La verdad, el observar todos los días a los campesinos recoger flores es aburrido.
Al menos que mi hermana se quiera divertir con ellos. Ahí va mi traviesa hermana a darle un susto a ese campesino de all , aunque al verlo me doy cuenta de que no es igual que los demás. Este es inteligente, elige las mejores flores evitando las espinas. ¡Vaya! Me llama la atención un poco este tipo. Lástima que cayó al mar por ser asustado por mi hermanita. Es mejor que me meta al mar a salvarlo.
Entonces me metí al mar y le di respiración boca a boca.
Ya saben, para salvarlo. Bueno, claro está que fue un beso.
No entiendo por qué, al momento de juntar mis labios con los suyos, siento que el tiempo se detiene de una manera tan estúpidamente romántica. Es raro, ¿verdad? Sólo estoy salvando a este campesino, ¿por qué sentir interés en él?
Vida traviesa! Oh amado campesino, al unir tus labios con los míos he sentido como todos los mil años que he vivido no tienen sentido y no pesan nada si lo ponemos en una balanza con este beso imprevisto.
Creo que visitar a los humanos momentáneamente es una buena idea. ¡Sí! Me interesaría conocer un poco más de ellos, claro, observarlos por simple curiosidad. No creas que es por ese campesino que salvé, ehhhh no, no, no. Aunque bueno, aprovechemos la visita para saber si está bien. ¡Vaya! A quién engaño, he intentado mentirme que no lo quiero tener cerca. Si ! Es cierto que deseo tenerlo más cerca, ser dichosa de tener un espacio en su vida.
Y para lograr ello tengo un plan. Claro que tendré la ayuda de mi hermana, aunque ella no lo quiera. No le simpatizan mucho los humanos, peeeeero de cierta forma ella me metió en esto al asustar a ese campesino. Y pues bueeeeno... La idea es que ella lo traerá hacia mí, y yo lo esperaré aquí, en este muelle.
Mi hermana se demora mucho, no sé qué habrá pasado, pero ahí viene el campesino en su lancha, aunque viene muy rápido como si empujaran la lancha de manera intencionada para llegar justo hacia donde estoy.
Uy qué raro! ¿no? Miré hacia un lado para disimular todo, con una mirada inocente y a la vez pícara. Creí que se estaba acercando a mí, peeeeeero, ¿qué creen? Al voltear a verlo me doy con la sorpresa de que se estaba yendo.
En ese momento me di cuenta que es un idiota, pero no hay problema, decidí ayudarlo y lo acerqué más a mí.
El tipo temblaba como gelatina y quería irse, pero pobrecito no tenía cómo hacerlo (rompí el camino del muelle hacia la tierra, ups!).
Me dije a mi misma que alguien tení que romper el hielo aqu , y ese alguien era yo!
¿Por qué quieres irte, acaso no te gusto?
Esa es la pregunta que jamás debí hacerle si quería que mi corazón siguiera completo, ya que me dijo que su corazón le pertenece a alguien más. Dios ¿ pueden creerlo? Aún así, un poco desilusionada, quería saber sobre esa mujer.
"Ella me salvó la vida al caer dentro del mar mientras recolectaba flores, pero cuando desperté, ella ya se había ido. Me robó inconscientemente el corazón, pero me salvó la vida con ese beso intenso que me dio."
Que desenlace feliz, sentí mi corazón recomponerse y la emoción volvió a mí rápidamente. ¡Era yo! ¡De mí se refería...! ¡A mí me pertenece su corazón!.
Este hombre necesita revivir de nuevo ese momento y saber que soy yo. Decidí empujarlo al lago y fui tras él. Bajo el mar lo miré directamente a los ojos con una sonrisa que no lograba controlar y volví a juntar mis labios con los suyos. Esta vez no para salvarlo de ahogarse, sino para demostrarle que era yo, la dueña de su corazón. Buscaba lograr que el sea consciente de este interés que yo siento por su persona, interés que creo firmemente que es amor.
Jamás olvidaré cómo me miró y sonrió después del beso. Era todo tan perfecto, sonreía y tocaba mi rostro con delicadeza como si el conocerme para él, era una bendición.
Mi corazón palpita fuerte por este chico, nunca me he enamorado y eso que tengo décadas viviendo. Estoy cegada por mis emociones y he decidido vivir con él. Sí, lo sé, no es correcto involucrarme con este campesino. De hecho, no sé qué es correcto en el tema del amor. ¿Con qué esto es sentirse enamorada? Este hombre me ha cegado completamente, ha puesto al mando en mí mi corazón y no mi cabeza.
Estoy ciega completamente del mañana y del hoy.
Oh vamos! No me digan que ustedes estando enamoradas, no desean tener cerca a ese hombre que las hace sentir la vida como un sueño, ya sea sueño o pesadilla. Sé que esta cercanía no nos conviene para ambos, saldremos lastimados de esto. De eso se trata el amor, creo. Cada día que pasaba junto a él me hacía ver la hermosa persona que era, de la cual me sentía orgullosa de enamorarme.
Y decía que me aburriría de él. JAJAJA.
Ay amado mío! eres tan humilde de tus virtudes!. Pecaría al aburrirme de ti. Es un tipo inteligente, gracioso y lleno de empatía hacia el resto. ¿Cómo no endulzarme? Lo veo preocuparse en crear una cura natural para salvar a los pobladores de una terrible enfermedad demuestra su calida empatía, pero ver que no conseguía lograr su preparación completa de ella y desesperarce por eso me hací sentir deprimida.
Detesto verlo preocupado y desalentado, haría lo que fuera por que su felicidad sea eterna, aunque sea a costa de mi perdición.
Decidí ayudarlo, brindé una parte de mi fuerza vital a la cura que preparaba. Sé que es peligroso, pero ¿qué más da? Sólo son unas cuantas décadas perdidas de vida para mí.
¿Cómo no ayudarlo? Está trabajando muy fuerte, la debilidad y mareos que siento al caminar son secundarios ante la sonrisa de mi esposo.
Vaya que mi ayuda se hizo muy popular con todos. Al maestro budista del lugar se le hacía inusual mi ayuda hacia los humanos y le daba pavor mi relación con mi amado campesino. Discriminaba mi amor por no ser una humana y me pidió que me vaya del pueblo.
¡Vaya maestro! ¿Qué sabe él del amor? Acaso es fácil alejarse de la persona que amas. ¿Tan fácil como tomar una ducha? Ayudé a mi esposo a curar al pueblo, ¿eso hace una serpiente blanca malvada?
Llegué a casa a hacer la cena para mi amado. Él llegó muy contento con comida y un frasco de vino que le regalaron los pobladores como muestra de gratitud, y en la mesa, sentados los dos, me contaba con emoción cómo curó a los demás con el preparado. Celebramos la curación de todos los pobladores brindando con el vino, y al probar un sorbo de este, empecé a sentirme terriblemente mal. Ese vino era prácticamente un veneno para mí.
¿Ese maestro budista no estará detrás de todo esto? Sentía que me moría y tenía a mi amado a lado. Estábamos cenando juntos. ¿Cómo puede arruinar este momento? En mi mente sólo estaba la idea de que mi mundo junto a él se estaba derrumbando. Fui corriendo a esconderme de mi amado en el cuarto, no quería que me viera así y mucho menos que sepa quién soy en realidad.
Encerrada en el cuarto me pedía angustiado que le abra la puerta: ¿Qué sucede, estás bien? ¡No juegues conmigo!
Sentía que lo tenía cerca y a la vez lejos.
Noté por la ventana que venía el maestro por mí. Lo único que quise hacer era escuchar la voz de mi querido campesino: "¿Qué me dirías si este es nuestro último momento juntos?" Denuevo hice otra pregunta que me rompió nuevamente el corazón al oír la respuesta.
"Solo hacía falta un beso, y en ese preciso momento supe que el destino me había traído felicidad a mi vida. A partir de ese instante juré pasar cada momento de mi vida a tu lado para siempre."
No me arruinen mi mundo perfecto porfavor! Sólo estoy amándolo sin hacer daño a nadie. Sin pensarlo me preparé para luchar con el maestro budista, quién llegó al cuarto.
"¿Por qué destruyes mi felicidad, maestro?" Tomé mi postura normal de serpiente y enfrenté al maestro.
En el enfrentamiento sentí una puñalada. Al voltear vi a mi amado con una daga manchada por mi sangre. Las lágrimas escaparon de mis ojos al verlo y me fui de ese lugar con una herida profunda, no en el lugar donde fue la apuñalada, sino en mi corazón.
"Presentía que no iba a funcionar, pero no me arrepiento. Ahora sé lo que es el amor verdadero."
Le dije suspirando a mi hermana, quién me hacía ver cómo terminé por amar a un humano, por amar a alguien distinto a mí.
En mi lecho de muerte reflexioné todo lo que he hecho: "¿Acaso el amor tiene políticas y restricciones que debo respetar?". Recreo en mi mente cada día vivido junto a él, pero no siento arrepentimiento, en realidad no me arrepiento de nada. Lo haría de nuevo, así me traiga la muerte, decepción, inseguridades, miedos y traumas. ¿De qué sirve vivir huyendo de experiencias amorosas por temor a lo que vendrá con ello?
Llegó la curación para mí. La raíz del espíritu era la única cosa que me podía curar. Me asustó eso, ya que obtener la raíz del espíritu era muy peligroso. Pero ¿a que no saben quién lo trajo? Fue mi amado campesino. ¡Dios, pero cómo pudo hacer eso! Esta acción traía consecuencias muy graves. Sin pensarlo y ya curada, fui a buscar a mi benevolente campesino con mi hermana.
En el camino me encontré con el maestro budista, quien me dijo que mi amado estaba poseído por demonios que atormentaban su mente y ponían en peligro su vida, todo por robar la raíz del espíritu para salvarme.
Sólo quería llevarme a mi amado. El maestro no me permitía hacerlo y me pedía que me fuera. Ante esto decidí enfrentarlo. Si no me dejaba irme con él, iba a reinar la muerte en este lugar. Y eso pasó.
Destruí el lugar y acabé lastimando a cada monje que se interponía en mi camino. Buscando y buscando a mi amado, entré a una iglesia budista. Mi amado campesino estaba incosciente y siendo atormentado por los demonios que lo poseían.
Verlo en ese tormento fue como una daga en el corazón, me acerqué a él y lo tomé en mis brazos, llevándolo hacia el exterior.
Estaba aliviada de verlo, lo abrazaba y besaba, el logró despertar y cuando lo hizo no comprendí su pregunta.
¿ Señorita, quién es usted?
Sus ojos apuntaban hacia mí con una mirada confundida, como si fuera una desconocida ante sus ojos y en su vida. Pero qué pasó, ¿por qué me pregunta eso?.
El maestro budista tiene algo que ver en esto: “Haz hecho que se olvide de mí. Esto no tiene piedad, haré de todo para darte sepultura.” Fueron mis palabras, y después de ellas, mis acciones. Sí, decidí acabar con el maestro budista entrometido entre mi felicidad.
No puedo negar que sentía miedo a lo que suceda, no creí que amar traía guerra, dolor y sangre en el mundo. Lastimaba al maestro como si no hubiera un mañana, como si eso haría que nadie me separe de mi amado. Golpeaba, golpeaba con desesperación, con la furia de un amor no correspondido, sin pensar en las consecuencias, solo quería que se acabara todo y no perder lo que más amaba.
En mi cabeza y con la mirada perdida le decía al mundo:
"¿Cómo el mantener el orden de las cosas te hará gozar de paz en tu población? Me condenas a la desdicha por amar a uno de los tuyos. ¿Dónde está tu benevolencia?"
Cada golpe que daba al maestro parecía desvanecerse en el aire.
De repente, mi cuerpo se hundió, y sentí como si una fuerza invisible me empujara hacia abajo, una fuerza que nunca había experimentado. Algo me arrastraba hacia ese lugar tenebroso lleno de soledad. Hacia esa cárcel eterna donde iba a ser juzgada por mis acciones.
“¿ Pero que me está pasando?, que hago aquí sola" Dije esto mientras el miedo me carcomía, estaba en la oscuridad, había sido encerrada en ese lugar por el maestro budista. Gritaba de dolor y la desesperación se apoderó de mí, me sentía atrapada.
Aún así no me importaba que sucediera conmigo, lo único que hacía era pensar en el, en mi amado, ¿Cómo puede ser que me quede aquí? Mientras las paredes de la prisión se estrechaban a mi alrededor. La angustia me ahogaba. ¿Cómo podía estar tan cerca de él y, al mismo tiempo, tan lejos? No quería aceptar mi destino, no quería dejarlo ir. ¿ Entonces ya no volveré a verlo?. Me arrodillé mientras mis lágrimas caían sin cesar. Y con las últimas fuerzas que me quedaban, imploré.
"Por favor, quien sea que me esté dando este castigo, déjame verlo. ¡Solo una vez más! No importa qué me vuelvas polvo, ¿acaso el amor que he sentido no fue verdadero? ¿Dónde está tu benevolencia ahora? No importa el castigo, el que sea, yo lo acepto."
Vi una luz alrededor, mi mirada se alzó lentamente, mis ojos se abrieron al ver lo imposible: la puerta de la prisión se deshacía, se disolvía en el aire. ¿ A caso he sido escuchada?.
Afuera, vi su figura, era mi amado con una expresión de tristeza y confusión. No podía creerlo, era como un sueño del que no quería despertar. Sin pensarlo, salí angustiada y con el corazón acelerado de la prisión y me dirigí hacia mi amado, rodeaba su cuello con mis brazos y besaba su cara, intententaba que me saliera alguna palabra de mi boca.
Mi amado campesino tenía su mirada lloroza y entre lágrimas me dijo:
"No sé quién seas, pero verte, no sé por qué, pero lastima mi corazón."
Al oír esas palabras yo rogaba en mi cabeza que ese momento fuera eterno. Oh Dios, lo que daría por haber hecho todo bien!
"Amado mío, así me hayas olvidado, no serás borrado de mi vida jamás. Para mí el futuro no es nada, no me importa. Es más, no me arrepiento. Lo haría y volvería a hacer mil veces. Antes de conocerte, yo ya había vivido miles de años, pero todos esos años no se comparan a un sólo segundo de vivir a tu lado. No llores por mí, yo toda la eternidad lloraré por los dos."
Le di un beso y, mientras lo hacía, me miraba con lágrimas en sus ojos.
Él correspondió mi beso, llegó a mi mente la primera vez que lo besé en el mar. Emocionado de sus labios salió mi nombre, dijo mi nombre! Al parecer me recordó un poco, ese momento me llenó de felicidad aunque sea por un momento.
Una fuerza me llevaba hacia atrás, ¿ pero que estaba pasando? ¿Ya era momento de encerrarme eternamente? Por que justo ahora!.
No podía evitarlo, esa fuerza me alejaba de él y me llevaba hacia la cárcel que estaba destinada para mí.
Intentaba luchar contra esa fuerza pero era imposible. ¡ No te vayas, no me dejes! Me gritaba mi amago campesino mientras corría con la mano estirada, intentando sostener mi mano. Cada segundo que parecía estar cerca nuestras manos, esa fuerza lo impedía.
Lo último que vi entre la luz, mientras se cerraba esta cárcel, fue su rostro, lleno de lágrimas, extendiendo su mano hacia mí, y yo... atrapada en la eterna prisión que me separaba de él.
Lo que más me rompió el corazón era verlo correr hacia mí, intentando agarrar mi mano que se alejaba cada vez más de él. La desesperación reinó en mí.
¿Acaso fue correcto lo que hice? ¿Fue el mejor final para los dos? He aceptado el encierro eterno pero lo vi por última vez. En medio de esta oscuridad que me albergará hasta el final de mis días, puedo afirmar que cada día que he visto sus ojos he sido feliz.
¡Todos esos días los recuerdo frecuentemente! Están en mi mente y lo revivo siempre. No estoy sola en esta cárcel, no.
En mi castigo me acompaña lo más preciado que tengo, los recuerdos junto a él, los días vividos a su lado, y el beso poco intencionado que terminó siendo lo mejor que me ha sucedido.
Y así, acepto mi destino. Si el amor es ciego, yo lo soy también, y no me arrepiento
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