Los Oscar 2025 sin dudas nos dejó muchas sorpresas (sobre todo para los que llenamos las pinches trivias para ganarnos premios), pero si hubo alguien que si se robó el show, para bien o para mal, y ese fue Conan O’Brien.
Con su estilo único, su inigualable mezcla de sarcasmo, humor absurdo y ese aire de "no puedo creer que me paguen por esto", el exconductor de Late Night convirtió la gala en un evento entretenido en los medios tiempos.

El chiste sobre Karla Sofía Gascón: ¿Atrevimiento o metida de pata?
Sin anestecia, uno de los momentos más comentados de la noche fue el chiste que Conan hizo sobre Karla Sofía Gascón. Aunque su comentario realmente fué “una broma ligera”, dadas las circunstancias que rondan recientemente al personaje, las reacciones en redes no se hicieron esperar. ¡Lo admito! Escupí la gaseosa que me tomaba al momento de la risa. Algunos lo vimos como un guiño cómico (con el “muajaja” en la mente), otros lo interpretaron como un intento de provocar polémica innecesaria.
El tema es que, los que conocemos el trabajo de Conan, nunca ha sido de estos que juegan a lo seguro. Su humor ha sido su cura y enfermedad a lo largo de su carrera. ¿Se pasó de la raya? Para algunos sí, para otros simplemente hizo lo que siempre ha hecho: decir lo que piensa sin filtro. Gascón, por su parte, parece que se tomó el momento con gracia (o al menos así lo dejó ver en una publicación en instagram), lo que ayudó a calmar las aguas… ¿O es que no tenía mas remedio después de la arena que le cayó esa semana?

Improvisaciones, fallos técnicos y un teleprompter al que le declararon la guerra
Otro ingrediente caótico que le dió frescura al show, fué sin duda la batalla campal del Conan con teleprompter. Desde los primeros minutos quedó claro que el guion solo era una sugerencia para él. Se burló del tiempo de los discursos, de los montajes emotivos y hasta de los actores que ponían su cara de "¡qué sorpresa!" al ganar.
Además, hubo momentos de caos puro, como cuando intentó hacer una parodia de la icónica bofetada de Will Smith y terminó tropezando con una de las cámaras, provocando risas y memes instantáneos. Pero, es su estilo despreocupado y la capacidad bestial de improvisación los que hicieron que cada momento inesperado se sintiera como parte del show. Y eso, para mi, es de apreciar para alguien que tienen esta tarea en estas ceremonias.

¿Gran presentador o demasiado caótico?
Bueno, el debate está servido. Algunos críticos y cinéfilos consideran que Conan fue justo lo que la ceremonia necesitaba hace un par de años: una infusión de frescura en medio de un evento que, ya de por sí, suele ser predecible y monótono. Otros, en cambio, creen que su estilo desenfadado le restó elegancia a la noche y que se pasó de irreverente en varias ocasiones. Aunque, por otro lado, están aquellos a los que definitivamente no se les dá el humor norteamericano.
Lo cierto es que, Conan logró esta división de opiniones en este apartado de los Óscar, algo que en los últimos años parecía cada vez más difícil de digerir. Su conducción fue quizás un experimento que funcionó en algunos aspectos y falló en otros, pero lo que es innegable es que la gala tuvo algunos momentos memorables gracias a él.
¿Debería volver a futuras ediciones de la gala? No se tú, pero yo si me voy por bando que piensa que, si la Academia busca que los Óscar sigan siendo tendencia en redes y que la audiencia se mantenga despierta haciendo momazos hasta el final, tal vez deberían considerar darle otra oportunidad.
¿Qué dices? ¿Conan fue el alma de la fiesta o un tornado descontrolado? ¡Déjame tu comentario y únete a la conversa a ver que tal!



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