La verdad tengo muchas parejas fanfic que adoro con todo mi corazón, no puedo elegir un favorito entre ellos. Pero hay una pareja de anime que fue una de las primeras que conocí después de descubrir las películas de Studio Ghibli, la cual también llena de amor mi corazón y me gustaría hablar de ella.
Se trata de Yona y Hak del anime Akatsuki no Yona. Ella es la princesa del Reino de Kouka y él es su guardaespaldas y amigo de la infancia.


Hay muchas parejas shoujo que me enamoran profundamente, pero Yona y Hak tienen algo muy especial. Debe ser que lo siento así porque el vínculo que tienen está muy relacionado con la trama, la cual hace que su historia juntos sea más perfecta de lo que pudo ser.
Hak siempre vivió burlándose de Yona por ser muy caprichosa y mimada, y ella siempre lo odio por eso. Sin embargo, él siempre la salvó de sus problemas. Pero esa relación tiene un cambio enorme cuando el padre de Yona es asesinado y Hak la ayuda a escapar del reino para que no la maten también.




Ese trauma provocó madurez en Yona, una madurez que la hace desear más que nunca ser útil en algo. Esto hace que se desarrollen en Hak sentimientos por ella que desde hace tiempo han salido a la luz más de una vez.
Lo que él quiere es darle una nueva vida sin preocupaciones ocultando su identidad de princesa y por eso la lleva con su gente, la Tribu del Viento, donde sabe que estará a salvo bajo el cuidado de su abuelo, Son Mundok. Sin embargo, cuando Hak decide irse, ella no lo deja hacerlo a menos que la lleve. Hak no quiere despedirse de su princesa, pero tampoco puede llevarla con él, entonces Yona le dice unas palabras que detienen su corazón y cambia de opinión “¡Te necesito! ¡Entregate a mi, Hak!”


Ella jamás querría que él muera por protegerla, pero eso es inevitable porque Hak siempre está dispuesto a dar su vida por ella. Eso lo vemos cuando Kang Tae-Jun-sama, un antiguo pretendiente de Yona, y sus hombres forman una emboscada para capturarla. En ese ataque, Yona estuvo a punto de ser herida por una flecha si Hak no hubiese intervenido para que le diera a él.


A pesar de su herida, la sigue protegiendo hasta que le toca a ella tomar una espada para defenderlo cuando estuvo a punto de ser atacado. En esa escena la princesa demuestra ser algo más que una princesa porque la espada que toma es la de Tae-Jun-sama cuando este la estaba tirando del pelo para que no escape. Yona hace un movimiento rápido para quitarle la espada, cortarse el pelo y mirarlo con una furia que lo deja blanco del miedo.




Hak está a punto de caer al precipicio y Yona se inclina para sacarlo de ahí lo cual es imposible porque ella no puede aguantarlo, pero eso no hace que se dé por vencida. Llora con mucho enojo, le grita que no lo perdonará si muere y ambos caen juntos.




Cuando ella despierta, encuentra a Hak vendado y reposando a su lado. Esta imagen hace que ella sienta culpa por no ser fuerte y dejar que él termine herido por protegerla. Una noche, Yona despierta, se angustia al no ver a Hak a su lado y corre al bosque para buscarlo. Llora al no encontrarlo, él aparece detrás de ella con fuerzas para mantenerse de pie y burlarse de ella, y Yona le muestra con llanto y enojo lo preocupada que estaba por ella. Hasta ahora la princesa no ha dejado de sorprender en todo momento a su amigo por su nuevo carácter, y en este momento en especial él siente el impulso de acercarse a ella y besarla. Pero como nunca falta un momento cómico entre ellos, el beso no se da porque sus frentes se chocan.


Evidentemente Hak está enamorado de Yona y por eso se estremece cada vez que ella le pide que se quede a su lado, pero sabe que no puede hacer nada porque Yona todavía no puede renunciar a sus sentimientos por Soo-Won, otro amigo de la infancia que ambos tienen en común y asesino del rey. Ambos tienen el corazón roto por esa traición y eso es lo que los hace más unidos que nunca.


A Yona se le recomienda hacer un viaje para buscar a los legendarios Cuatro Dragones que estarán dispuestos a pelear por ella para vencer a Soo-Won. Yona acepta la idea de pedirle ayuda a estos guerreros para una misión tan difícil, pero también quiere aprender a pelear y ser fuerte por el bien de ella y de Hak. Él se niega a enseñarle a usar una espada porque no quiere que se arriesgue para protegerlo, pero le enseña a usar el arco y las flechas porque quiere ver hasta qué punto está dispuesta a volverse fuerte.


Sin embargo, lo que más le cuesta a Hak es permitir que ella se ponga en peligro y que él no pueda hacer nada para protegerla como siempre lo hizo. Esto se muestra en dos ocasiones.
La primera es cuando llegan a la montaña donde está oculto el Shin-Ah, el Dragón Azul. Yona quiere recorrer el laberinto junto con Yoon, un chico que se unió al viaje, y Kija, el Dragón Blanco, y le pide a Hak que se quede para vigilar que no haya movimientos raros. Él tiene miedo de no acompañarla después de que un aldeano trato de llevarla bajo tierra, pero verla tan decidida le transmite fé en su valentía, le pide que se asegure de volver y la deja ir.

Un rato después hay un derrumbe que bloquea la salida del laberinto y Hak se lastima las manos desesperado por sacar las miles de piedras que impiden el regreso de su princesa. Tiembla arrepentido por haberla dejado ir y le ruega al padre de ella “Por favor, rey ll. No la alejé de mi" Esto me hizo ver con más profundidad el inmenso amor que Hak siente por Yona y literalmente me acaricio el alma la primera vez que lo vi.


Después de romper tantas piedras con su arma para hacer un túnel, Hak logra llegar a Yona y, al verla viva y a salvo, la abraza aliviado por el miedo que sintió. A Yona a veces le confunde esas muestras de cariño de su molesto amigo hacia ella porque su ingenuidad le impide darse cuenta de sus sentimientos, pero no le impide que su cariño hacia él también evolucione.




La segunda es cuando Yona ayuda a Jae-Ha, el Dragón Verde, y a sus compañeros piratas a salvar a unas mujeres que fueron secuestradas por Yang Kum-Ji, un señor feudal comerciante de esclavos. Para lograr hacerlo, Yona propone dejarse secuestrar junto con Yoon para que juntos prendan una bengala en el barco donde las mujeres serán llevadas lejos.
Gi-Gan, capitana de la tripulación, acepta llevar a cabo ese plan y Hak obviamente no está de acuerdo. Esa noche noche encara a Yona preguntándole qué tiene que hacer para convencerla de que no lo haga y le dice “A veces desearía poder atarte”. Nuevamente la valiente princesa deja sin palabras a su amigo cuando le dice que se siente responsable de todas las atrocidades que sufrieron las personas de su reino por culpa de su padre y agrega “Nunca intenté ni quise hacerlo. Soy responsable. Por eso quiero pelear. Déjame ir, Hak”. Hak no le insiste más.




Es obvio que él tiene miedo de volver a dejarla hacer algo peligroso sin estar a su lado, pero Yona vivió toda su vida en una burbuja que le impidió ver la realidad, y ahora que la ve se volvió alguien mucho mejor de lo que era y más fuerte. Esa nueva Yona fue lo que revivió el amor que Hak siente y quiere ver mucho más de ella.
La última vez Yona tuvo éxito porque, a pesar de que quedó atrapada por el derrumbe, usó su grandeza y cariño para convencer a Shin-Ah de que se vaya con ella. Esta vez también tiene éxito y no solo porque logran salvar a las mujeres, también porque no se queda de brazos cruzados al ver a Kum-Ji a punto de matar a Jae-Ha. Se coloca donde él la pueda ver y lo apunta con una flecha provocandole miedo. Después de reconocerla como la princesa Yona, ella le dispara en el corazón. Un momento muy épico y heroico para la princesa que mira el sol del amanecer recordando a su padre mientras el viento sopla su vestido y su cabello. Hak no puede creer lo que sus ojos acaban de ver.




Podría mencionar muchos otros momentos hermosos de Yona y Hak, pero ya que conté algunos quiero cerrar con broche de oro con la escena final. Después de encontrar a los Cuatro Dragones y convencerlos de ser sus guerreros, Yona entrena una noche de lluvia con un puñal como si fuera una espada y Hak la encuentra.


Ambos se resguardan de la lluvia en una cueva y tienen una charla. A Hak todavía le da miedo que Yona aprenda a usar una espada porque eso la pondría en peligro. Ella también tiene miedo porque lo quiere a su lado para siempre, pero no quiere que él se ponga en peligro por usarse como escudo y por eso insiste en aprender a usar una espada.

Jae-Ha le había hecho una insinuación a Yona de que Hak está enamorado de ella y que no quiere que otro hombre se fije en ella. Eso hace que el momento se vuelva cómico cuando Yona demuestra que su ingenuidad sigue intacta al no darse cuenta del sentimiento que Hak no se atreve a confesarle. Es verdad que su amor por su amiga lo vuelve posesivo, pero su deseo de verla pelear por su gente y la nueva visión que tiene de ella son mucho más fuertes que su obsesión. Esto lo demuestra con su esta frase:
Desearía poder mostrarte a Mundok y al rey ll. A los idiotas que te echaron del castillo. A la gente del reino de Kouka. Les diría “Miren. Esta es la princesa Yona. Se cortó el cabello y tomó una espada. Trabaja más duro que nadie para apoyar al reino. La princesa Yona está aquí”


Hak no es solo es un amigo burlón y un general fuerte, es un hombre con un corazón de oro impulsado por el amor y la lealtad que siente por su amiga de toda la vida. Yona se siente conmovida por lo valorada que Hak la hace sentir y esta preciosa escena termina con el siguiente diálogo:
“Yona: Dices cosas muy raras.
Hak: ¿Cierto? Olvida lo que dije.
Yona: Ya es tarde. No lo olvidaré”


Yona le dijo que volvería a tomar la espada cuando la lluvia pare y, cuando esta paró con la luz del amanecer, la princesa se queda dormida en el hombro de su amigo y Hak, no pudiendo resistir más, la acerca a él y le da un dulce beso en el ojo.

Hay muchas historias y muchos personajes en el mundo del cine que me inspiran valor y amor. Yona y Hak son parte de esa inspiración, de la misma forma que despiertan en mí un deseo de pelear por lo que más quiero en este mundo y de superarme a mi misma para volverme fuerte, libre y grande. Su amor, su amistad y su miedo de perder al otro, es lo que los hace fuertes para protegerse mutuamente sin miedo al peligro y esta es la razón del titulo del articulo porque siento que a ellos les queda bien la frase “Siempre Voy a Estar a Tu Lado”.






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