"Los monstruos y los fantasmas son reales. Viven dentro de nosotros. Y, a veces, ganan". Stephen King
Gracias a la recomendación del staff de Peliplat, tuve la oportunidad de sumergirme en el mundo de "Cenizas", un cortometraje de terror dirigido por el talentoso Gonzalo Mellid, que me dejó reflexionando sobre la pureza de la inocencia frente a lo siniestro. Este corto, con una duración de apenas 10 minutos, logra capturar una atmósfera densa y misteriosa, tejiendo una historia que, aunque breve, es rica en simbolismo y tensión.
La trama sigue a, según mi percepción, dos hermanas en su camino de regreso a casa desde la escuela, un trayecto que toma un giro inesperado cuando la menor decide explorar un sendero desconocido en el bosque. Esta decisión las lleva a un edificio abandonado, un lugar que parece haber sido olvidado por el tiempo, pero no por los espíritus que lo habitan. Aquí es donde "Cenizas" se convierte en una experiencia escalofriante, explorando los límites entre la curiosidad infantil y el peligro que acecha en los rincones oscuros de lo desconocido.
Lo que más me impresionó de este corto fue cómo Mellid utiliza cada elemento visual para construir una narrativa que va más allá del simple susto. La fotografía es excepcional, con tonos fríos y una iluminación que acentúa la sensación de aislamiento y misterio. El bosque, con su densidad y la manera en que traga la luz, se convierte en un personaje más, un laberinto de sombras donde lo macabro se esconde. La elección de colores y la composición de cada cuadro hablan de una dirección artística que entiende profundamente el género del terror.
La historia misma se centra en la inocencia de una niña que, al encontrar un libro de dibujos quemados dentro de este edificio, se enfrenta a una presencia amenazante que ella no comprende del todo. Esta dualidad entre la pureza y la maldad latente es lo que hace que "Cenizas" sea tan impactante. La inocencia de la niña frente a la oscuridad que la rodea nos recuerda la vulnerabilidad de la niñez y cómo el mundo puede ser un lugar aterrador para los ojos puros.
La actuación de las jóvenes protagonistas, Valentina Mas y Sofía Rovito, es crucial para que el corto funcione. Su interpretación, especialmente la de Mas, transmite la curiosidad, el miedo y la inocencia de manera convincente. No hace falta mucho diálogo; su lenguaje corporal y las expresiones faciales dicen todo lo necesario, sumergiéndonos en su experiencia.
Mellid, con "Cenizas", demuestra un dominio del género que va más allá de los sustos convencionales. Este corto no se trata solo de asustar; es una meditación sobre la pérdida de la inocencia y sobre cómo los lugares y objetos pueden contener historias y energías de otro tiempo. El uso del libro de dibujos quemados como un símbolo de advertencia y conexión con el pasado es particularmente efectivo.
Sin embargo, "Cenizas" no es perfecto. La brevedad del corto a veces limita el desarrollo de algunos aspectos de la historia, dejando deseos de explorar más profundamente ciertos elementos. Pero esta limitación también es su fortaleza, obligándonos a llenar los huecos con nuestra propia imaginación, lo cual es un logro en sí mismo en el cine de terror.
En resumen, "Cenizas" es una joya del cine de terror que no solo busca el susto fácil sino que invita a una reflexión sobre la pureza, el mal y la memoria. Es un recordatorio de que el verdadero terror puede encontrarse en los lugares más inesperados, envuelto en los recuerdos de lo que una vez fue. Para cualquier aficionado al género, este cortometraje es una muestra de cómo se puede contar una historia rica y evocadora en un formato tan corto.




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