Microcrítica: Saturday Night
La cuenta regresiva del mito

por Gastón Siriczman
No fue un programa popular en Argentina, pero todos los grandes actores y actrices de comedias de Hollywood que admiraba, resulta que habían salido de ahí. Menciono solamente algunos: Dan Aykroyd, Mike Myers, Bill Murray, Steve Martin, Julia Louis-Dreyfus, Kristen Wiig, Tina Fey, Andy Kaufman y un larguísimo etcétera que puede llegar hasta el último piso del 30 Rockefeller Plaza.
La película, sin ninguna intención documental, cuenta los noventa minutos previos a la emisión del primer capítulo de este programa, que ya lleva cincuenta temporadas al aire. La dirige Jason Reitman, hijo de Ivan, uno de los integrantes del dream team de la comedia de los ochenta, junto a Aykroyd y Murray.
Reitman mete en las venas de su película el caos de lo que fue la previa al estreno del piloto de SNL. El vértigo se cuela en una cuenta regresiva a través de la edición, con largos planos secuencia, diálogos desenfrenados y, por supuesto, la música. Jon Batiste ya había ganado un Oscar por Soul, y ahora se encargó de grabar la banda de sonido en vivo, directamente en el set de filmación, y esa energía, cargada del ritmo del jazz y el funk, conecta directamente con el alma de la película.
Saturday Night es un homenaje, pero también es mucho más: una puesta en valor de tipos como Lorne Michaels, que, antes de ser un gran gerente, fue un visionario que supo abrirle la puerta a varias generaciones de actores y guionistas que terminaron definiendo lo que fue la comedia estadounidense.




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