NOSFERATU, el monstruo que encarna el terror y la pasión 

La primera adaptación cinematográfica sobre el famoso vampiro literario el Conde Drácula fue a través de NOSFERATU en el año 1922 a cargo el director alemán F.W. Murnau. La reinterpretación del clásico de Bram Stoker fue bastante libre pero estaba a la vista la referencia, cuestión que constituyó un problema con los derechos de autor. Sin embargo, la película ya distribuida en todo el mundo, persistió a lo largo de los años y hoy en día se puede apreciar en la mejor calidad. Luego de esta entrega, se han realizado dos remakes en la historia del cine, una en 1979 a cargo de Werner Herzog y la reciente de Robert Eggers.

por lisardo quevedo


Puntuación: ★★★½☆ 3.5

Alemania 1938. Una historia gótica de obsesión entre una joven atormentada, Ellen Hutter, y el aterrador vampiro enamorado de ella, el Conde Orlok, causando un horror indescriptible a su paso. Remake del clásico de 1922 del alemán F. W. Murnau.

Lily-Rose Depp en Nosferatu (2024).

Uno de los hitos del movimiento vanguardia conocido como ‘expresionismo alemán’ en la década del veinte es, definitivamente, la película NOSFERATU de F. W. Murnau. En sus principios, el cine ha sido un aglutinador de todas las artes existentes previamente, principalmente la pintura, la música y la danza. La corriente alemana al comienzo del siglo ha tomado el expresionismo como el centro de sus producciones cinematográficas, presentando films que hoy en día se consideran ‘biblias’ como METROPOLIS (1927) y EL GABINETE DEL DR. CALIGARI (1920). La película de Murnau también forma parte de este grupo y ha supuesto un gran atractivo para los realizadores a lo largo de los años. Es por ello que grandes directores de la talla de Werner Herzog y el actual Robert Eggers han querido tener su propia versión del excéntrico y monstruoso vampiro.

Nunca he sido un gran fanático de los remakes, sin embargo, hay casos en los cuales sí me interesa obtener una nueva visión e interpretación de algo ya hecho. Y más si lo llevan adelante directores que, en mi humilde opinión, saben cómo funciona el mundo cinematográfico y tienen algo nuevo que aportar. Si partimos de la base que ya de por sí NOSFERATU es una reinterpretación del Conde Drácula de Bram Stoker, me resulta más que interesante una reversión de aquella reinterpretación, además de que el Conde Orlok constituye un personaje que se puede adaptar de distintas maneras dependiendo de los gustos e intereses de los espectadores y público moderno. Werner Herzog ha presentado una versión admirable y muy distinta con un hipnótico Klaus Kinski en el papel del Conde Orlok. En el caso de Robert Eggers, vuelve a poner a Bill Skarsgård en el papel del ‘monstruo’ luego del éxito que fue IT (2017) e IT: CAPÍTULO DOS (2019) dirigida por el director argentino Andy Muschietti. Ambos otorgan una visión muy distinta y particular del famoso vampiro.

La historia comienza con Ellen (Lily-Rose Depp) sintiendo y aceptando una presencia pasional en su cuerpo en lo que parecería ser su adolescencia. Años más tarde, vive con su marido Thomas Hutter (Nicholas Hoult) bajo las secuelas de aquellas sensaciones extrañas y posesiones que ha sufrido en su pasado. Su esposo, debe viajar por trabajo hacia el castillo del Conde Orlok (Bill Skarsgård) y conseguir que firme los papeles para adquirir una mansión en ruinas en su ciudad. Pero todo se complica cuando la verdadera esencia del Conde Orlok es más fuerte y comienza a desplegar sus comportamientos vampirescos alrededor de Thomas, y Ellen a la distancia. Incluyendo a sus amigos (quienes cuidan de Ellen en la ausencia de Thomas) Friedrich Harding (Aaron Taylor-Johnson) y Anna Harding (Emma Corrin), quienes por decantación sufren las mismas desgracias que los protagonistas.

Entre tantos personajes y tantos espacios donde se desarrolla la historia, el relato resulta un tanto caótico. Difícil de estructurar por la cantidad de locaciones y viajes entre medio, confunde y complica, de alguna manera, la representación y recepción del peligro. Más allá de que el terror esté al acecho constantemente, desde la aparición del Conde Orlok, y no importa dónde estés, muchas veces la ‘desorganización’ hace que aquello que busca el film no se trasmita a la perfección. Dicho esto, hay cierta atmósfera que logra la imagen y el sonido que hace que el terror esté siempre presente, independientemente de la acción y el contenido. Porque al fin y al cabo es eso, una película de terror, pese a quien le pese. Y digo esto porque muchas veces cuando una película obtiene cierto prestigio o es llevada adelante por gente prestigiosa, molesta decir que pertenece al género de terror, porque es considerado un género ‘menor’.

El Conde Orlok (Bill Skarsgård) en Nosferatu (2024).

Los aspectos técnicos son los grandes protagonistas de NOSFERATU (2024). La fotografía, el arte y el diseño de producción tienen reminiscencias a las características que formaron parte del movimiento expresionista alemán de principios de siglo. Altos contrastes en la imagen, juego de luz y sombras, la oscuridad que siempre esconde, distorsión de la realidad, expresión excesiva de las emociones y un vestuario y maquillaje que exacerban las facciones. A su vez, presenta planos que hacen referencia a la pintura expresionista, otorgándole un valor adicional a la película. También las actuaciones y efectos especiales elegidos intensifican esta idea y definen esta versión de Nosferatu, haciéndola única y particularmente aterradora. Sin ir más lejos, ha conseguido nominaciones en estas categorías en los Academy Awards 2025 (Premios Óscars): mejor fotografía (Jarin Blaschke), mejor maquillaje y peinado, mejor diseño de producción y mejor diseño de vestuario.

Los personajes de Lily-Rose Depp y Bill Skarsgård representan a la perfección lo anteriormente citado y a través de ellos se produce toda la monstruosidad, sexualización y emocionalidad que presenta el film. NOSFERATU es una historia de amor muy particular y Robert Eggers decide basarse en este tópico para llevar adelante su versión, convirtiéndola en un relato muy particular y que ofrece una nueva visión sobre el famoso vampiro. La centralización en estos personajes hace que ambos actores se destaquen entre todo el reparto.

Lily-Rose Depp no iba a ser la protagonista, sino que iba a ser Anya Taylor-Joy quien ya ha trabajado con Robert Eggers, pero su ajetreada agenda no se lo permitió y decidió salirse del proyecto antes de que comenzara el rodaje. NOSFERATU supone un gran paso en la carrera de Depp (sí, hija del famosísimo actor Johnny Depp) ya que ha sido bastante bastardeada luego de su participación en la fallida serie THE IDOL (2023). Por su parte, Bill Skarsgård se convierte en el nuevo Boris Karloff (Frankenstein, La Momia) siendo ya la segunda vez que encarna a un ‘monstruo’ protagonista del cine del terror.

Willem Dafoe y Lily-Rose Depp en Nosferatu (2024).

NOSFERATU logra un equilibrio entre honrar su material original y forjar una identidad única. Respeta las tradiciones de la historia de los vampiros y, al mismo tiempo, ofrece una perspectiva nueva que se siente atemporal y audaz. Se trata de un regreso convincente y espeluznante a una de las leyendas más perdurables del terror, que demuestra que algunas historias nunca pierden su fuerza. NOSFERATU es más que un homenaje fiel; es una visión revitalizada e inquietante de un clásico que sigue atormentando.

Filmografía:

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