Moneyball: Los perdedores también son recordados Spoilers

“La historia la escriben los ganadores” es algo que comúnmente se ha dicho durante muchos años, y que efectivamente… resulta ser cierto.

Las victorias —ganar— te asegura la inmortalidad… Nadie se acuerda del que perdió. Del segundo lugar.

¿O no?

¿Cuándo a veces el perdedor es más recordado que aquél que vence?

¿Importan las formas al perder? Definitivamente, y Moneyball (Dir: Bennett Miller, 2011) es prueba de ello.

Moneyball: pura inspiración para HR
Fuente de imagen: HR Science

No es de extrañar que el baseball (junto con el boxeo) sean los reyes de las películas de deportes.

The Pride of the Yankees, Field of Dreams, The Natural, Major League, The Bad News Bears y The Rookie, por tan solo nombrar algunas.

Personalmente, no soy un aficionado al baseball, sin embargo, creo que hay pocas películas sobre deportes que me hagan emocionarme de la misma forma que esta. De manera magistral, Aaron Sorkin y Steven Zaillian logran captar la hazaña de los A’s y hacernos parte de la misma. Sentir la frustración, ansiedad, euforia y alegría como un fanático más.

Basada en el libro homónimo escrito por Michael Lewis, “Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game”, la película más que centrarse alrededor de una historia de éxito con final feliz, se fija en el camino que los legendarios Atléticos de Oakland de la temporada 2002 recorrieron hasta superar el entonces récord de 19 victorias consecutivas de la liga americana.

En ella, Brad Pitt interpreta a Billy Bean, general manager del equipo, que luego de perder a 3 jugadores clave, afronta una dura situación, no solo para reemplazarlos, sino para si quiera pensar en competir contra los demás equipos, puesto que a pesar de que el dueño no ve con malos ojos a la plantilla, Beane sabe que no es suficiente para lograr lo que ÉL desea: GANAR.

Dejar de lado la mediocridad en la que el equipo está sumido y volver a ser respetados, como alguna vez lo fue la institución, 9 veces campeona de la MLB.

Más allá del atractivo de las jugadas, los gritos en el campo de juego y las barridas a home, lo interesante de la cinta, o al menos el corazón de la misma, yace en los números. La estadística. Información que por aquel entonces no era tomada muy en cuenta a la hora de firmar jugadores y que por lo tanto, visores y directivos se dejaban llevar por cuestiones más superficiales y banales.

Jonah Hill interpreta a Peter Brand, un joven analista egresado de Yale que luego de mostrar sus habilidades analíticas en una reunión mientras Beane negociaba por unos jugadores, es contratado por este último para ayudarle a reestructurar al equipo.

Conforme se adapta a su posición en la nueva institución, se da cuenta de los problemas de la misma. Teniendo en cuenta las limitantes económicas del equipo, desarrolla un algortimo basado en investigaciones previas de Bill James, escritor y analista deportivo, que acuñó el término “SABRmetrics” al resultado de métricas avanzadas para entender el rendimiento de los jugadores dentro del campo.

No más cuestiones subjetivas, no más juicios de valor sin fundamentos lógicos. No más fichajes que solo sirvan para rellenar espacios.

Con esta nueva herramienta en sus manos y habiéndose echado al entrenador y consultores en contra, Beane decide iniciar la nueva temporada confiando en este proyecto, jugándose su última bala, sabedor de que si fracasa, habrá sido todo para él en las ligas mayores.

¿Por qué nos gustan las historias sobre underdogs?

Por lo que nos hacen sentir.

Apoyamos a los infravalorados. Al típico caso de David contra Goliat. A los outsiders.

▷ La VERDADERA moraleja de David y Goliat | Enric Parnau psicologia
El mito de David contra Goliat. Fuente de imagen: enricparnau.com

No apoyamos a aquellos que tienen las de ganar. No vamos por aquellos que tienen el sistema a su favor.

Nos agradan aquellos que luchan contra lo imposible bajo sus circunstancias y de alguna forma, encuentran la manera de sobresalir. De usar al sistema y poner las reglas en su contra. Los Atléticos no podían competir contra las grandes franquicias en cuestiones económicas, pero esto es un deporte, y el deporte se juega con personas, y dada la naturaleza impredecible del humano, todo puede pasar.

Al igual que sucede como en otros guiones de Sorkin, en donde los outsiders juegan un rol protagónico, véase “The Social Network”, en la que Mark Zuckerberg es un bicho raro que no encaja con los demás pero se extrapola a un lado negativo, el núcleo de Moneyball lo encontramos cuando el personaje de Hill le explica a Beane la herramienta que van a usar para darle la vuelta a la página.

En dicha escena, Peter Brand explica el valor asignado a los jugadores. Este no se basa en cómo juegan, qué tan bien se adaptan o qué tanto aportan a sus equipos; cuestiones cuantificables, sino que se les es asignado por motivos mas triviales.

Describe a aquellos jugadores menospreciados como “muñecos olvidados” que si bien, por si solos no destacarían, rodeados del grupo correcto, pueden formar un equipo ganador. Les da un valor a aquellos que son rechazados; a aquellos que no se ajustan a la norma dentro de los que los rodean, y si queremos extenderlo, a aquellas personas que no encajan en el molde que se dicta, empezando por el propio Beane.

Después de fallar en su incursión a las grandes ligas tras mostrar un enorme talento en ligas menores, incursiona en la dirección deportiva sin gran éxito hasta ese momento, por lo que aún retiene el sentimiento de impotencia de no haber logrado lo suficiente cuando tenía la oportunidad.

La Agencia Inbound: Moneyball para Marketing
Fuente de imagen: Hint. Agencia Inbound

Como gerente general, no siente que aporte lo suficiente y sus decisiones sean respetadas, al igual que encuentra la mentalidad de la gente que dirige a los Atléticos bastante inferior por debajo de lo que debería ser.

Por el otro lado, Brand era un pez fuera del agua dentro del mundo de los deportes. ¿Alguien pensaría en baseball cuando vieran a un tipo con gafas y tablas con números?

Así, a ambos los une el poder demostrar que están hechos para más de lo que dicen los demás. Que no todo está escrito y pueden desafiar a las posibilidades.

Billy Beane el personaje que inspiró Moneyball con Brad Pitt | GQ
Fuente de imagen: GQ México

Al inicio de la temporada, los A’s no tuvieron el mejor de los arranques, e incluso hubo dudas sobre si este experimento funcionaría, ya que prácticamente nunca se había puesto en práctica algo como esto y todos consideraban esos estudios como meramente teóricos, sin ningún fundamento para que funcionara.

Sin embargo, a continuación veremos el que es definitivamente mi momento favorito en la cinta. Y me refiero al montaje que nos narra la hazaña de los Atléticos. La secuencia de imágenes reales narradas por comentaristas mezcladas sutilmente con escenas de la película, sumadas al score compuesto por Mychael Danna (recomiendo escuchar The Streak" al leer este artículo) condensan magistralmente este mágico momento y te hacen creer en lo increíble.

Esto es un proceso y estamos siendo testigos del mismo.

¿Como no puedes ser romántico sobre el baseball?

A mitad de temporada, el equipo comienza a levantar e inicia su racha ganadora. El experimento comenzaba a caminar.

Nadie daba crédito a lo que sucedía. Era uno de los escenarios menos pensados del año.

Tanto medios como noticieros y aficionados mismos describían el momento por el que pasaban como un mero sueño.

¿Cuánta era la confianza que tenía la afición en sus jugadores? Solo bastaba ver como se ondeaban las pancartas que rezaban “tal vez no volvamos a perder nunca”.

“Para tener un racha ganadora como esta debes ser bueno… Pero incluso debe haber un elemento de… azar en todo ello”, es lo que se menciona en uno de los comentarios deportivos mostrados durante el montaje de la racha.

Y es que para este punto del año, aquel equipo que iniciaba sin sus 3 mejores jugadores, con una directiva arcaica y una plantilla de medio pelo lucía lejos del lugar donde se hallaban ahora: en primer lugar de la conferencia americana y a punto de romper el récord de la misma.

"¡Los Medias Blancas de 1906 y los Yankees de 1947 tienen compañía! ¡19 consecutivas!”

De esa manera se anunciaba eufóricamente en los noticieros que los Atléticos habían empatado a tan históricos equipos. Eran la mayor noticia deportiva del año en EU.

El día final llegó. Era momento de una cita con el destino, y un 4 de septiembre de 2002, los Atléticos se enfrentaban a los Kansas City Royals. El partido iniciaba bastante cómodo para los Atléticos y parecía que la preciada vigésima victoria consecutiva llegaría bastante fácil. Pero tal y como si esta historia estuviera predestinada a ser inmortalizada, ¿qué sería de la obtención de una hazaña sin un poco de drama en medio?

El partido se les fue de las manos y pasaron de una increíble ventaja de 11-0, a un asfixiante 11-11. Todo parecía irse cuesta abajo y el trabajo de meses se derrumbaría, sin embargo, el responsable de romper con la tensión y darle al equipo la ansiada victoria sería nada más y nada menos que Scott Hatterberg, interpretado por Chris Pratt. Un jugador que, como muchos de los que integraban aquella plantilla, se quedó sin contrato y ningún equipo lo volteaba a ver. Ninguno excepto los Atléticos, que creían en que sería una pieza importante dentro de este esquema.

Luego de un batazo impresionante, el estadio se quedaba en silencio y al ver la pelota irse a lo lejos, rompió en un grito al unísono. La “20” era suya.

No obstante, después de todo esto, ustedes se estarán preguntando “¿y si ganaron tantos partidos, qué hacen en un texto sobre perdedores?”

Bueno, la realidad es que por más que un equipo bata récords, tenga rachas increíbles y números jamás vistos, si no levantas el trofeo a final de temporada, nada de todo lo anterior habrá valido la pena. Será un pequeño paréntesis dentro del resumen de lo mejor del año, por detrás de la noticia de que otro equipo que tal vez no fue tan ruidoso pero si más efectivo obtuvo el tan ansiado galardón.

Al final de la temporada, los Atléticos perdieron su serie divisional contra los futuros subcampeones de la MLB, los Twins de Minnesota.

A pesar de la derrota final, el cuento de hadas de los Atléticos —pero más importante— el sistema que Beane y Brand comenzaron a implementar dentro del baseball quedó grabado en la historia por el impacto posterior que tuvo en el mundo del deporte.

Creer en un pequeño grupo que lucha contra algo más grande que ellos ha sido uno de los principales motores de historias a través del tiempo, porque es algo que simple y sencillamente encaja y resuena con nosotros. Lo hemos visto en infinidad de series, películas, cuentos, libros, etc.

Día a día experimentamos nuestra vida y tratamos de hacer lo mejor que podemos en este vasto y enorme universo, lleno de trivialidades y desafíos.

Moneyball nos recuerda que las grandes historias pueden suceder y provenir de cualquier lugar, incluso si el resultado final no es el que esperamos. Eso es lo que nos emociona y motiva a leer, ver y conocer más sobre estas hazañas y es por ello que las atesoramos cada que alguna sobresale. Encontrar esperanza y gente allá afuera con la que conectar y compartir nuestra visión para ser aceptados, o bien, retar al mundo por rechazarnos y demostrarle lo contrario.

Demostrar que SÍ vale la pena luchar.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 22
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.