Porque muestra la idiosincrasia y matices de la sociedad porteña argentina, la película Esperando la Carroza ya tiene cuarenta años y sigue siendo una obra de referencia del cine nacional. Es una adaptación de la obra de teatro homónima de Jacobo Langsner de 1962, el film cuenta con la dirección de Alejandro Doria y guión de Doria y Langsner. La trascendencia de la película se debe entre sus factores principales a los diálogos, a las actuaciones desopilantes y al elenco de renombre,con nombres como la China Zorrilla, Betiana Blum, Antonio Gasalla, Luis Brandoni, Mónica Villa, Enrique Pinti, Dario Grandinetti y la lista podría seguir hasta enumerar al elenco completo. Realmente las personas que conforman al elenco son las grandes figuras de la escena actoral argentina.

El cine Gaumont ubicado en la ciudad de Buenos Aires hace ciclos de de reestrenos de clásicos, hace poco algunas personas tuvimos la oportunidad de ver a Esperando la Carroza en la pantalla grande, para quienes vimos de pequeños este film, la posibilidad de poder visualizar a la película en el cine es una experiencia altamente recomendable, con una sala llena de complicidad donde cada chiste y frase icónica remite a un recuerdo del pasado e, increiblemente, del presente. Cuarenta años parece mucho tiempo, pero termina siendo poco cuando se lo mira en relación a los cambios sociales de una región del país. También el film se basa en la idea de que varias familias porteñas son de descendencia europea, lo cual se ve reflejado en el tono actoral y estética del film, muy cercano a las costumbres o el imaginario de cómo es una familia italiana: familias que hablan a los gritos, muy gestuales, las pastas como comida central (“Yo hago ravioles, ella hace ravioles”), la familia como núcleo central y la religión católica, entre otros.
Diferencia de clases sociales dentro de una misma familia.
En un país como Argentina la diferencia de clases sociales siempre fue y es un tema recurrente, la familia de Mamá Cora y sus hijos es una familia de clase media aspiracional típica en una época donde había mayoría de clase media. Sin embargo, se muestra que dentro de una misma familia hay varias diferencias monetarias. Mamá Cora es la madre de tres varones y una mujer, Antonio Musicardi (Luis Brandoni), Jorge Musicardi (Julio de Grazia), Sergio Musicardi (Juan Manuel Tenuta) y Emilia Musicardi (Lidia Catalano). Jorge es el más desdichado de los hermanos, es el que tiene menos recursos económicos, es el hermano mayor y el que se quedó viviendo en la casa de la madre, está casado con Susana y tienen una bebé. Susana está al borde del colapso entre la convivencia con Mamá Cora, las tareas del hogar y el cuidado de la bebe. Jorge es el hijo dependiente que no pudo lograr mucho con su vida, una vez que consiguió a una esposa más joven que se ocupe de las tareas de la casa, tareas que hacía y sigue intentando hacer Mamá Cora, se conformó con ese estilo de vida cumpliendo con la presión de formar una familia. Susana no quiere vivir más con Mamá Cora y para ello se dirigen a la casa de Sergio para pedirle encarecidamente que Mamá Cora se quede con ellos un tiempo. Sergio está casado con Elvira y tiene una hija adolescente llamada Matilde, su pasar económico es el de verdadera clase media con un claro deseo de pertenecer a la clase alta tratando de simular ser gente “fina”. La interpretación de la China Zorrilla como Elvira es excelente, sus gestos, movimientos corporales y frases generan risas aseguradas en el público.

Antonio es el más adinerado de los tres hermanos, está casado con Nora, ambos llegan a la casa de Elvira para almorzar, él con traje, ella con un vestido rojo y unas plumas en su hombro. Ambos hermanos se desentienden completamente del pedido de Susana para que Mamá Cora se quede con alguno de ellos. En el film se sugiere que la riqueza de Antonio proviene de hechos relacionados con la corrupción y por estar metido en negocios con la policía. La hija que quedó bastante excluida de los encuentros familiares es Emilia, quien vive en un barrio con pocos recursos, se la retrata como una mujer con poca educación y con quien nadie de la familia quiere vincularse prefiriendo mirar hacia otro lado ante la situación en la que vive. El sarcasmo en la película funciona como una forma eficiente de mostrar la indiferencia ante la persona de al lado que tiene menos recursos que uno, por esto se hizo tan mítico el diálogo del personaje de Antonio con Sergio al hablar sobre su hermana:
Antonio: Qué miseria, ¿Sabés lo que tenían para comer?
Sergio: Empanadas.
Antonio: Tres, me partieron el alma. Tres empanadas que les sobraron de ayer para dos personas. Dios mío, qué poco se puede hacer por la gente.
Antonio procede a comerse una de las empanadas que menciona.
Antonio: Lo único que se puede hacer es no pensar porque sino…

Retrato de Mamá Cora.
Mamá Cora representa un estereotipo de señora mayor de edad que no está con todas sus capacidades cognitivas ni físicas y representa una carga para la familia quien la tiene que cuidar. No obstante, mientras sus hijos con sus parejas están debatiendo en la casa de Elvira qué hacer con Mamá Cora, ella sale a pasear y una vecina en el camino le pide que cuide a su hijo mientras ella no está, Mamá Cora accede, pero su familia cree que se perdió ya que no la encuentran en su casa. En ese momento, la carga que les representaba Mamá Cora se traslada a la culpa que se acrecienta cuando piensan que Mamá Cora murió atropellada por un tren, de repente la figura de mamá Cora es la de una santa, madre venerada y vapuleada.

La película muestra signos de una sociedad gerontofóbica, cuando se llega a ser anciano se es considerado como un estorbo en la familia, como alguien con menor valor y la familia de Mamá Cora se desliga de la responsabilidad de cuidarla recayendo esa tarea en el hijo que no logró independizarse y con pocos recursos.
Los varones en el esquema familiar arquetípico.
La película muestra un esquema tradicional familiar en el que los varones trabajan y son bastante torpes en su forma de pensar y de hacer, está satirizada al extremo la inutilidad de ellos en los vínculos familiares. Son las mujeres las que saben los pormenores familiares y de la casa, hartas de las tareas domésticas, la misma Elvira expone que es un trabajo enorme mantener a la casa y que está agotada, sumado al colapso de Susana. En el caso de Nora, al tener mejor pasar económico, no se la muestra saturada seguramente porque le pagan a otras personas para que se ocupen de la casa. Mamá Cora cuando recuerda a su esposo ya fallecido dice que él se enojaba bastante, pero que era bueno porque nunca les faltó comida, mostrando de forma sarcástica en el guión cómo se naturaliza la violencia.

En Esperando la Carroza también se muestra a la supuesta viveza argentina y la representación exagerada de lo que no quiere ser cualquier argentino: “un boludo”, el boludo está encarnizado por Darío Grandinetti con su personaje Cacho inmortalizado por la frase “ahí lo tenés al pelotudo” de Luis Brandoni.

Esperando a Carroza toma personajes arquetípicos y los lleva a un extremo, con diálogos y actuaciones humorísticas que dejan en primer plano el ventajismo propio y desgracia de los más desfavorecidos con la familia como eje central y rectora de una Buenos Aires desigual, generando una gran identificación por parte del espectador logrando reírse de su propia coyuntura o realidad.



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