Quería recomendarles 3 películas que animadas que me gustaron más que el promedio. Son bastantes distintas y no me refiero solo al estilo con el que fueron animadas. Creo que el cine animado tuvo un buen año en 2024, aunque todavía tengo pendiente Memoir Of A Snail: escuché cosas buenas de esa película. Sam Elliot, el director, hizo en 2009 una película animada muy particular, Mary & Max. De esa película, para ser sincero, recuerdo que me había gustado pero no mucho más que eso. Creo que tenía un tono entre melancólico y deprimente, como parece ser el caso de Memoir Of A Snail. En fin, no puedo hablar demasiado sobre una película que no vi, así que voy con las 3 recomendaciones:
Wallace & Gromit: Vengeance Most Fowl

Me resulta fascinante pensar por qué esta película me gustó bastante pero no me encantó. No lo digo como una crítica en contra: creo que tiene muchísimas virtudes. Para empezar, la animación stop motion tiene un encanto visual muy particular que no pueden replicar otros estilos, ni siquiera cuando se intenta imitar la técnica mediante el uso de computadoras. Es un trabajo artesanal que lleva muchos años de trabajo, pero el resultado suele ser sobresaliente: The Nightmare Before Christmas o Fantastic Mr. Fox se me vienen a la cabeza como ejemplos rotundos de esto.
Otra de las virtudes de la nueva película de Wallace & Gromit es la duración. Apenas 80 minutos alcanzan para contar una historia sobre un inventor inglés que arma un robot con forma de gnomo capaz de hacerlo todo. Eso da lugar a interpretaciones bastante obvias, como el peligro del avance de la tecnología que reemplaza hasta las tareas más mundanas. ¿Nos estamos convirtiendo en seres más torpes y menos creativos por depender, por ejemplo, de la inteligencia artificial o de cualquier artilugio electrónico que nos facilite la vida doméstica? Vengeance Most Fowl no es tan conservadora como podría haber sido y prefiere evitar la condena directa sobre la IA o ese tipo de cosas.

El espíritu de la película es el de una para los chicos, y esto lo digo con el mayor respeto. En general, se quiere despegar al cine de animación del prejuicio colectivo que presupone que cualquiera de estas películas, solo por estar animadas, son para niños. Entiendo por qué esa reacción, aunque no tiene nada de malo que la mayoría sí estén hechas para los más chicos. De todos modos, creo que uno debe juzgarlas como lo que es: un adulto.
Me divirtió Vengeance Most Fowl, porque es un tipo de cine que todavía cree en los gags visuales que dependen más de la puesta en escena y el montaje que de los diálogos. Es cierto que en Wallace & Gromit sobrevivió (sobrevive) el espíritu del cine de Buster Keaton y Charles Chaplin, sobre todo en los primeros cortometrajes. Creo que eso es lo que hace que Vengeance Most Fowl me haya gustado mucho pero no tanto: un corto como Wallace & Gromit: The Wrong Trousers es extraordinario y no creo que esta nueva película esté a la misma altura. Sí, sin dudas es mejor que el promedio de los últimos años, pero no sé si es mejor que The Curse Of The Were-Rabbit. Tal vez el problema sea que todas las películas de este dúo me parecen buenísimas.

También creo que Vengeance Most Fowl es Wallace & Gromit adaptado para nuestra época. ¿Por qué no llega a ser tan buena como The Wrong Trousers? Volví a ver ese corto después de ver Vengeance y quedé sorprendido, no solo por la calidad de la animación y la persecución final. Quedé sorprendido porque el pingüino ese, en un gag buenísimo, saca un revolver para amenazar al perro Gromit. Se me ocurre pensar que un chiste así hoy no pasaría un control de ejecutivos preocupados, diciendo que un personaje animado en una película para chicos no debería usar un arma de fuego. Algo así como lo que pasó con muchos dibujitos, desde Looney Tunes hasta Tom & Jerry, que con el paso del tiempo se fueron ablandando cada vez más hasta perder ese filo que los hacía distintos. Espero que no pase lo mismo con Wallace & Gromit.
The Wild Robot

De las 3 películas que recomiendo, esta quizás sea la que menos me entusiasma. Pero quiero aclarar que sé que estoy en la minoría, porque suele ser un título que gusta mucho. A mí también me gustó mucho… por lo menos la primera parte.
Como si fuera una nueva versión de WALL-E, la protagonista de esta historia es un robot que aprende a convivir con la naturaleza para cuidar y preservar el medioambiente. El estilo de animación de Dreamworks es el mismo de Puss In Boots: The Last Wish, una película divertidísima que me gustó más que esta. The Wild Robot tiene algo de ese espíritu de comedia y aventuras en la primera parte, donde combina todo con personajes entretenidos y gags divertidos. Esa primera parte también plantea algo interesante: la naturaleza es salvaje y puede ser impiadosa, violenta. Un animal no duda en cazar o devorar a uno más chico.

A mi criterio, todo se diluye en la segunda parte, cuando surge la necesidad de introducir un villano (¿para qué?), algunas lecciones morales sobre el uso de la tecnología (a diferencia de Wallace & Gromit, creo que acá el discurso sí resulta contradictorio) y algunas moralejas que son tan obvias (aprender a volar para dejar el nido…) que si no fuera por la calidad de animación y la música hundirían bastante la película. Siento que la segunda mitad de The Wild Robot, que incluye hasta la posibilidad de una secuela para convertir esto en franquicia, subestima a los espectadores, en especial a los adultos.

Flow
Sobre esta película ya escribí en Peliplat. Sigue todavía como mi favorita de 2024, animada o no. Creo que es extraordinaria porque no traiciona su propuesta estética y narrativa. Los animales nunca hablan, no hay voz over que explique nada de lo que está pasando y la música no necesita subrayar la belleza de las imágenes.

Pensando en todas las virtudes de Flow, se me ocurre una que no mencioné en mi crítica original: el promedio de duración de cada plano en pantalla es altísimo, por lo menos para los estándares de hoy en día. Todos saben que el avance de las redes sociales causó estragos en la capacidad de atención de todos los espectadores, no solo de los niños. El cine tuvo que adaptarse a esos cambios: es común que ningún plano de las películas más populares de los últimos años dure más de 3 o 4 segundos. Esto no siempre fue así: en la época del cine silente, el promedio de duración de cada plano podía ser de 20 o 30 segundos, dependiendo el año. Eso se redujo cada vez más.
En Flow, cada plano dura más de 16 segundos promedio en pantalla. Es decir, la película no solo es arriesgada por no tener diálogos, voces, o una bajada de línea evidente y grosera. También es arriesgada porque confía en sus propias imágenes, en su capacidad para narrar un cuento y, especialmente, en los espectadores que estén dispuestos a ver algo de cine. Una hazaña.




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