Matilda, con solo 14 años ha vivido mucho más de lo que muchos adultos jamás podrán imaginar. No es asesina profesional, pero se defiende bien. Las cosas no salieron como se esperaba. Otra historia triste? Otra vez?. Pareciera que la vida está enfadada con ella y se la tiene jurada.... Pasado pisado, y viviendo en la calle. No quiso saber nada con los acontecimientos posteriores a la muerte de León ni quiere contarlos. Ella sabe bien llevar historias pesadas en la mochila y sin chistar. No obstante, sabe llevarla bien, y no es la única desdichada de la ciudad... Cabe decir que se mudo al Pacífico Norte, o más bien la vida la dejo por ahí. Ella es parte de un grupo de dolescentes que viven en sus mismas condiciones, cada uno con sus atributos y talentos, todos con historias difíciles de llevar. Está historia me encanto porque pude anticipar una historia de amor entre tanta miseria. Todo transcurre entre las desventuras aunque complejas e interesantes de una familia de almas errantes que sacan a mardiscones, cuando pueden, un cacho de vida. Pero todo cambia cuando Jesse llega al grupo. Se solía manejar en bici y robaba pescado de la costa. Jesse era sensible, había estado con familias adoptivas muy generosas que le mostraron otro lado de la moneda, además tocaba la armónica y había trabajado en un acuario. Matilda era misteriosa. Y armada. Y te llenaba de balas sin chistar... Todos los sabían... Pero Jesse veía otra cosa. Una historia llena de condimentos y aventuras que me recordaban a Oliver twist se pone interesante cuando Jesse y Matilda comienzan a trabajar juntos. Ambos eran perspicaces y en el fondo algo vibraba también. Una escena inquietante fue cuando en medio de una noche que Jesse contaba la historia de una orca con la aleta doblada (los chicos decían que se agrandaba por trabajar en un acuario... Por trabajar va) de golpe, Mathilda se descompuso de tal manera que la llevaron al hospital que tanto evitaban. Siempre terminaban derivandolos y guardados, lejos de la cueva y la calle a la que ya estaban acostumbrados. Pero está vez hubo que correr el riesgo... Mathilda estaba internada... Y según dijo el doctor... Embarazada. Jesse quiso hacerse cargo desde un principio y le tocaba la armónica al pequeño ser que crecía en su vientre. En esa escena llore. Mathilda estaba desnutrida y no advirtieron el estado avanzado de la gesta.. por lo que en poco tiempo programaron una cesárea. Lamentablemente en el transcurso, cada amigo y amiga, familia, de la calle, de verdad, fueron quedando en custodia... Incluso Jesse. Era una noche calurosa en que el medico se proponía iniciar las primeras maniobras cuando Jesse llegó de repente, intempestivo, a su manera, cómo lo hacía siempre, gritándole a su chica que ella era igual que el, que el sabe con lo que ella cargaba, y que el podía ayudarla a llevar esa mochila, y que y si cada uno había tenido una gran historia, que sería de lo que podrían hacer juntos, y que nada de lo que había pasado podía ser tan genial como el hecho de ser padre. Lo mejor está por venir le gritó de la ventana. Cuando le pusieron la criatura en brazos a la joven Mathilda ya sonaba la armónica intrusiva desde el pasillo que ambientaba el momento en el que el medico le pregunto cómo lo iba a llamar...
- León, obvio, cómo el papá
- y a los otros dos?
- No se me ocurre
- Willy! Willy! Gritaba Jesse desde la ventana antes de volver a la armónica en un primer plano que reflejaba la luna llena y el cartel de la puerta 5 : oftalmología (turnos de 8 a 12)




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