-No soporto más el sonido
-Es relajante. Como la lluvia en el tejado.
Difícilmente podamos descubrir el contexto en que se da este diálogo. Podríamos aventurar decenas de respuestas pero nunca daríamos con la precisa. Dos amigos se encuentran encerrados en un auto rodeado de zombis. Mickey es el que se queja del sonido gruñoso y gutural de los no muertos; Ben, quien revela una comparación imposible. La escena, sin ninguna duda, paga la película. Y no es que la película sea mala. Por el contrario, es una joya del género. Pero la idea de dos sobrevivientes hacinados en un auto y potencialmente devorados por zombis resulta una genialidad. Porque en The battery (2012, Jeremy Gardner) nunca aparece el alivio de tensión que suelen tener las películas de zombis. No está la comodidad del shopping, ni la promesa de un refugio con agua caliente y comida. Es cierto que tampoco los zombis son las bestias furibundas de El amanecer de los muertos o de Tren a Busan; son unos muertos que apenas pueden levantar los pies al caminar y que no andan juntos de a miles. Pero la coyuntura narrativa llevó a los amigos a una situación de la que nunca nos imaginamos la posibilidad de que salgan con vida, por más torpes y lentos que resulten los muertos. Sin embargo, ambos ahí andan, acostados en la parte posterior, fumando un cigarrillo tras otro, comiendo alimento de latas en conserva, racionando el agua. En definitiva: sobreviviendo.
La secuencia es extraordinaria. La sobre adaptación de Ben, que encuentra relajante el ruido de los zombis, parece oponerse al tedio que siente Mickey; aunque lo cierto es que ambos atraviesan el apocalipsis como si a ellos no los afectara. Incluso Mickey (en un recurso metalingüístico precioso) se niega a llamar zombis a los zombis. Lo hace sólo cuando se emborracha y Ben, cómicamente, se lo hace notar.
Extendernos un poco más en el análisis de este fragmento produciría adelantar contenido. Y sabemos que la humanidad del siglo XXI está dispuesta a tolerar las más horribles atrocidades de las que el ser humano es capaz, excepto a que alguien espoilee un película. Por lo que digamos solamente que la escena posterior a la de los amigos en el auto es aun mejor.
Hay que ver The battery. La deben ver todos los amantes del género zombi. Pero la deben ver sabiendo que no se encontrarán con el grupo heterogéneo de supervivientes que se refugian en el shopping para que el espectador sienta que no estaría tan mal un apocalipsis zombi. Hay que verla por la escena del auto. Por la escena que le sigue. Y por todas las demás.




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