Pocos autores en el mundo tienen tantas, y tan buenas, adaptaciones cinematográficas como Stephen King. Un nombre que nos remite a nuestras peores pesadillas hechas páginas de libros, pero también a films dirigidos por muchos de los mejores directores de la historia.
Stephen Edwin King nació un 21 de septiembre de 1947 en Portland, la capital del estado de Maine. Tan arraigado estuvo durante toda su vida a su ligar de nacimiento que desarrolló la gran mayoría de sus míticas historias en pueblos ficticios ubicados justamente en este lugar del Noroeste de los Estados Unidos.
Más allá de haber creado personajes memorables como Carrie, IT o Jack Torrance entre otros, King también basa sus obras en hacer una descripción gráfica y precisa del lugar donde estas transcurren, al punto de que es imposible no hacerse un mapa mental de cada rincón, y haciendo que este pase a ser un personaje más en la historia.
Carrie y el sufrimiento en la escuela a otro nivel
La primera adaptación cinematográfica de una obra del escritor estadounidense estuvo a cargo nada más ni nada menos que del genial Brian De Palma, quien se hizo cargo de llevar a la pantalla grande Carrie, en 1976. Con un presupuesto inicial menor a 2 millones de dólares, la película logró un éxito rotundo en las salas de todo el mundo, recaudando 34 millones solo en cines de EEUU. Aquí la suerte no tuvo nada que ver, el gran ojo de De Palma ligado a la historia atrapante de la joven Carrie dejó cautivados (y aterrorizados) a todos.

Más allá de una historia atrapante, el horror bien retratado y una actuación destacada (Sissy Spacek fue nominada al Oscar a mejor actriz por su papel en la película) una de las cosas que sin dudas vuelve memorable Carrie son las escenas excelentemente retratadas en la escuela y en la casa de la protagonista. Algo que fue replicado (aunque para mi gusto en menor medida) en la remake del 2013.

La escena de la ducha y la primera menstruación de Carrie, los conflictos con su madre estrictamente religiosa y su posterior “castigo” por parte de su hija en la casa o el baile de graduación y los galones de sangre son fácilmente reconocibles por cualquiera que se sienta atraído por el cine de terror. Es innegable que la ambientación lo es todo, tanto en los largometrajes como cuando uno lo lee en papel.

Sin TV y sin cerveza Jack pierde…
Aunque si de lugares icónicos hablamos no se puede dejar de lado el Hotel Overlook, situado en las montañas de Colorado. A pesar de la polémica por el ida y vuelta de Stephen King y Stanley Kubrick a cerca de la primera adaptación cinematográfica de El Resplandor, en la que el escritor criticó duramente la película diciendo que no refleja nada de lo que es su obra original, nadie puede negar que “The Shinning” de Kubrick es una obra de culto y se encuentra inmortalizada en la memoria colectiva de los fanáticos del séptimo arte.

La historia nos lleva a seguir a Jack Torranse, un escritor que acepta mudarse junto con su esposa e hijo a un aislado hotel para cuidarlo y mantenerlo durante el invierno. Es este mismo aislamiento, ligado con la historia del lugar, lo que llevan a Jack a perder la cabeza y que tome una actitud violenta hacia su familia.

Desde habitaciones con fuerte actividad paranormal (como la habitación 237), El extenso laberinto de setos o simplemente la inmensidad de los rincones del hotel hacen que el lugar sea el principal antagonista de la historia. Pasillos que parecen infinitos, escaleras hacia lo desconocido, ventanales hacia la oscuridad de la noche, lámparas de araña gigantes, ascensores que sangran, sala tras sala con historias aterradoras y sus múltiples entradas y salidas hacen del hotel un lugar que te carcome por dentro, te deja seco, te absorbe el alma. Jack no solo enfrenta sus propios fantasmas internos en la película, sino cientos de fantasmas adheridos al lugar. Sin duda uno de los desarrollos de locación mejor logrados en la historia literaria, además plasmado en la pantalla por uno de los mejores directores jamás vistos.

Welcome to Derry
Aunque a mi entender la locación mejor lograda por parte del escritor es sin duda lo que alcanzó con, quizás, su obra más reconocida a nivel mundial: IT (Eso).

Derry, un pequeño pueblo ubicado en Maine (dónde si no?), En el que viven un puñado de personas y se desarrolla una vida tranquila y mundana. Lo que falta aclarar es que esto tiene una pequeña excepción que se da cada 27 años, ya que cumplido este plazo y directo desde las alcantarillas se desata una ola de muerte y sufrimiento para todo aquel que se encuentre cerca de este lugar. El rastro de sangre y muerte que deja IT a su paso marca para siempre la vida de todos los habitantes de Derry, pero principalmente la de 7 chicos que viven en carne propia el ataque de este ser transdimensional. Él buscará la forma de traerte a flor de piel tus más grandes miedos: cambiando de forma, alterando la realidad o simplemente apareciendo cuando menos te lo esperas.

El desarrollo de Derry como un personaje más se puede apreciar no solo en el libro, sino también en ambas adaptaciones que se realizaron de la historia del payaso. Tanto en las películas dirigidas por Andy Muschietti como en la mini serie protagonizada por Tim Curry, todos los puntos del pueblo son bien marcados e identificables.

Quizás en la miniserie se deba a la falta de presupuesto (sobre todo comparándola con su contraparte del 2013), pero sin dudas como se retrata la biblioteca, la fábrica abandonada, la casa de la calle Neibolt, la escuela primaria y sin dudas las alcantarillas es una gran forma de darle vida a un pueblo que literalmente tiene algo latente entre sus paredes. El tomar solo un puñado de locaciones y explotarlos para hacerlos memorables y reconocibles por la audiencia es sin dudas un punto fuerte que tanto el director de la obra de 1990 (Tommy Lee Wallace) como su par en el largometraje de 2013 hacen de forma muy efectiva.

La entrada y el interior a las alcantarillas, la casa donde viven de cada uno de “los perdedores” y el bosque donde ellos solían ir a jugar (y a apedrearse con los Bullys) están perfectamente logrados para no menospreciar ninguno de los detalles que el propio King nos brinda en sus páginas.

El fantástico mundo de Stephen
Estos tres fueron solo algunos ejemplos de lo que el escritor puede hacer con las locaciones que elige y la importancia que le da a las mismas. Pero existen muchos otros que podríamos mencionar y hacer de esto mucho mas extenso.
Es que seguramente todos recordaran las escenas en la celda de John Coffey en Milagros Inesperados, donde Michael Clarke Duncan brilla como nunca (lo que le valió una más que merecida nominación a mejor actor en los Oscars del 2000). Es lo impactante y frío del lugar la clave para que la personalidad inocente y bondadosa de Coffey resalte aún más.

O aquel cementerio maldito en el que todo aquello que es enterrado regresa a la vida, pero no de la forma que sus seres amados quisieran. La escena en la ruta y lo sombrío del cementerio hacen aún más impactante cada parte de la adaptación (como la muerte de Ellie o la aparición del “gato zombie”)

Y es que ya sea solo una casa (como en El Juego De Gerald) o peleando con una legión de vampiros en Jerusalem's Lot, si algo aprendimos con Stephen King es que la ubicación no es cosa del azar, porque esos lugares cobran vida una vez arranca la historia.




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