Por toda la eternidad ₊ ⊹ ❦ ˚. wolfstar fanfic 

Un espacio de lectura en donde el lector podrá sumergirse en los profundos pensamientos de Remus Lupin, en eventos posteriores a la muerte de Sirius Black y durante la batalla de Hogwarts.

Las noches de luna llena ya no le aterraba como antes, ahora su único temor había pasado a ser olvidar a Sirius Black; aquel hombre que estuvo a su lado desde niños, con el que compartió una extensa historia y que había dejado una importante huella en su corazón ya no estaba en este mundo. Remus aún podía oír los gritos desgarradores del pequeño Harry en su mente mientras lo sujetaba para que el niño no se desmoronara por completo, y aunque él sintiera su corazón hacerse pedazos no lo soltó en ningún momento. Los sucesos de aquel trágico momento se repetían cada vez que cerraba sus ojos y las pesadillas con respecto a la muerte de su viejo amigo se habían vuelto su única compañía.

—Entraremos a Hogwarts —comunicó Kingsley Shacklebolt a los miembros mayores de edad de la Orden del Fénix que aun se encontraban activos—. Seremos el respaldo de Harry, Ron y Hermione. Es tiempo de presentar batalla a Quien no debe ser nombrado.

Remus no podía dejar de sentirse preocupado, su sobrino era quien estaba al frente de la batalla y quien tenía el último movimiento para definir su victoria o derrota. Recordó la promesa de lealtad que hizo con el resto de los Merodeadores en su último año escolar y las últimas palabras de Sirius también vinieron a memoria; ambas situaciones se habían desarrollado en contextos bélicos, jurando proteger a Harry a toda costa aunque les costará la vida y dos de tres lo habían cumplido.

El techo encantado del Gran Comedor estaba oscuro y salpicado de estrellas, y debajo, sentados alrededor de las cuatro largas mesas de las casas, se hallaban los alumnos, despeinados, algunos con capas de viaje y otros en pijama. Aquí y allá se veía brillar a los fantasmas del colegio, de un blanco nacarado. Y Detrás de la profesora McGonagall se habían situado los otros profesores, entre ellos Firenze, el centauro de crin blanca, y los miembros de la Orden del Fénix que habían llegado para participar en la batalla.

Pronto, la planta inferior del colegio se llenó de gritos y berridos, y de los inconfundibles ruidos de un combate de duelistas. Los mortífagos habían logrado penetrar en Hogwarts.

Remus lanzaba hechizos a diestra y derecha, defendiéndose así mismo y a los estudiantes que habían decidido luchar. Se había enfrentado a los mortífagos que se cruzaban en su camino con mucha facilidad; su tiempo como profesor de DCAO había servido para aprender hechizos de defensa de magia avanzada, pero en un momento, una luz verde lo cegó y Remus dejó de sentir.

Recordó los duelos mágicos que tenía con sus amigos en su época escolar, como James solía salir victorioso y se reía en la cara de Sirius. Recordó también las noches de luna llena en las que sus amigos lo encerraban en la Casa de los Gritos y velaban por su seguridad. El primer encuentro íntimo con Sirius en la Torre de Astronomía, donde ambos revelaron sus más profundos secretos y fundieron sus corazones en uno mismo. El discurso que dio en la ceremonia de último año y el romántico momento que compartieron con Black luego, cual había sido su primera cita oficial. El casamiento de Lily y James, y el nacimiento de Harry, también la muerte de ellos y los años que paso creyendo que Sirius los había traicionado. La reconciliación que llegó doce años después y los planes de adoptar a Harry de manera legal para oficializar el comienzo de su pequeña familia. Recordó todos y cada uno de los momentos que vivió junto a sus personas más importantes.

—Te habíamos estado esperando, lobito.

Remus abrió los ojos al oír aquella voz tan familiar, Sirius se encontraba allí, tan apuesto y joven como en sus últimos años de estudiante. Lupin sintió sus ojos humedecerse y se lanzó a los brazos de su primer y único amor, fue correspondido de forma inmediata y se aferró a él como si fuera a desaparecer en cualquier momento.

—Estás tan hermoso como el día en que me fuí.

Finalmente, juntaron sus labios en una unión que demostraba cada uno de los sentimientos que fueron naciendo de su amistad y perduraron por todos aquellos años separados. Remus volvía a sentir completo, volvía a sentirse en casa entre los brazos de Sirius.

—¿Te quedarás conmigo? —preguntó Remus.

—Por toda la eternidad —respondió Sirius.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

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