La decadente presencia de Ciudad Gótica. 

Existen lugares ficticios que se impregnan en la imaginación del público como si fuesen un personaje más de la historia, y por lo tanto, inseparables de ella. No podemos imaginar las aventuras de Frodo y Sam en otro lugar que no sea la Tierra Media; al pensar en Pandora de inmediato pensamos en los altos y elegantes na´vi, y su relación con Eywa, o alguien que se atreva a negar que Hogwarts es un personaje tan importante como el mismo Niño que Vivió.

Los lugares, planetas, ciudades o países se convierten en parte integral de la identidad de sus habitantes, y es por esa razón que es imposible pensar en Batman, sin evocar a su hogar, Ciudad Gótica. Esta emblemática ciudad ficticia, ha sufrido una interesante cantidad de interpretaciones dependiendo del autor que la use como telón de fondo para las aventuras del Caballero Oscuro. Aunque podría incluir una innumerable cantidad de opciones, desde el mundo kitsch donde vivía el Bruce Wayne de Adam West o alguna de sus contrapartes en cómic (Alan Moore sobre todo me viene a la mente) el día de hoy me concentraré en las versiones de la gran pantalla que han realizado algunos de los mejores directores de la industria, algunos mejor logrados que otros, pero al fin, todos convirtiendo a su versión de Gótica en una extensión de sus propios Hombres Murciélago. Comenzando por supuesto con un realizador cuyo nombre es casi un sinónimo de la palabra “gótico”.

1.- Tim Burton

Batman (1989) y Batman Regresa (1992)

Calles frías, desoladas, cubiertas de niebla. Un estilo art decó que evoca una versión alterna de la Nueva York de los años de posguerra. Noches donde el sol parece no existir y la luz es gris, antes de ceder a una noche que parece más viva, inundada de luces que no pueden destruir del todo las sombras, donde los criminales de poca monta y la mafia aprovechan la corrupción de la policía para mantener el miedo en las calles. Y el Hombre Murciélago acecha como un espectro, un monstruo cuyas víctimas describen como un vampiro, fusionado en las tinieblas, parte de ellas.

Cuando Tim Burton asumió el mando de lo que sería uno de los primeros grandes éxitos del cine de superhéroes, hubo más de una ceja levantada. “¿En serio, el tipo que hizo Beetlejuice va a dirigir Batman?” Y dos cejas levantadas cuando Bruce Wayne no sería otro que el mismo Bio-exorcista en persona. Lo que pintaba para ser un desastre se convirtió en una de las encarnaciones más reconocibles del Justiciero Enmascarado, y para muchos, la versión definitiva en cine del héroe. La Ciudad Gótica de Burton reflejó no sólo las obsesiones estéticas del maestro de lo macabro, sino la dualidad de Wayne con sus tonos grises de día, como si la ciudad durmiera en las horas de sol, y las noches vibrantes, momento en que todos sus habitantes parecían volver a la vida. La arquitectura moderna ejemplificada por sus laberínticas fábricas contrastaba con los edificios coronados con gárgolas e imponentes catedrales aparentemente abandonadas hace ya mucho tiempo. Si el Batman de Tim Burton rendía homenaje a aquel gran vampiro de la literatura, entonces su Ciudad Gótica se convirtió en una nueva versión de una ciudad victoriana ahogada por el progreso, que más bien parece infectarla como la corrupción y el crimen que ronda por sus calles.

En su secuela, la nieve y la Navidad danzan de forma tan natural con la estética burtoniana, que no es difícil imaginar a Jack Skellington caminando por ahí, repartiendo macabros regalos a todos los habitantes de Ciudad Gótica.

2.- Joel Schumacher.

Batman Eternamente (1995) y Batman y Robin (1997)

¿Saben quién ha sido el villano más malvado en la historia de Batman? Si dicen que El Guasón, podrían estar en lo cierto, pero en la realidad fue otro payaso, uno más maquiavélico y posiblemente con un mayor número de víctimas que el Príncipe Payaso del Crimen.

Ronald McDonald.

Cuando Tim Burton, ahora consolidado como la mejor opción para una tercera entrega de Batman (los rumores apuntaban a que Robin Williams sería El Acertijo), el gran emporio de las hamburguesas hizo un terrible descubrimiento: los niños se asustaron con Batman Regresa. Al parecer era demasiado macabra para ellos. ¿Y cómo afectaba esto al buen Ronald? Una sencilla ecuación, los niños asustados no compraban cajitas felices con hombres pingüinos y aterradores payasos. Hollywood al final, es un negocio, y para respetar su acuerdo comercial Warner Bros. decidió sustituir a Burton con Joel Schumacher, quien prometió una versión más family friendly del murciélago.

De repente Ciudad Gótica se transformó en Las Vegas con esteroides, con un exceso de luces de neón que fácilmente podría cegar a todos los habitantes de la ciudad y a los espectadores en el cine al mismo tiempo. Los criminales pasaron de elegantes mafiosos a los típicos villanos de caricatura que roban sacos con un signo de dólar impreso. Cada rincón de Ciudad Gótica exhibía una exuberancia decadente, como si la riqueza de la urbe se hubiese desbordado con un optimismo que raya en el absurdo, utilizando una paleta de colores que le darían náuseas a Jackson Pollock. Pero, si logramos superar la conmoción inicial de tal desborde de luces, a un plano Val Kilmer y a un insoportable George Clooney, podemos descubrir que esta Gótica no está del todo desprovista de encantos. Gigantescas estatuas de estoicos rostros adornan cada rincón de este mundo, produciendo un contraste que parece desafiar a la moderna luminosidad que presagiaba el albor de un nuevo milenio. Impasibles, estos monumentos surgen como testigos silenciosos de lo que la ciudad fue alguna vez, un sitio majestuoso que se enorgullece de su grandeza, más que presumir de ella con su verborrea de contaminación sonora y visual. Si Schumacher diseñó esta ciudad con esos conceptos en mente, quizá estas versiones de Batman no sean tan malas como las recordamos…

Ok, no, Batman y Robin es pésima. Perdón señor Clooney.

3.- Christopher Nolan

Batman Inicia (2005), El Caballero de la Noche (2008) y El Caballero de la Noche Asciende (2012)

Batman es un superhéroe serio, ¿o no? Había que rescatarlo de las garras luminosas de Schumacher y regresarle su seriedad, su oscuridad, su ¿realismo? Christopher Nolan siempre se ha caracterizado por el excesivo realismo de sus obras, sin importar que sean de superhéroes, de ciencia ficción o, como pronto lo sabremos con su Odisea, de fantasía. Cuando el realizador británico tomó el control del personaje, su primer objetivo fue apuntar hacia ese mismo realismo.

En la Ciudad Gótica nolanesca no encontraremos grandes catedrales, ni exagerados monumentos. Curiosamente, no encontraremos nada que pueda entrar en la definición de “gótico”, y esto provoca una curiosa paradoja en esta iteración del Caballero Oscuro; si bien muchos fanáticos del personaje alaban la representación que Nolan y Christian Bale hicieron de Batman, criticaron como su Ciudad Gótica se asemeja más a Nueva York o Chicago, sin más adornos que un monorriel. Este es el doble filo de la visión realista. El objetivo de Nolan era explorar cómo un hombre extraordinario podría moverse en una ciudad ordinaria, enfrentándose a un bajo mundo como cualquiera que podríamos encontrar en una metrópolis de tal magnitud. Al explorar la Gótica de Nolan, encontramos la línea divisoria entre los ricos, los poderosos, frente a los pobres que poco poder tienen para desafiarlos. La desigualdad que permea cada calle de esta ciudad es demasiado familiar porque es la realidad que gran parte de la sociedad occidental experimenta día con día, y es aquí donde esta atípica visión de un mundo que ya había pasado por dos filtros exagerados, el primero en su expresionismo, el segundo en su modernismo, cobra sentido. ¿Es posible que un sólo hombre marque una diferencia en un mundo tan asediado por la corrupción? ¿Es posible encontrar bondad cuando el hambre amenaza todos los días, y un hombre desesperado puede acabar con la vida de alguien que se consideraba intocable? Si bien esta versión de Ciudad Gótica no adquiere la presencia de sus predecesoras, quedando como un telón de fondo para la acción, no deja de proponer preguntas relevantes para nuestro mundo moderno. Una sociedad así de corrupta, ¿merece ser salvada?

4.- Matt Reeves.

The Batman (2022)

¿Qué sucede cuando combinamos la estética oscura y bizarra de Tim Burton con el realismo de Christopher Nolan? Matt Reeves propuso una respuesta cuando Robert Pattinson pasó de ser el vampiro favorito de las adolescentes al murciélago favorito de los geeks, levantando más de una ceja…otra vez.

Reeves decidió inspirarse en el realismo de Nolan pero procurando resarcir lo que muchos fans consideraron un error, el de relegar a la gran ciudad a un segundo plano. El creador de cintas tan emblemáticas como Cloverfield o la renovada saga de El Planeta de los Simios, buscó la forma de convertir a Gótica en un personaje, dotándola de una presencia etérea y casi pesadillesca junto a una lluvia que parecía eterna, coros de Mozart y filtros sepia que le quitaban toda calidez a cualquier luz que osase romper con la delicada oscuridad. El mundo de este nuevo Batman de inmediato nos recuerda a clásicos del cine noir como Seven o El Silencio de los Inocentes, y sólo nos basta un vistazo de esta ciudad en los primeros minutos de la historia para comprender qué tipo de experiencia nos espera. No vamos a ver una película sobre un superhéroe repleto de gadgets, sino un filme sobre un detective cazando a un asesino serial. El look de El Acertijo inspirado en el asesino del Zodiaco no es casualidad, y cada rincón de esta Ciudad Gótica no remite a la corrupción de una ciudad sumida en el crimen, sino a la lenta agonía de un ser que cae en la locura. El Asilo de Arkham es aquí el nido de muchas tinieblas que se extienden por toda la ciudad, la poca luz que se resiste a morir es el símbolo de la cordura que abandona a sus habitantes, y el resto de la población no sabe de dónde saldrá el nuevo Acertijo, o quizás algo peor, un Guasón que no busque venganza, ni poder, ni anarquía, sólo muerte. Todo elemento audiovisual resulta melancólico, acosado por la nostalgia de una paz que nunca volverá, y aunque aquí no encontraremos gigantescas estructuras góticas, cada solitario departamento, cada calle solitaria donde cualquier transeúnte puede convertirse en una víctima, los antros donde la droga se ha convertido en el único consuelo, todo ello posee las cualidades góticas que encontraríamos en la nueva versión de Nosferatu o en cualquier pieza de horror moderno. En esta Ciudad Gótica, la gente no se aferra a los últimos retazos de esperanza que le quedan. Se aferran a su humanidad.

Cada quién tendrá su versión favorita de Ciudad Gótica, así como su Batman favorito. Y es aquí donde radica la increíble libertad de los personajes que se han vuelto tan arquetípicos, tan parte de la cultura popular que cualquier persona, en cualquier parte de la Tierra conoce sus historias. Ciudad Gótica, tanto como su superhéroe local, se ha convertido en un lienzo donde creadores de todos los medios pueden expresar sus fobias y sus anhelos, su visión o su crítica del mundo moderno y de los vicios que lo corrompen día con día. ¿Qué veremos en el futuro? ¿Será posible que algún día visitemos esa Gótica de ciencia ficción que nos prometió Batman Beyond? ¿Qué nos tiene planeado James Gunn y su nuevo Universo DC? ¿Algún día veremos a un Batman frágil y realista como el de Bale o el de Pattinson enfrentando a un enemigo sobrenatural? ¿Alguien dijo Clayface?

Al final, Batman siempre será el héroe favorito de muchos al superar la adversidad y utilizar su miedo y su ira para el bien común. Y nosotros, los fans, siempre estaremos ahí para acompañarlo en los recovecos de cualquier Ciudad Gótica que nos seduzca con su inusual oscuridad.

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