Hollywood le teme a la verdad y la cubre con una falso cuento de hadas

Demi y Mikey
Mikey y Demi
¿Por dónde empezar?
La reciente Gala de los Óscars 2025 nos dejó con sensaciones encontradas, entre malos sabores, sorpresas inesperadas, una humillación internacional, el discurso más largo y tedioso de un ganador. Pero NADA se compara ante lo que, para muchos estaba súper cantado y que muchos esperábamos ver con ansias: a Demi Moore alzando la estatuilla dorada. Y sin embargo, esto fue lo que sacó a más de uno, de cuadro y hasta levantó cejas y llantos, incluyéndome:
¿Qué tenía “Anora” que NO tuviera “The Substance”?
Sabemos que son géneros completamente distintos, pero el mensaje va más allá de una simple actuación. No se puede negar que tanto Demi Moore, como Mikey Madison , hicieron excelentes trabajos interpretativos. El gran tema surge al momento de la decisión, pues de toda la terna a “Mejor Actriz” ambas eran las claras favoritas a ganar. Pero aquí radica un tema muy importante y espinoso: ¿Será que Hollywood está tan identificado con lo expuesto en “La Sustancia”, que teme verse en un espejo o teme que les digan unas crudas verdades a la cara?
Eso es algo que, muy probablemente, Coraliè Fargeat sabía y lo que hizo fue poner justamente el dedo en la llaga de este enorme emporio del entretenimiento:
Para Demi, el interpretar a Elisabeth Sparkle fue algo más que un simple personaje: fue un claro reflejo de lo que ella se sentía y de lo que ella fue (sin recurrir a lo bizarro, claro). Una demanda emocional bastante fuerte, pues al estar inmersa en el rol de una celebridad venida a menos por causa de su edad; el sólo intento de buscar embellecerse y manterse vigente la lleva a esa espiral de emociones decadentes y de una poderosa frustración que, como vemos en la ya icónica escena del espejo, expresa un dolor y una rabia consigo misma que no puede quitársela de ningún modo, hasta el punto de maltratar su rostro, tras no alcanzar ese ideal de “belleza perfecta” que en la película tanto endiosan.
¿Y no es lo mismo que Hollywood hace? ¿Buscar la carne, por encima de la experiencia?
Nadie dice que NO a los nuevos talentos, pero siendo objetivos, el nivel de frustración al que llega Demi, es , inmensamente superlativo y casi asfixiante, frente al tono relajado, vulgar y casi casi desafiante que imprime la Madison en su personaje en Anora. La dirección de Baker es acertada y con ella, más aún. Pero haciendo un análisis al estilo actoral de Mikey, imprime mucho de sus anteriores personajes en esta película, ya que, por momentos, incluso, creí ver a la insoportable Amber Freeman, la villana Ghostface que conocimos en Scream 5, personaje al que también dio vida.
Lo que pasa es que, ese intento de romantizar la vida de una mujer de la calle, es algo que Hollywood valora, ya sea en forma de un drama crudo como éste, como en forma de comedia noventera (Mujer Bonita). Y para ellos, historias así, propias de una telenovela rosa, tendría mucho más valor frente a las crudas realidades que se nos quiere exponer sobre nuestros peores demonios.
Insisto: Tanto Mikey como Demi lo merecían. Pero con esto queda comprobado el enorme poder que Hollywood ejerce al buscar callar verdades que duelen. Como escuché decir ayer el influencer Temach: “A nadie le gusta oír las verdades de fea forma”. Pero por desgracia, hay situaciones en las que así tiene que ser.
“En la vida son tan importantes tus palabras, como la forma en las que las dices”
Anónimo
Sergio Muñoa Barboza
Alma de Gladiador




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