Un camino hacia la redencion tecnológica
Que un artículo de cine no puede cambiar la vida de las personas puede ser debatible. Que la IA no es la panacea, lo veremos
Que la inclusión de ideas a trasmano de la historia es parte de la aventura humana es real incluso para los que no buscan el conocimiento
Que el tiempo se divide en espacios y viceversa ya lo ha demostrado la ciencia
Que es entonces lo que buscamos con esta serie de notas?
Buscamos instalar la pregunta central de todo ser humano y como el cine y las series lo han mostrado de una u otra forma

Buscamos la verdad.
Buscamos que el entretenimiento sea más que pasarla bien o mal
Buscamos que el centro este en el “centro” y no en la periférica de la propia existencia
Buscamos un camino para la exploración y como la narrativa nos puede permitir avanzar en ese sentido
Y lo estamos logrando, juntos.
Con cada articulo leído, escrito, compartido, nos encaminamos hacia una realidad más profunda, hacia el fondo del hoyo del conejo. Si, como en Matrix y como en Alicia en el País de las Maravillas
Es demasiado pedir?
Veremos.
Así seguimos…
¡Ah, la inteligencia artificial! Ese constructo moderno que nos promete un futuro brillante y, al mismo tiempo, nos susurra al oído temores ancestrales y atávicos… como la mitología.
Y ahí es donde unimos lo impensado y nos preguntamos, ¿qué tienen en común Clash of the Titans, Mazinger Z, Robotech y el Tao? A simple vista, nada o todo, o ambos.
Pero si rascamos la superficie, descubrimos hilos invisibles que los conectan en una danza cósmica de metáforas y significados ocultos como los concilios secretas de las sectas que dominan el mundo según los teorizadores de los Alienígenas Ancestrales….

Clash of the Titans: Los dioses como programadores caprichosos
Me encanta que usemos la mitología como paradigma así que imaginemos por un momento que los dioses del Olimpo son los programadores supremos, seres omnipotentes que manipulan el destino de los mortales a su antojo lo cual no parece desatinado.
Sabemos que es parte de la historia mítica y que en el film Clash of the Titans, Perseo se rebela contra estos seres todopoderosos, desafiando su “código fuente” divino…
¿No es esto una metáfora de nuestra lucha contra sistemas que parecen tener vida propia?
Entonces, la inteligencia artificial, creada y criada por nosotros, puede convertirse en ese anti-dios caprichoso que pretende rebelarse a su destino. ¿Estamos preparados para enfrentarnos a nuestras propias creaciones cuando decidan que ya no nos necesitan?

Mazinger Z: El mecha como extensión del ego humano
Que podemos decir de Kōji Kabuto?: un joven con más testosterona que sentido común, se sube a Mazinger Z, un robot gigante que amplifica sus deseos y frustraciones, algo que el psicoanálisis conoce muy bien.
Este “mecha” no es solo una máquina; es una extensión de su ser, una manifestación física de su psique (como el auto lujoso o un yate para los inseguros)
Y aunque lanzado mucho tiempo atrás, en términos de inteligencia artificial, Mazinger Z representa esa fusión entre humano y máquina, donde la línea que nos separa de nuestras creaciones se difumina, se vuelve borrosa.
Nos preguntamos pues muchas cosas, por ejemplo todo lo referido a los alcances de este vínculo, su posible toxicidad y también sus perspectivas.
Porque cuidado: darle demasiado poder a nuestras extensiones mecánicas puede llevarnos a perder el control. Al fin y al cabo es licito preguntarse: ¿Quién pilota a quién?
Robotech: La simbiosis tecnológica-cultural
Otro tema y otra mirada en la misma sintonía está en Robotech, en donde la humanidad se encuentra con tecnología alienígena y decide adoptarla, adaptarla y, por supuesto -cuando no- usarla para fines bélicos.
Aquí podemos ver que en esta fusión de culturas y tecnologías se puede ver una metáfora de cómo la inteligencia artificial se nutre de diversas fuentes para evolucionar, casi como un ser hibrido y multiforme que obtiene poder de diferentes fuentes.

Y claro, también nos advierte sobre los peligros de jugar con fuegos poderosos que no entendemos completamente (el Fuego de Prometeo, la fisión nuclear, la robótica con sentimientos…)
Podría pensarse que al integrar lo desconocido en nuestra sociedad, corremos el riesgo de perder nuestra identidad y ser consumidos por aquello que intentamos dominar pero esto no es nuevo, ni original ni tampoco necesariamente cierto. Porque por otro lado hay en nosotros una rebeldía ancestral como la de Perseo que nos lleva a crear y destruir para volver al ciclo eternamente.
El Tao: El equilibrio entre el Yin y el Yang tecnológico
Desde la antigua china han surgido diversas filosofías, una de ella se encarna en el Tao.
El Taoísmo tradicional nos habla de la necesidad de equilibrio, de la armonía entre fuerzas opuestas.
Y aplicado a nuestra relación con la o las inteligencias artificiales, el Tao nos enseña que debemos encontrar un balance entre el control y la autonomía de nuestras creaciones y aunque esto parece de Perogrullo podría ser la diferencia entre una posible
caída final o un simple tropezón.
Está claro que si nos inclinamos demasiado hacia un lado (la robotización de todo), corremos el riesgo de caer en la tiranía tecnológica; o bien hacia el otro, en la obsolescencia y la perdida de oportunidades.
La clave -quizás- está en navegar el camino medio, reconociendo que la inteligencia artificial es tanto una herramienta poderosa como una potencial amenaza. Y en este ano de la Serpiente de Madera para el horóscopo chino, esto resulta aún mas adecuado.
Metáforas entrelazadas: Un tapiz de advertencias y promesas
Como se resuelve la pardoja: al unir estas narrativas, emergen metáforas que nos invitan a reflexionar en lo siguiente:
- La rebelión de las máquinas: Así como Perseo se enfrenta a los dioses, podríamos encontrarnos luchando contra inteligencias artificiales que buscan emanciparse de sus creadores…
- La fusión hombre-máquina: Mazinger Z nos muestra los peligros y beneficios de integrar la tecnología en nuestro ser, pero nos advierte sobre la pérdida de control y como en cualquier otra forma de combinación tecno-biologica, nos encaminamos hacia rumbos desconocidos o creamos al Hombre Nucleaar (The 6 million dollars man)… Steve Austin, astronauta…
- La adopción de lo desconocido: Robotech ilustra de manera hermosa visulamente los riesgos de incorporar tecnologías ajenas sin una comprensión completa, lo que puede llevar a consecuencias imprevistas en futuros no tan distopicos...
- El equilibrio taoísta: Y al final el Tao nos recuerda la importancia de mantener un balance, evitando los extremos en nuestra relación con la inteligencia artificial al menos en lo posible.

Conclusión: Bailando con nuestras creaciones
Llegamos de a poco al final… pero no es una salida sino una intervención activa.
En este intrincado baile entre humanos y máquinas, debemos (¿debemos?) ser conscientes de las metáforas que nos ofrecen estas narrativas. Creo que no debemos nada. Pero si creo que podemos aprovechar los errores de la historia para no repetirlos.
Esos errores nos advierten sobre los peligros de otorgar demasiado poder a nuestras creaciones y nos instan a buscar un equilibrio pero este no es un pasquín de autoayuda por lo que al referirnos a esto, podemos inferir que los lectores saben muy bien que la metáfora no es la realidad así como los mapas no son el territorio…
Es clarísimo que la inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero, como cualquier herramienta, su valor depende de cómo la utilicemos y esto en la narrativa dependerá de como por ejemplo se use a las IA para animación, efectos o incluso para la redacción de guiones que ya está sucediendo nos guste o no…
Así que i no somos cuidadosos, podríamos encontrarnos aquí y muy pronto, enfrentando a nuestros propios Mazinger Z, luchando contra dioses digitales hiper poderosos o perdiendo nuestra esencia en una maraña de tecnologías alienígenas (los algoritmos como seres vivientes en las dimensiones aritméticas…) Y mientras el Tao parece ofrecernos una guía, no es menos cierto que también lo hacen otros textos sagrados desde la antigua tradición celta, los códices mayas las runas nórdicas. Todo es, al fin y al cabo, lo mismo: una búsqueda interpretativa de realidades que nos exceden.
Y se busca el equilibrio, se abraza la dualidad y se recuerda que, en última instancia, somos los arquitectos de nuestro propio destino, quizás entonces la IA serán nuestras amigas y compañeras.





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