Me senté para escribir esta reseña, que va a tratar sobre robos, abro youtube para poner música, porque me gusta escribir escuchando algo, y justamente, hablando de robos, me asaltó la recomendación acerca de la reunión de Nirvana.
Nada que ver con lo que voy a escribir a continuación, pero dejo el link de esta breve presentación acá:
Ahora sí, dejemos a Nirvana, pero igualmente nos quedamos en los 90´s , precisamente en 1995, año de estreno de esta gran película que en latam titularon “Fuego contra fuego” , pero que su nombre original es “Heat”, de Michael Mann.
Empecemos por ahí entonces y nombremos que, si bien la traducción literal es “fuego”, el termino se utiliza también para describir un momento, una circunstancia apremiante, algo que describe una experiencia de intensidad.

Atención: para decir lo que quiero en este escrito necesariamente tengo que hablar del final de la película, por lo cual hago la advertencia de que si no viste este film no sé si te conviene seguir leyendo, porque voy a hablar de como concluye la historia y de como finaliza el tercer acto de la trama extensa de casi tres horas de duración.
Sin embargo esta reseña se puede comprender sin haber visto la película, pero hago esta advertencia por si la queres ver.
Una cuestión preliminar acerca del gusto
Cuando hablamos de cine hablamos de una cuestión subjetiva en cuanto al gusto, es decir, es un tanto difícil a veces establecer que es bueno o malo porque se entremezcla con la cuestión de “me gusto, no me gusto”.
En otras palabras, a mi me puede parecer excelente una película y a otra persona le puede resultar un espanto.
Este dilema puede ser infinito, ya que, alguien un poco más conocedor podría argumentar su elección haciendo alusión a los elementos técnicos de una película, por ejemplo, diciendo que esa película es mala porque no esta bien filmada. Sin embargo, otra persona puede considerar que esa misma película, es tan mala que al final termina siendo buena, de manera que nos veríamos atrapados por un bucle en donde ambas partes tendrían razón.
Pero busquemos un elemento en común a este debate y digamos que en líneas generales aquello que nos va a gustar va a ser aquello que entendamos.
Tan simple como eso.
Este es un requisito previo a la discusión “me gusto/no me gusto” y tiene que ver con el hecho de que aquello que nos guste, que nos entretenga y a lo que le vamos a prestar mayor atención, tiene que ver con cierto nivel de comprensión de la cosa.
Podemos trasladar esto a todas las cosas: nos va a gustar un sabor que entendamos. Por ejemplo: ¿se acuerdan de la primera vez que tomaron cerveza? , a la mayoría de las personas no nos gusto ese primer sorbo, simplemente porque no lo entendíamos. Eso puede pasar con cualquier sabor.
Tal vez tampoco nos haya gustado una banda de heavy metal la primera vez que la escuchamos, simplemente porque no la entendíamos. La distorsión de las guitarras, la afinación grave, los gritos del cantante. Es difícil entender eso de entrada.
Así con cualquier experiencia que transitemos.
A su vez podríamos establecer que generalmente hay una cuestión de aprendizaje que media en estas experiencias, y generalmente viene de alguien más. Otra persona nos introduce en eso desconocido y nos enseña a que eso nos guste.
Es decir: nos ayuda a comprender y aprendemos a que las cosas nos gusten o no.
Pasa con las comidas, pasa con los lugares, pasa con actividades, con deportes, pasa con el sexo y pasa también con el cine.
Alguien alguna vez, mas conocedor que nosotros, nos dice: “mira esta película, la fotografía es excelente”
Nosotros , amateurs todavía, pensamos : “Fotografía? Que me importa la fotografía!! Cual es la escena de la persecución?”
Esto hasta que en un momento lo entendemos. Entonces incorporamos ese elemento que llegamos a comprender.
Eso nos empieza a gustar y en poco tiempo estamos recomendando películas por la fotografía, a pesar de que inclusive, la película en cuestión descuide los demás elementos.
El comienzo de la historia: dos mundos que se entrecruzan
Vamos ahora si, a la película concretamente y aclarado el punto anterior digamos que “heat” es muy fácil de entender.
¿Por qué? Porque de inmediato nos plantean dos bandos, la eterna dicotomía del bien y el mal representados en el séptimo arte.
Uno es un ladrón, es decir, representa algo fuera de lo establecido.

El otro es policía, representa lo institucional, lo legal.

Esto es una brújula para cualquier historia que abordemos.
Podríamos establecer una relación que indique que a mayor dicotomía, mayor grado de comprensión. Por el contrario, a menor dicotomía, cuando hay menos separación, menos fronteras, menor grado de comprensión.
Dicho de otro modo: si de entrada nos presentan un ser maligno, es fácil entender sus motivos. Simplemente quiere hacer el mal, esa es su finalidad. Como reverso de esta carta, el “bueno” de la película tratara de impedirlo, demostrando ética, moral y valores socialmente aceptados.
Piensen en las historias mas sencillas, por ejemplo, los cuentos infantiles. Esto acá se puede ver fácilmente: la bruja y la doncella, el héroe y el villano, el rey bueno y bondadoso o el rey tirano. El príncipe y el usurero.
Piensen en las películas de superhéroes. Lo mismo, la misma idea, tal vez un poco mas compleja, con algunos otros detalles, pero en definitiva es igual.
Piensen que en las películas de superhéroes los villanos siempre son mas poderosos que los héroes. ¿Por qué? Porque hace falta que el héroe logre vencer al villano haciendo un esfuerzo que lo supere de alguna forma.
¿Cuándo de vuelve interesante la cuestión?
Cuando nos encontremos en un terreno mas gris, en donde los buenos no son tan buenos, y los malos no son tan malos.
Vamos a la película
En “Heat” esto que nombraba en el párrafo anterior esta bastante equilibrado.
En relación con el personaje del policía, Vincent Hanna, representado por Al Pacino, nos encontramos con un “bueno” que esta teñido con algunos dilemas familiares y algunos arranques de ira si se quiere, un tanto egocéntrico y soberbio, pero no mucho mas que eso. Su figura se enaltece porque su tarea se encomienda hacia un bien mayor que implica hacer respetar la ley. Hay algunas breves escenas que podríamos incluir en una suerte de abuso de poder, pero nada muy fuera de los parámetros esperables. Es decir, es un policía que no es corrupto, de manera que sigue en el buen camino de los buenos usos y costumbres.

Vamos al personaje de Robert De Niro, Neil McCauley
Acá si tenemos un poco mas de gris, algunas fronteras que juegan un poco con esta línea divisoria entre lo maligno y ciertos ideales.
En ciertas escenas podemos comprender que Neil tal vez no sea del todo malo, ya que parece indicar o demostrar ciertos “valores”, tal vez un tanto discutibles, pero que dan cuenta de cierto código de conducta.
Es decir, Neil esta fuera de la ley, sin embargo obedece a cierto sistema reglado.
Podríamos mencionar que la trama muestra cierto intento del personaje en acceder a una vida un poco mas convencional. Esto se demuestra cuando empieza una relación con un interés amoroso.
Atención con esto, porque ese vinculo con Eady, personaje femenino con el que se involucra, es posiblemente lo único que da cuenta de este lado, mas amable de Neil, y puede mencionarse que es el único elemento que lo humaniza.

Fuera de este vinculo, llevado a un extremo idealizado y romantizado de lo que es un “profesional del atraco”, como a los yanquis les encanta, Neil parece comportarse como un robot sin sentimientos que opera con frialdad, calculando todos sus movimientos.
Esto nos deja entender fácilmente que tenemos dos tipos de carácter contrapuestos, bien definidos, con posturas firmes en relación a sus deseos y motivaciones.
Comentario infaltable: esto se ve en todo su esplendor en la charla de café que tienen los dos personajes. Momento épico del cine si me lo permiten, que cualquier cinéfilo de raza no puede no conocer. En esa breve charla, ambos personajes dejan muy en claro donde están parados y que es lo que quieren.
Agreguemos que esa charla es un preámbulo para la escena del tiroteo, lo cual eleva su peso a un nivel insoslayable.

Los personajes se encuentran, charlan tomando un café, si con tensión pero con cierto relajo, y todo esto nos dice todo lo que necesitamos saber para entender lo que estará en juego en la escena siguiente, que digámoslo, y no soy el único que lo piensa, es uno de los tiroteos mejor logrados del cine de acción de todos los tiempos.
Pero insisto, a ese tiroteo, le tenemos que sumar esta escena previa en donde vemos a los dos protagonistas hablando sentados en un café como si fueran amigos de toda la vida.

La cuestión de la perdida
Justamente en esa breve interacción con ese momento que comparten el héroe y el villano, es que, si le prestan atención, podrán comprobar que los personajes dejan en claro que es lo que están arriesgando y que tienen por perder.
Acá nos encontramos con una diferencia sustancial, que es nombrada en la charla:
Vicent puede acertar o fallar, pero Neil no puede fallar.
Hablemos sobre esto:
Vincent es parte de una familia, tiene un cargo en una institución, tiene un equipo que dirige, una vida armada, algo que debe sostener de alguna forma.
Si Vincent no atrapa a Neil simplemente se puede suponer que el tiempo pasaría y que estaría involucrado en otros casos, continuando con su vida. Es decir, hay ciertos elementos que se mantienen en el continuo de su vida.
Vincent tiene una vida construida, y eso es lo que podría perder. Eso es lo que esta arriesgando.
Neil por su parte, dicho tal vez de manera simplista, podría suponerse que no tiene nada por perder.
Esto no lo estoy conjeturando yo. Es algo que el personaje dice a lo largo de la película, precisamente dos veces. Dice “no tengas nada que no puedas abandonar de inmediato si vez que la poli esta a la vuelta de la esquina”.
Se lo dice al comienzo de la película a su compañero Chris, interpretado por Val Kilmer, y se lo dice a Vincent en el café. La misma frase, dos veces.

Deja entender que esto es una filosofía de vida, un modo de estar, un punto importante en su sistema de creencias.
De hecho Neil lo lleva a cabo en un intento frustrado de robo, en donde les advierte a sus compañeros que deben irse de inmediato cuando se da cuenta de que los están vigilando.
¿Cuándo aparece el conflicto?
Justamente, cuando Neil no se guía por este principio. Cuando, sabiendo que los tienen ya en la mira, que los siguen y vigilan, decide igualmente llevar a cabo el robo al banco.
Otra genialidad de la trama que nos hace saber que Neil pone en juego sus creencias, pone en juego todo, arriesga todo.
¿arriesga todo para que?
Para ganar algunos millones.
¿Los gana?
Si los gana.
Pierde a sus compañeros en el medio, que resultan abatidos por el equipo de Vincent, pero logra su objetivo, roba el banco y sale airoso del evento.
Neil gana.
Gana todo el dinero.
No solo eso, sino que, de alguna manera un tanto turbulenta, digamos que consigue que su compañera amorosa lo acompañe al escapar. Digamos que un poco la logra convencer y un poco medio que la rapta.
Lo cierto es que ella , tal vez sin otra opción, lo acompaña en su huida.
¿A dónde? Bueno, no sabemos. Lo podríamos imaginar suponiendo que Neil tiene una gran suma de dinero, la suficiente para radicarse en otro país. Tiene la posibilidad de volver a empezar, con dinero y con pareja.
Neil parece tener una segunda oportunidad.

Arriesgando todo por una venganza

Neil esta escapando.
Vincent se resigna y supone que ya no lo atrapará.
Neil esta huyendo en su coche, pero recibe un llamado, que lo pone al tanto de que el tipo que lo traiciono esta en un hotel hospedado con otro nombre.
Por culpa de este tipo es que Neil perdió a sus compañeros y fueron interceptados por el equipo de Vincent en la puerta del banco.
Neil tiene que tomar una decisión: puede olvidarte de esto y reconstruir su vida junto a Eady.
O , antes de escapar , puede hacer una ultima parada por ese hotel y saldar la cuenta, cerrar algo que quedo abierto concretando su venganza.
Neil decide lo segundo y esto es lo que va a llevarlo a convertirse en un gran perdedor.
Porque cuando uno apuesta pueden pasar dos cosas: o gana o pierde.
Un gran perdedor
Para concluir esta reseña, avancemos unos casilleros en la historia y digamos que Neil logra su venganza.
Ingresa al hotel , asesina a su victima causando un gran revuelo y logra su cometido, pero al salir la cuestión cambia.
Vemos entonces una escena muy dramática, en donde Neil, se encuentra cara a cara con Eady pero al mismo tiempo que ve que Vincent llega al lugar.
De nuevo debe tomar una decisión: o se sube al auto e intenta huir junto a Eady o , en ese preciso momento, como su filosofía lo indica, lo abandona todo porque “la poli”, representado por Vincent, está a la vuelta de la esquina.
Ante la mirada atónita de Eady, Neil da unos pasos hacia atrás y se aleja del lugar.

Vincent lo persigue.
Esta escena final es increíblemente dramática, filmada en silencio, en donde podemos oír los pasos de ellos corriendo, uno persiguiendo a otro, en la oscuridad de la noche. Ellos dos, uno persiguiendo a otro, en el medio de un lugar desolado, sin más.
Es acá donde, ya cerrando este escrito, el final de la película nos brinda un poco este “gris” que mencionaba al comienzo.
Los personajes se baten a duelo y Vincent resulta ganador.
Neil, abatido, realiza un gesto que da cuenta de su humanidad: le extiende la mano a Vincent.
Vincent toma su mano y permanece en silencio junto a él, agonizando.
Nos encontramos entonces con un elemento que eleva la propuesta de la trama, ya que no solo Neil pierde todo, sino que Vincent lo reconoce de alguna forma.
Este reconocimiento es lo que le da el broche de oro a la historia ya que esa perdida adquiere un valor mas elevado. Vincent le otorga ese valor, no solo a la perdida sino al perdedor.
No hay dialogo en esta escena final, se trata solo de un gesto. No hay nada más que decir.
Frente a la perdida, de cara al dolor, en un final, no hay palabras que representen lo que se experimenta, es experiencia pura.

La vida trata acerca de la perdida y esto es lo que nos deja este final.
Cabe preguntarse si seria mejor sostener lo que se tiene, o si , por el contrario , es mas conveniente arriesgarlo todo sabiendo que también lo podemos perder.
Pero eso quedará para otra reseña.





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