La película que solo veré una vez en la vida. Spoilers

Si digo que amo las películas de Studio Ghibli se debe hacer con todas las de la ley, desde los filmes más alegres e infantiles hasta los mas duros y tristes, precisamente en este artículo hablaré de mi experiencia cuando vi La Tumba de las Luciérnagas dirigida por el maestro Isao Takahata.

Desde un principio siempre le huía a la película ya que yo tengo una hermana menor y verla a ella me recordaba mucho a Setsuko, pues ella desde pequeña tenía su corte estilo hongo. Mi primer contacto con el filme fue leer sobre que trataba y luego decidí escuchar el tema principal compuesto por el maestro Michio Mamiya y solo Dios sabe cuantas veces se me salían las lágrimas recordando lo que leía, pero años después tomé el valor y dije -¿Por que no? después de todo mi hermana ya está más grande y yo soy un hombre con mayor experiencia en la vida, frívolo y en parte algo asocial pero diría un tiktoker: "ahhh mi camarada" ; no es algo que me arrepienta pero los que ya la vieron entenderán cuando les digo COMO DUELE, con esto no quiero minimizar filmes como El Niño con la Pijama de Rayas, La Vida es Bella, El Pianista o La Lista de Schindler ya que en resumen nos retratan ese dolor que para la mayoría es invisible sea por que sucedió en otro país o en otro tiempo, simplemente hay películas que nos marcan de una manera muy personal y entre esas La Tumba de las Luciérnagas tatuó mi alma.

MI EXPERIENCIA:

Como todo en la vida, el impacto de una obra, de una película, de una pieza musical puede ser algo subjetiva pero al escribir este artículo puede que muchos se sientan identificados, desde el principio la historia ya te deja mal con la muerte de Seita y como la gente lo ignora mientras el lentamente decae por la inanición, luego ve a Setsuko quien lo llama para por fin reunirse nuevamente en la eternidad, luego dentro de toda la historia nos muestran las malas decisiones, la guerra que es el eje principal de la historia, de como el hermano mayor (Seita) hace de todo para conseguir algo de alimento mientras su hermana menor (Setsuko) va teniendo alucinaciones por el hambre que siente, para que al final nos digan que las almas de los hermanos siguen juntos a través del tiempo (observamos la ciudad de Kōbe ya moderna), todo esto sumado a lo que pasa en la actualidad como la guerra de Siria y para no ir más lejos el desplazamiento forzado, los niños muertos y familias acabadas, te dan un duro golpe de realidad y aprendes dos cosas:
1) No avanzamos, seguimos con guerras y victimas inocentes.
2) Valorar la vida y la suerte que tienes al tener tu familia unida y sana.

Al terminar de ver la película, tuve que llorar como nunca lo había hecho, yo solo imaginaba precisamente el diario vivir de muchos inocentes que ya no están en este mundo, pero a la vez me veía a mi con mi hermana ya que es alguien a que amo mucho y haría cualquier cosa para que estuviera bien, para que no le falte nada, todo eso me hizo recapacitar que efectivamente no la volvería a ver pero la recordaré con mucho cariño y amor, puesto que por fin tuve el valor de hacerlo solo pero lo hice. Ahora no hay día que no valore más a mi hermana haciéndole bromas, darle consejos y apoyarla en todo lo que yo pueda y ser un mejor hermano cada día.

CONCLUSIÓN:

Una película bastante conmovedora y dura pero muy necesaria para crear consciencia, a veces se necesita una dosis de realidad para poder valorar la vida y agradecerle a quien creas sobre la fortuna de tener tu familia, claramente es una crítica a la guerra y sus efectos en la población más vulnerable: los niños, pero te golpea más duro cuando te das cuenta que es una historia basada en hechos reales.
No la volvería a ver pero si amo las películas de Studio Ghibli no podría irme de este mundo sin haber visto La Tumba de las Luciérnagas y valorar el trabajo del gran Isao Takahata.


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