Pensé mucho en escribir este artículo ya que, es una película que me hace pensar en el mundo en que vivimos.
En la película se empieza cuando unos cazadores de tesoros están haciendo una expedición al lugar donde reposa el barco, buscando algo valioso que puede hacerlos completamente ricos, pero, la verdad de todo esto, "El corazón del mar" no era lo más valioso de este barco, eran las personas que viajaban allí, aquellas mismas que en su momento confiaron en la estructura del barcos, sin embargo, en torno a los sucesos no se acordaron de eso, ya que no era como esperaban, solo invocaron a Dios para que los auxiliara y no los dejara morir. Estoy segura que, ellos sabian que, quien matenia a flote era Dios, ya que, el oceano atlantico es su creacion. Es hora de honrar a todos los fallecidos de esta catástrofe, porque, ninguno de ellos tuvo la culpa de lo que pasó.
Esta producción era considerada como «la producción más costosa del cine de todos los tiempos» y es verdad, pero, de que vale mencionar el precio de tal producción, si las vidas que se perdieron eran mucho mas valiosas que todo. Lloro en este momento la verdad, porque, aunque no es el siglo - ni de ninguno de nosotros - en el que hayamos nacido, se que nuestros abuelos pudieron presenciar o estar indirectamente relacionados con esta tragedia, pues, miraron con horror aquello que no podían cambiar o poder ayudar.
Choque y hundimiento del barco
Realmente no me hizo llorar la película en sí, sino la realidad de lo que realmente se vivio ese dia, ya que, el drama que aquí se presenta es poco para lo que fue esta catástrofe donde se perdieron muchas vidas por causa de alguien que dijo una palabra mal dicha.
El hundimiento del barco más grande de ese tiempo, tras chocar con un iceberg, es la consecuencia de unas palabras y, puede que muchos piensen diferente a esta opinión, pero, creanme, hay otra razón para tal cosa, porque, este barco tenía todo, pero, al poner a Dios en poco, hizo que todo lo que este transatlántico tenía, fuera poco. ¡escúchenme! Nadie puede poner en poco a Dios porque, además de causar en sí su ruina, también acarrea ruina para los demás.
Thomas Andrews (diseñador del barco) hizo un gran trabajo en diseñar tal maravillosa "obra de arte" pero, falló en cosas tan triviales como tener suficientes mecanismos de seguridad para salvar a más personas, porque lamentablemente, el hundimiento del transatlántico en 1912 tuvo una causa y una consecuencia que, aunque el capitán del barco fuera un experto y el mejor en su campo, no pudo cambiar la dirección de este para salvar a todos. A pesar de sus intentos para maniobrar de último momento el transatlántico, el barco choca con el témpano de hielo por su costado derecho, lo que provoca brechas en el casco que hace que se empiece a inundar. Mientras las consecuencias de aquel fuerte impacto sucedía, la confusión de los pasajeros se creaba.
Que triste, a pesar de que se procede a repartir chalecos salvavidas a los pasajeros y a preparar los pocos botes salvavidas que había para subir a los hombre, a las mujeres y los niños, no fue suficiente porque, a la par, aquellos que estaban en su labor de salvar tantas vidas como podían, sabían que mucha gente morirá en el hundimiento.
El hundimiento del Titanic fue inminente.
Este iceberg, no lo envió Dios, porque, Dios no fue quien hundió este barco, fue la "insolencia" del ser humano quien lo hizo al poner a Dios menos que un barco.
No solo murieron personas por el hundimiento final, también por las estructuras que caían a kilómetros de alturas y, por las heladas aguas del Atlántico, por lo tanto, los pasajeros entran en pánico al quedar flotando en ellas sin posibilidades de ser rescatados por los botes salvavidas.
Sin embargo, el único bote que vuelve no llega ahí sino hasta horas después, cuando muchas personas habían fallecido por hipotermia. Pero, no todo era malo, encontraron algunos pasajeros vivos que pudieron rescatar en esos botes que habian regresado. ¡Que alegria por esas vidas que tuvieron una segunda oportunidad!
Final
La interpretación de este articulo depende de cada uno y, no pretendo que se me juzgue, solo que piensen que, todo aquello que menosprecia a Dios, tiene que pagar un precio y es irónico porque, si hablamos mal del enemigo nada sucede, pero, Dios es otra cosa, si hablas mal o pones a Dios por poco, ten presente que tu fin aparece, tarde que temprano, aparece.




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