Una buena historia está definida en gran parte por sus personajes. En este sentido, es importante que el público pueda empatizar con personajes imperfectos que reflejan sus propios conflictos internos, de lo contrario, nadie disfrutaría una película sobre alguien al que todo le sale bien.
Las películas más profundas son aquellas que contienen personajes sustanciosos presentando virtudes tanto como defectos para representar a la humanidad en sí misma comprendiendo que inevitablemente nos equivocamos. De esta manera, las historias cobran sentido cuando los espectadores pueden identificarse con un personaje y comprender sus actitudes para luego presenciar el desenlace en su historia.
¿Qué implica este tipo de personaje? Se trata de un personaje completo que comete errores y en pos de ellos su vida toma un giro en el cual tiene que enfrentar las consecuencias de sus decisiones. Sumado a esto, para que aporte significativamente a la trama debe ser en cierta forma impredecible, es decir, debe salirse del manual de acciones para sorprender al espectador respecto a sus decisiones en la historia.
Dicho esto, a continuación recomiendo dos películas con protagonistas verdaderamente interesantes y entrañables que invitan a la reflexión.
- Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)
En este caso, el tema del fracaso es abordado desde la perspectiva de Riggan Thomson (Michael Keaton), un actor en decadencia luego de que el furor por su interpretación de un superhéroe haya pasado al olvido. Una vez que el éxito se escurrió en sus manos con el paso de los años, el protagonista duda acerca de su talento y prestigio.
A lo largo de la película Riggan sufre una crisis de identidad creyendo que todo su trabajo dedicado al cine de acción y superhéroes fue en vano y que nunca podrá ser tomado en serio como actor. La particularidad de la película reside en el juego con el espectador respecto a la veracidad de los hechos ya que irónicamente, Riggan parece tener superpoderes así como Birdman lo cual hace que sea llevadera y atractiva.


La cinta comienza citando al poeta Raymond Carver para entender que todo el cuestionamiento de Riggan y su lucha interna fue desatada por la búsqueda de aprobación del público. La audiencia por un lado le pedía seguir con las películas de acción en las que no se destacaba para la crítica, que le exigía otro nivel de profesionalismo y prestigio lo cual atormentaba al actor.
- Whiplash: música y obsesión
En esta historia no sólo uno de los personajes pierde sino dos. Por un lado, Andrew Neiman (Miles Teller) es un joven que tiene muy en claro lo que quiere aspirar en la vida: ser uno de los mejores bateristas en la historia. A su vez, se presenta el personaje de Terence Fletcher (J. K. Simmons), el profesor y director más estricto de su academia quien espera formar a la próxima estrella en la industria del jazz.
Desde la primera escena comprendemos el nivel de idealización del ingenuo baterista. A medida que se conocen estos personajes tan complejos y opuestos, su autoestima depende de la aprobación del profesor lo cual lo empuja a la obsesión. El joven pierde el respeto por sí mismo, deja de lado prioridades personales como el amor, la familia, y por sobre todo su salud tanto física como mental para llegar a su objetivo; sin importar los medios, perdiéndolo todo por su sueño.
Por otro lado, Fletcher pierde hasta la última gota de empatía por los demás corrompiendo psicológicamente a los estudiantes. Como vemos en el trato con sus alumnos entendemos que es capaz de dejar de ser humano y comprensivo con tal de lograr su objetivo.
Tanto Andrew como Fletcher tienen bien establecido lo que creen que es el éxito. Pero como espectadores nos preguntamos ¿Realmente hay que llegar tan lejos para considerarnos exitosos? ¿Hasta qué punto es sano trabajar por algo que queremos? Ambos pierden porque orbitan una meta casi inalcanzable que eclipsa cualquier otro aspecto de su vida entregada plenamente a su vocación.
Finalmente, ambos entienden que para que gane uno debe ganar el otro. Las miradas y la tensión en la escena final reflejan en una intensa pieza musical el comprendimiento de dos personajes que se necesitan mutuamente para lograr sus objetivos.
Como conclusión comprendemos que el éxito y el sacrificio es independiente, lo cual lo hace peligroso ya que cada persona establece sus prioridades y sus propios límites entonces no es posible asegurar quién es el ganador o el perdedor en la historia. De esta manera, Andrew, Fletcher y Riggan no pudieron ver sus situaciones con la misma claridad que quien lo ve desde la butaca del cine.
Por otro lado, podemos observar en base al éxito y prestigio de estas películas que la audiencia en general disfruta aquellas con las que pueda sentirse identificada, con historias semejantes a la realidad que las lleven a reflexionar acerca de sus decisiones en la vida. Este tipo de películas resultan necesarias como un golpe de realidad mientras que nos permitan reducir nuestros ideales a lo alcanzable.
Para ganar se necesitan perdedores porque a medida que los protagonistas cometen errores y su vida va en picada, nosotros, tenemos la oportunidad de tomar conciencia al respecto y en cierta forma “ganar” una lección de vida.




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