El viaje de chihiro, el camino a un lugar desconocido  

"El viaje de Chihiro" (2001) nos embarca en la aventura que, como indica el título, Chihiro emprende con el objetivo de rescatar a sus padres, quienes fueron convertidos en cerdos. Aunque suene descabellado, los visuales de esta película, creada por el famoso Studio Ghibli, son únicos. Es impresionante pensar que sus paisajes se basan en la vida real.
Durante el filme, conocemos este mundo fantástico que, durante el día, es tranquilo, silencioso, pacífico y, sobre todo, vacío, como si ni siquiera un alma habitara el lugar. Sin embargo, por la noche, se encienden las farolas, se prenden las cocinas y las calles se llenan de misteriosos espíritus hambrientos que, aunque suene extraño, dan vida a aquella ciudad que alguna vez estuvo vacía.
La casa de té es uno de los lugares más emblemáticos de la película. Situada sobre un acantilado y siendo el punto de reunión de estas extrañas sombras, brilla como un faro y trata de ayudar, durante su viaje, a estos espíritus que parecen estar de paso.
A los ojos de la protagonista, este sitio es extraño y representa todo a lo que le teme. Chihiro es una niña que se ve obligada a dejar todo lo que conoce atrás para adentrarse en su propio viaje con un destino completamente desconocido, y eso le disgusta sobremanera.
Al ver por primera vez el túnel que la transporta a este extraño mundo, a diferencia de sus padres, ella se muestra desconfiada del entorno, quiere volver a casa. Al anochecer y ver el lugar que alguna vez estuvo vacío lleno de vida y emoción, dando una vista colorida, ella lo ve aterrador. Lo desconocido le aterra y contrasta por completo con la vista de un lugar que, en la noche, es más acogedor de lo que se podría esperar en las penumbras. Este paisaje es abrumador para una niña que no sabe explicar lo que pasa y se ve obligada a confrontar lo desconocido.
Esta ciudad, que contrasta tanto entre sí, es un desafío que tiene que enfrentar sola. Trenes que van sobre el agua, espíritus sin rostro, dragones y brujas son solo parte de este paraje lleno de incertidumbre. Un viaje tanto físico como emocional al que se debe enfrentar Chihiro y que la ayuda a vencer sus miedos, enfrentar lo desconocido en un lugar lleno de magia y espiritualidad.
Es por eso que, a través de estos paisajes silenciosos, abrumadores, brillantes, hermosos y aterradores, vamos descubriendo esta ciudad que resalta en el viaje de la protagonista y que, de alguna manera, la ayuda a enfrentar y conocer cosas nuevas, haciéndole saber que los lugares nuevos, aunque aterradores, pueden dar paso a nuevas experiencias que nos ayudan a crecer.
En Taiwán, a 90 minutos de su capital, encontramos una ciudad que, durante el día, es un lugar tranquilo, que parece a simple vista vacío, pero que, por las noches, al encenderse las luces de las linternas, se ve un escenario completamente distinto, lleno de vida, dando la sensación de encontrarnos en dos mundos completamente distintos.
Con sus casas de té en los acantilados, sus calles empinadas repletas de vendedores de comida caliente y el brillo de los faroles rojos, la ciudad de Jiufen, en Taiwán, es uno de esos sitios mágicos.
Al empezar este artículo, desconocía por completo este lugar que, con su arquitectura antigua, parece atrapado en una época ya olvidada. Al ver una película, además de buscar entretenimiento, buscamos cosas nuevas y desconocidas, como esta ciudad que puede que no sea París, Roma o Nueva York, pero es un lugar que, gracias a este filme fantástico, nos transporta a un mundo mágico.

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