—Bond… James Bond.
Suntuosidad nivel dios. Así se percibió el homenaje que se le rindió al personaje que por casi sesenta años ha deleitado con sus maneras de lujo al público entusiasta de los espías, de inventos que hasta el Agente 86 envidiaría, (En Quantum of Solace (2008) aparece una mesa touchscreen, le hubiera sido muy útil en su cono del silencio); de los autos, ¡y qué autos!,( Aston Martin DB5, lucían bajo la conducción de tan ilustre personaje); los hoteles de boato infinito (El Grandhotel Pupp en Praga, República Checa), de los casinos de alta gama (Hotel Casino Riviera), de las acrobacias que sólo en el cine pueden pasar (salto desde un acantilado en skies), de los enemigos más enconados (Auric Goldfinger o Ernest Stavro, a los que se sabía que nuestro héroe- caballero los atendería con una sola mano), de las chicas que camuflan su inteligencia y su astucia en la belleza innegable(desde Honey Ryder, pasando por Vesper Lynd hasta llegar a Paloma, todas ellas objeto de envidia de las espectadoras, sobre todo por las que tienen el placer de estar en la última escena ) y por supuesto de las bandas sonoras.
La música da vida a las imágenes y potencia las escenas y erizan la piel. Y es que las bandas sonoras desempeñan un papel determinante en el impacto que la película deja en los espectadores. ¿Quién no conoce los acordes del tema interpretado por primera vez por John Barry en 1966 y que se instituyó como identificador del más famoso espía del cine?

Y fueron precisamente las principales canciones de las bandas sonoras de las diferentes películas de la saga de 007, lo que la Academia esgrimió para festejar a un personaje que ha deleitado a varias generaciones y ha recreado con sus “hazañas” las más disímiles situaciones, apenas imaginadas por algunos.
La música en ellas juega un papel crucial en la atmósfera y el carácter de cada película de manera especial y única. De las interpretadas en la entrega de los premios Óscar 2025, volvieron al público grandes voces y “performances” de otrora.

Lisa de BLACKPINK, llenó el teatro con el tema de “Live and let die” (Paul McCartney y Wings, 1973), a ella la siguió la gran Doja Cat quien hizo brillar con su voz a “Diamons are forever” (Shirley Bassey, 1971) y por último, Raye quien nos deleitó acompañada por una orquesta con la icónica letra de “Skyfall” (Adele, 2012).
La música de 007 James Bond se ajusta a las tendencias musicales y evoluciona según la época de cada película: jazz, rock, música electrónica, baladas orquestales, baladas rock, es palmario que no sólo en autos o en inventos o en maldad de los antagonistas, los filmes van a la vanguardia del momento y que saben que es lo que quieren y esperan los espectadores.

No en vano, las bandas sonoras de 007 se han hecho acreedoras a varios galardones en la industria del cine y de la música:
Skyfall" (2012) Mejor Canción Original, Adele, y "No Time to Die" (2021) Mejor Canción Original, Billie Eilish, se hicieron con un Óscar cada una. "Skyfall" y "No Time to Die" Mejor Canción Escrita para un Medio Visual, premiadas en los Grammy. En los premios, Globo de Oro: "Skyfall" y "No Time to Die" Mejores Canciones Originales y en los BAFTA, "Skyfall", fue premiada como Mejor Música Original.

En fin, el momento único en el que las interpretaciones de temas icónicos y hasta épicos, de las películas, las actuaciones de las cantantes y la puesta en escena con tonadas e imágenes conocidas por todos, que trajeron de vuelta al gran 007, fue apoteósica, a la altura de la importancia de la música para la grandeza del cine.
Esta 97ª edición, será siempre recordada como una de los mejores de los premios Óscar por el lujo que desplegaron organizadores y artistas para remover suspensos, astucias, intrigas, acciones imposibles, complots, elegancias, picardías, poder, política, y el eterno Martini “agitado, no revuelto” …
L.M.MUÑOZA




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.