CA4: ¿Por qué fracasó la última película de Marvel?  

El Día de San Valentín, corrí al cine con mi entrada en mano, listo para el esperado reencuentro con el Universo Marvel. Pero cuando aparecieron los créditos, solo pude pensar en una cosa: esta podría ser la última vez que pago para ver una película con el nombre de Capitán América.

Sí, Capitán América: Un nuevo mundo es un completo desastre. Con una calificación inferior a 6 en Peliplat, muy por debajo de las películas anteriores del Cap, protagonizadas por Chris Evans , me sentí desconcertado. ¿Cómo es posible que aquel Marvel que solía emocionarme, que aceleraba mi corazón, haya perdido la capacidad de contar una historia coherente?

Lo que me frustró aún más (y en esto coincido con muchos otros) fueron algunos comentarios que escuché al salir de la sala: “Está bien, Falcon se convierte en el Capitán, pero ¿de dónde salió?”. Y entonces me cayó la ficha. Parece que Marvel se olvidó de que no todos los espectadores están dispuestos a ponerse al día con una docena de series y películas poco conocidas solo para entender una historia.

Hoy dejemos de lado las controversias sobre “corrección política” y hablemos de la historia de Marvel que necesitas saber para entender la cuarta película del Capitán América. La película está estrechamente ligada a cuatro proyectos claves de Marvel: Avengers: Endgame, Falcon y el soldado de invierno, Hulk: El hombre increíble(de Edward Norton ) y Eternals. Después de todo, si vamos a quejarnos, hagámoslo con fundamento.

1. Avengers: Endgame

Retrocedamos al 2019: en el final de Endgame, bajo el atardecer junto al lago, un anciano Steve Rogers le entrega el escudo de vibranio a Sam Wilson, Falcon. Sin grandes discursos, solo un “Ahora te toca a ti” implícito que bastó para conmover a miles de fans.

Ese momento es tan emotivo porque condensa diez años de narración de Marvel. Steve, que había despertado del hielo, perdido amigos, visto envejecer a su gran amor y cuestionado sus propias convicciones, decidió pasarle el escudo—símbolo del “espíritu estadounidense”—a un hombre común sin superpoderes. La duda y determinación de Sam al aceptarlo reflejaban la lucha de cualquier persona común y corriente ante su destino. No nacemos héroes, pero alguien tiene que dar un paso adelante.

Pero en Capitán América 4, esa profundidad emocional se pierde. Sam de repente entra en el “modo justicia”, sin dejar de hablar sobre la “responsabilidad” y el “honor”, e incluso esboza una sonrisa forzada durante un apretón de manos con el presidente, como si fuera un diplomático. ¿Lo más irónico? La música de Los Vengadores suena mientras Sam adopta la icónica pose del Capitán América en la Casa Blanca. Marvel incluso tuvo que infundirnos nostalgia a través de la música de fondo.

2. Falcon y el soldado de invierno:

Para entender lo rara que se siente Capitán América 4, hay que hablar de la serie Falcon y el soldado de invierno (2021). Oficialmente, la serie se creó para preparar el camino de Sam como el nuevo Capitán América, pero desde el principio se siente extraña.

El mayor “legado” de la serie es Isaiah Bradley, el super soldado negro que fue torturado y encarcelado por el gobierno debido a la discriminación racial. Cuando le dice a Sam Nunca dejarán que un hombre negro sea Capitán América, Marvel aborda una de sus discusiones raciales más contundentes. Pero el problema es que, una vez que Sam se pone el traje del Capitán, la historia da un giro al trillado cliché de el amor todo lo puede, como si dijeran: “Miren, si un hombre negro se convierte en Capitán América, ¡se acabaron los problemas!”

Aún peor es el nuevo Falcon, Joaquín Torres. En la serie, su momento más memorable es caerse cara al piso mientras usa las viejas alas de Sam. En Capitán América 4, de repente es un soldado capaz de enfrentarse a aviones de combate. Lo que pasó en el medio queda a imaginación del espectador.

3. Hulk: El hombre increíble de Edward Norton:

Si la historia de Sam estaba a medio hacer, el villano de Capitán América 4 se lleva el premio a la confusión total.

Samuel Sterns, el gran antagonista de la película, fue un personaje secundario en Hulk: El hombre increíble (2008), donde un par de policías lo arrestaron sin esfuerzo. Ahora, en Capitán América, resulta ser un villano capaz de manipular la mente del presidente. Pero lo más desconcertante es la conexión forzada con la película de Hulk protagonizada por Edward Norton: Betty Ross (Liv Tyler ) llora por su relación de padre e hija con el presidente Ross (ahora interpretado por Harrison Ford ), a pesar de que el actor original de Ross, William Hurt , falleció en 2022. El dúo “padre e hija” se parece tan poco que ni siquiera aparecen en una misma escena juntos.

Y luego está el giro absurdo del "Hulk Rojo", cuando el presidente Ross se transforma en un monstruo rojo gigante y empieza a destrozar la Casa Blanca. Mi compañero de asiento no pudo evitar reírse a carcajadas: “¡Los efectos se ven peor que los juegos del celular de mi hijo!”.

4. Eternals

Hablando de villanos, no podemos ignorar otro de los “grandes fracasos” de Marvel: Eternals (2021). ¿Recuerdan la enorme mano que emergió del océano al final de la película? Hasta aposté con mis amigos que esto desataría una crisis que alteraría el universo. Cuatro años después, Marvel parece haberlo olvidado por completo y solo lo menciona casualmente en Capitán América 4: “Oh, ¿esa mano gigante? Contiene aleación de Adamantium”.

Sí, resulta que el cadáver del Celestial Tiamut se convirtió en la chispa del conflicto entre Estados Unidos y Japón. La película revela que este metal ficticio, que hasta ahora solo existía en las garras de Wolverine y el escudo del Cap, ahora se encuentra en los “restos” de Tiamut. ¿Así que los Celestiales mueren y dejan metal?

Lo que es aún más ridículo es que esa mano gigante, que en Eternals fue considerada una “revelación divina”, ahora es solo un recurso argumental para agregarle algo de emoción al conflicto entre EE.UU. y Japón. “¿Por qué Estados Unidos debería quedarse con el mineral que está en nuestras aguas?”, reclama el primer ministro japonés. (¿Acaso los guionistas acababan de ver Ultraman?)

Cuando la corrección política se convierte en el manto de la vergüenza

Para ser justos, esta no es la primera incursión de Marvel en lo políticamente correcto. Pantera Negra demostró que, con una historia sólida, un héroe perteneciente a una minoría puede conectar con el público. Pero Capitán América: Un nuevo mundo adoptó el enfoque más perezoso: incluir personajes negros, latinos y mujeres, etiquetar al villano blanco y anciano como el “conservador” y, de alguna forma, esperar aplausos.

Lo peor es la trivialización de la política global. ¿Estados Unidos y Japón casi van a la guerra por un “mineral de Adamantium” en el océano Índico? ¿El primer ministro japonés rechaza rotundamente la petición estadounidense? Dejemos de lado la realidad por un momento: basta con ver la escena en la que los aviones de combate japoneses persiguen a los portaaviones estadounidenses para sentir que viajamos a un mundo paralelo. Cuando los cerezos en flor explotaron en Washington, me di cuenta: los guionistas o nunca estudiaron historia, o simplemente nunca les importó.

Al salir del cine, no pude evitar recordar la icónica pelea en el ascensor de Capitán América 2. Sin efectos exagerados, sin destrucción apocalíptica, Steve solo pregunta: “Antes de empezar, ¿alguien prefiere retirarse?”. Esos eran los tiempos en los que Marvel sabía usar los detalles para hacer que sus héroes se sintieran reales.

Ahora, parece que Marvel está atrapado en un bucle interminable de pesadillas. Ponen etiquetas a los personajes, meten giros de trama y lanzan guiños para los fans, pero olvidan la razón por la que nos enamoramos de estos héroes en primer lugar: la redención de Tony Stark, la lealtad inquebrantable de Steve Rogers, la sonrisa agridulce de Natasha Romanoff… Todos esos matices humanos han sido reemplazados por estereotipos estandarizados en una línea de producción.

Capitán América 4 lleva la frase Nuevo mundo” en su título, pero la pantalla está llena de los mismos rostros de siempre: Thunderbolt Ross, Isaiah, y hasta el mismísimo “Tío Gus”. Cuando estos personajes envejecidos ruedan entre explosiones, Marvel parece burlarse de sí mismo: este “nuevo mundo” es solo el último suspiro de una era que se acaba.

Tal vez la era de los superhéroes realmente ha llegado a su fin. Cuando la fórmula reemplaza a la sinceridad y los cálculos superan a la pasión, es momento de que los fans (los mismos que una vez gritamos Vengadores unidos) aprendamos a decir adiós.


¡Nos volveremos a ver para seguir debatiendo sobre películas!

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