte, pero a veces puedes… negociar con ella. El precio, sin embargo, podría ser más alto de lo que estás dispuesto a pagar.
- ¿Me está sugiriendo algo?
- Solo soy un hombre que ha visto demasiadas cosas. No soy tu enemigo, pero tampoco soy tu salvación.- finaliza Bludworth cerrando la puerta de su casa.
Tras su conversación con Bludworth, Gael comienza a experimentar fenómenos aún más intensos: luces apagándose, puertas azotándose y casi accidentes que lo hubieran dejado en mal estado. Ante todo esto, Gael Reyes decide buscar respuestas en rituales y escritos de todo tipo sobre la muerte para entender cómo "negociar" o, incluso, enfrentarse a ella. Y entre todo este mar de información, de repente tiene una premonición, una visión tan poderosa como la que tienen todos los protagonistas de la saga que en este caso lo deja tirado en el piso al borde de las convulsiones.
Es una vieja anécdota familiar que siempre le contaba su abuela, pero en este caso él es el observador presencial. Hace 50 años, en la fiesta del pueblo de sus abuelos, un accidente masivo con fuegos artificiales hizo que muchísimas personas se prendieran fuego entre las explosiones y fallecieran, excepto su abuelo que sobrevivió milagrosamente. Tras salir de su trance, Gael entiende más y más que al investigar los patrones de todas las muertes, también está atrayendo su atención hacia su propia línea de sangre poniéndolo más y más en la mira de la parca.
Gael, entonces decide hacer un ritual, pidiéndole a su Santa Muerte que lo proteja de todo mal. Coloca velas, ofrendas y demás, pero al momento de hacer su petición, las velas que venían en vaso de vidrio reventaron estrepitosamente sin causarle ningún daño. Ya con más miedo que fe, regresa a donde Bludworth, que parece haberlo estado esperando. Bludworth, al verlo entrar, suelta una risa seca:
- ¿Qué pasó, Gael? ¿Creíste que ibas a calmar a la Muerte? Ella no toma sobornos. Tú, más que nadie, deberías saberlo.
Gael, visiblemente alterado, le explica lo que ocurrió en su ritual, cómo las velas explotaron y que ahora no sabe si su fe lo protege o lo ha puesto en peligro por completo. Bludworth lo mira como siempre ha mirado a todos los protagonistas de toda la saga de Destino Final, con esa mirada que no da ni quita.
- La Muerte no tiene favoritos, pero lo que hiciste ha llamado aún más su atención. No buscabas protección, buscabas desafiarla. Eso es algo que ni siquiera yo me hubiera atrevido a hacer.
- Entonces, ¿Qué hago? ¿Me quedo sentado esperando a que me lleve? ¡Tiene que haber algo! ¡Tú sabes algo!, lo has visto, ¿verdad?
Bludworth lo mira de nuevo, reflexiona un poco sin quitarle la mirada de encima, y se acerca lentamente a una vitrina y saca un viejo libro encuadernado en cuero. Las páginas están desgastadas, empolvadas y llenas de anotaciones en diferentes idiomas antiguos y arcaicos. Extrañamente para todos nosotros que hemos visto toda la saga, y pese a que han pasado tantos y tantos eventos y tantas muertes, en esta ocasión decide que, solo por ésta vez, puede ayudar al condenado a morir, al marcado por la mismísima parca.
- Esto es lo más cerca que he estado de entender cómo funciona todo. Hay patrones, reglas… pero también hay grietas. Personas que han logrado engañarla, aunque nunca sin consecuencias. Los que están en tu situación tienen pocas probabilidades de vencer a la Muerte, solo conozco dos supervivientes.
Y dicho esto, Gael se retiró a su casa tratando de ver una forma de lidiar con el hecho de que… inevitablemente se condenó y/o condenó a alguien más.
Gael está decidido. Regresando a su hogar se preparó pues para realizar el ritual más peligroso descrito en el libro que leyó en casa de Bludworth: uno que busca "retrasar" la muerte, pero a un costo terrible. Reúne todos los elementos necesarios y, cuando el reloj marca la medianoche, enciende las velas una vez más. Aún con la idea de salvarse de morir y de su destino final, deja un cuchillo de carnicero cerca de su alcance por si siente que… no hay más remedio que tomar su propia vida.
El ambiente se torna opresivo y lúgubre. Las sombras en las paredes parecen moverse por sí solas, y un susurro inaudible llena la habitación mientras éste sube poco a poco de intensidad manteniéndose ininteligible. Gael, temblando, pronuncia las palabras del ritual. Justo cuando termina, siente un frío insoportable, como si algo invisible lo estuviera rodeando.
De repente, la figura de la Santa Muerte se manifiesta. Pero no como la imagen protectora que él siempre veneró. Esta es aterradora, imponente, y no parece estar ahí para ayudarlo.
- ¡Has jugado con fuerzas que no comprendes, Gael! Tu fe te trajo aquí, pero también te ha condenado. ¿Qué estás dispuesto a sacrificar por una segunda oportunidad?- habló la muerte, la misma parca en persona.
Y en ese momento lo entendió todo. No podía haber paz a cambio de nada. Todos aquellos que salvaron a su grupo de personas terminaron muriendo excepto dos. Para nuestro protagonista Gael Reyes era bastante claro ya: no había ninguna escapatoria, ni atajo.
-¡Si ha de haber un sacrificio, que sea yo! - gritó Gael fuertemente. Acto seguido tomó su cuchillo y se abrió la garganta. Sus conocimientos forenses le dictaban que esa era la forma más rápida de desangrarse y, eventualmente morir.
Sin embargo, mientras Gael se desangra, algo extraño sucede: la Muerte no lo reclama de inmediato, solo observa analítica y serena tal cual es.
En su último aliento, Gael comprende que su sacrificio ha roto el patrón. Al aceptar su destino y renunciar a interferir en los planes de la muerte, ha hecho lo que otros nunca se atrevieron a hacer en toda la saga: enfrentar la muerte sin buscar escapar. Esto no solo lo liberaba a él, sino también a su línea de sangre, rompiendo el ciclo que su abuelo comenzó. No todos tienen el coraje de aceptarlo. Pero a veces, quizás es lo único que la Muerte respeta.
Y ya para terminar, la última escena nos muestra a su familia viviendo en paz, con Gael regresado de Estados Unidos por las fechas decembrinas, como si el ciclo hubiera terminado.
Sin embargo, en un giro al estilo "Destino Final", la cámara se detiene en un niño jugando con una figura de la Santa Muerte en una tienda de Tijuana, dejando al espectador con la duda de si el patrón realmente terminó o si solo se está preparando para reiniciarse.
Eso sería todo, quizás algún día el universo de esta saga se expanda a más y más culturas que podrían enriquecer la trama y “lore” de Destino Final.



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