Mientras más personas entran en tu vida, más personas pueden lastimarte.
Una vez a los 13 años escuché a Lara Jean (Lana Condor) decir esa frase y sinceramente no logré captar su magnitud hasta que la vida me llevó por el camino de enamorarme y vivirlo en carne propia.
Poco se habla de lo logradas que están las películas de A todos los chicos que me enamoré como filmes juveniles que te ayudan a entender la adolescencia que está por venir, lo que te está por tocar.
Con la llegada de la segunda temporada de Besos, Kitty su serie spin-off volvió a ser tendencia el personaje estrella de las películas base Peter Kavinsky (Noah Centineo) y se me ocurrió la idea de revivir la magia de las tres primeras y lo infravalorado que es hablar de ellas como historias realmente buenas y atrapantes. Tengo amigas con las que ni puedo tocar el tema porque solo estoy hablando de otra película tonta de Netflix que no tiene nada de interesante, no es “cine”. No serán El Padrino o una obra de Woody Allen, pero presentan una de las etapas más complicadas en la vida de una simple mortal: Enamorarte durante la adolescencia.

Como buena persona nacida en 2004, crecí con las historias de amor de Disney en las que la construcción sobre ciertos chicos y la realidad de cómo son las relaciones de amor son una completa fantasía. Pero, ¿Qué pasa en realidad cuan do te toca experimentarlo en carne propia? ¡PUM! cabezazo contra la pared.
Las expectativas creadas a lo largo de nuestro crecimiento generan una visión del amor que cuando nos empiezan a gustar las primeras personas en nuestras vidas queremos que pase TODO, creemos que es persona lo es todo y lo va a ser todo. Lo que le pasa a Lara Jean en sus sueños, en ese campo, con ese vestido y esa persona rescatándola no es más que producto de una idealización en consecuencia de lo que hemos leído y visto a lo largo de nuestra vida. Lo que nos han construido.
La forma en la que la protagonista afrontó esa idealización mezclada con la realidad amorosa que le tocó vivir durante la primera película es maravillosa, ¿Es mentira?, ¿Es verdad?, ¿Será él el indicado?, ¿Existe el indicado?
¿Qué es el indicado?, Justamente la segunda logra poner en palabras lo que en la primera se puso en duda. La fantasía de salir con alguien y que no te termine lastimando, o que lo haga pero por lo menos saber resolverlo. Además de la situación desesperante de que te gusten dos personas, ¿Con cuál me quedo?, acá no solo me lastiman, sino también yo estoy lastimando. En esta parte surge la pregunta del final feliz, ¿Existirá o no?
También me lo idealizaron de chica.
La tercera no es más que una confirmación a esto último, ¿Qué es el final feliz?, ¿Existe o no?. Si bien hay muchas respuestas y opiniones a la pregunta, hay algo que se deja muy en claro, el proceso lleva sus complicaciones. Ningún príncipe te va a venir a salvar porque el príncipe también quiere ser feliz, también quiere ir a la universidad y ser alguien, también quiere ser salvado (si es que eso tiene algún tipo de sentido)

Concluir sobre estas tres obras de Jenny Han en pocas palabras se me hace bastante difícil. Primero, que buena cronología. Sin importar la edad que tengas, la historia atada a ese hilo conductor llamado VIDA y el paso del tiempo con los personajes es un placer de ver, creces con ellos, entiendes sus edades y te identificas con lo que viven. Segundo, las diferentes enseñanzas que deja cada una de las tres son muy diferentes entre sí, pero igual de valiosas. Crecer, experimentar, enamorarse, equivocarse, personarse, aprender, convivir, soltar, amar, son muchas de las palabras clave que yo creo que te van dejando cada una de las películas sin decirlo directamente. Por último pero no menos importante, transmite todo lo que una persona tímida, poco social y aferrada a libros o filmes experimenta cuando le toca enfrentarse al mundo real y sus problemas, los chicos y el sentimiento de culpa que le genera enamorarse por primera vez de alguien que no sabe si va a ser o no un futuro asegurado.
No voy a dejar de recomendarles que vean la trilogía A todos los chicos de los que me enamoré y su serie spin-off Besos, Kitty disponible en Netflix.



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