"El Hoyo: Un Cuento de Hambre y Filosofía. 

"El Hoyo: Un Cuento de Hambre y Filosofía, por Rumpelstiltskin"
(O cómo aprender que el ser humano, en su esencia, es tan predecible como un goblin con hipo)

Queridos mortales hambrientos de buenas historias, soy Rumpelstiltskin, ese duende que convierte paja en oro y secretos en pesadillas. Hoy, en lugar de pedirles su primogénito, les ofrezco una reseña de El Hoyo, un festín cinematográfico que sabe a hígado de capitalismo condimentado con desesperación.

La película nos arroja a un agujero vertical, una cárcel de pisos infinitos donde cada mes, los prisioneros son asignados aleatoriamente a un nivel. Arriba, banquetes; abajo, migajas y canibalismo. Goreng, nuestro héroe idealista, cree que con "solidaridad espontánea" sobrevivirá. ¡Pobrecillo! Como si la moral humana no se desintegrara más rápido que un azucarillo en el café del Diablo.

El verdadero protagonista aquí es el instinto de supervivencia, ese monstruo que nos hace capaces de morder la mano que nos alimenta... o la mano del vecino. ¿Recuerdan a Trimagasi, el recluso cínico que ríe mientras cuenta sus crímenes? Es el Nietzsche de los callejones sucios: "Aquél que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo". Pero en este hoyo, el "cómo" implica devorar al de abajo antes de que él te devore a ti.

Thomas Hobbes, ese filósofo inglés que veía a los humanos como lobos autoproclamados, aplaudiría desde su tumba. Su "Leviatán" retrata un estado de naturaleza donde "el hombre es un lobo para el hombre", y el hoyo es su metáfora más literal: sin leyes, sin dios, solo jerarquías de hambre. ¿La plataforma que desciende diariamente? Es el contrato social hecho trizas, un recordatorio de que la civilización es un barniz que se quiebra ante el primer rugido de estómago.

Pero hay una escena que me hizo reír (sí, los duendes también reímos): cuando Goreng y Baharat intentan "equilibrar el sistema" enviando un plato de comida intacto hacia el abismo. ¡Qué tiernos! Como si la justicia pudiera servirse en bandeja. El hoyo no castiga la maldad, premia la posición. ¿Les suena? Es el mismo juego que conocemos y llamamos "economía global", donde el piso 1 se atiborra de caviar mientras el 333 mastica botas.

¿Conclusión? El Hoyo es un espejo empañado de nuestro egoísmo estructural, pero también un guiño esperanzador: quizás, solo quizás, la rebeldía no está en ascender, sino en escupir al sistema... aunque te cueste la vida.

Y si les quedó hambre de más análisis filosóficos, recuerden: Rumpelstiltskin siempre cobra sus deudas. La próxima vez, traigan pan... o un filósofo existencialista.

FICHA TÉCNICA BREVE

Título: El Hoyo (The Platform)

Año: 2019

Director: Galder Gaztelu-Urrutia

País: España

Reparto: Iván Massagué (Goreng), Zorion Eguileor (Trimagasi), Antonia San Juan (Imoguiri)

Género: Distopía/Thiller psicológico

Duración: 94 minutos

Bibliografía:

  • Gaztelu-Urrutia, Galder (dir.). El Hoyo [Película]. España: Basque Films, 2019.
    (El menú principal de este banquete distópico).
  • Hobbes, Thomas. Leviatán (1651).
    (Para entender por qué, sin Estado, nos comemos unos a otros como si fuéramos tapas en un bar de carretera).
  • Nietzsche, Friedrich. Más allá del bien y del mal (1886).
    (Porque Trimagasi hubiera sido el discípulo favorito del filósofo del martillo... o su peor pesadilla).

Nota de Rumpelstiltskin: "Recuerden: toda bibliografía es un laberinto. Algunos encuentran salidas, otros... terminan en la sección de autoayuda. ¡Jajá!" 📚🕳️

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