Una pequeña carta de despedida  

Espero que esta pequeña carta llegue a tus manos. Sé que es un poco tarde y que no es la manera de hablar contigo después de todo lo que te hice vivir. Sé que sufres mucho por mí, sé que lloras por la noche por este amor que no se pudo dar, pero cariño, no llores, no dejes que tus lágrimas mojen tu hermosa cara. Siempre que pudo escaparme de donde me encuentro, voy a verte, pero no dejo que me veas. Te veo de lejos, miro lo bien que estas y cómo cada día te empiezas a encontrar mejor. Mi pequeño corazón late con la fuerza de mil soles y mis lágrimas amenazan con salir. Nunca notas mi presencia y eso está bien, no quiero que te quiebres otra vez, porque no sé si esta vez podré dejarte y ver cómo te vuelves a construir.

Eres la persona más valiente que he conocido, siempre siguiendo el camino del bien, sin importar que desgracias pasaran por tu vida. Quiero tener esa valentía para volver y poder hablar contigo, invitarte a tomar algo y bromear como lo hacíamos antes.

Todo ha cambiado en estos años, no nos hablamos y tampoco nos miramos, ya no reímos, pero tampoco lloramos, simplemente esperamos que uno de los dos del primer paso para estar de vuelta con el otro. Espera, cariño, no quiero que tú des ese paso. No todavía y sinceramente espero que no sea pronto. Quiero volver a verte renacer de vida, quiero verte hacer amigos, tener pareja e incluso tener hijos y que en sus pequeñas miras te acuerdes de mí. Espero que tengas todo lo que no pudiste tener conmigo, pero aunque suene egoísta, no quiero que te olvides de mí.

Aprecio que sigas recordando con amor los momentos que pasamos, los buenos y también los malos, los momentos llenos de amor y cariño y también los momentos de amistad, los momentos de rabia y los pequeños regaños que me dabas por no obedecer a ciertas normas sociales. No quiero atarte a mí, ni a mi presencia, ni a mis recuerdos. Sé que suena difícil de entender, pero entiéndalo de esta forma.

Avanza, se feliz, ama, sueña, sonríe, llora, vive, pero por favor

No me olvides

Te pido todo eso porque yo ya no lo puedo hacer, no puedo volver a hacer nada de eso, lo único que pudo hacer es verte desde las distancias y ser feliz a mi pequeña e inútil manera. Cuando no puedo venir a verte, espero que lo comprendas, pues no siempre logro escaparme de este vacío lugar que me aparta de admirar tu hermosa belleza.

Es aburrido estar aquí, no hay nada entretenido, ni nada que pueda hacer contra eso. No hay con quien pelear o reír, tampoco con quien jugar o con quien tener una pequeña, pero entretenida charla. No hay nadie como tú.

Créeme si pudiera regresar el tiempo y, por muy cliché que parezca, nunca me hubiera alejado de tu lado. Nunca hubiera soltado tu mano y de tal manera nunca caería al vacío mientras lo único que escuchó es tu hermosa voz gritando mi nombre. Ese nombre que muchas personas habían dicho, nunca lo sentí tan completo, tan hermoso como hasta cuando tú lo dijiste. Esas lágrimas que lo acompañaban y esa angustia, todo eso lo recuerdo ahora y no puedo creer lo idiota que fui al no comprender tus hermosos sentimientos.

Tus sentimientos eran amor puro. La pureza de un primer amor, y por mi estupidez y mi falta de autocomprensión, no lo supe valorar. No vi que entre todos los que me maldecían, tú eras la única persona que me apoya, que no te importaban las heridas de tu cuerpo, siempre estabas dispuesto a cargar con el mío cuando yo no podía más, no pude ver tus regaños llenos de amor y miedo por perderme y que en mi ceguera solo miraba sermones molestos.

Lamento si con esta carta hago que tus recuerdos te vuelvan atormentar. No lo tomes de esa manera, tú puedes soltarme, empezar de nuevo, busca a quien amar y que te amen, que lo hagan de la misma intensidad que tú lo haces. No te sientas mal por mí, yo siempre te esperaré para poder disculparme y vuelve a empezar de nuevo contigo, pero tú avanza no importa si te caes me tendrás a tu lado para levantarte y apoyarte aunque no me veas, avanza, porque quiero verte reír y gozar de este hermoso pedazo de tiempo llamado vida. No llores por mí, estaré bien siempre y cuando tú estés bien.

Come los dulces que comía, bebe las bebidas de que me gustaban y así me podrás recordar siempre con una sonrisa. En ese momento sentirás una pequeña brisa llena de calor y confort. En esta pequeña brisa, en esa pequeña mariposa o en ese hermoso atardecer, ahí estaré yo. Cuidándote y amándote por toda la existencia hasta que este destino que nos separó nos vuelva a unir.

Ten por seguro que en este lugar te estaré esperando y que no importa si tardas mil, diez mil o millones de años, siempre te esperaré, con una copa de vino para poder empezar la conversación que dejamos pendiente la última vez. Así me despido y te envío esta carta para que comprendas que, aunque no pueda volver, nunca te olvidaré.

Con mucho amor, tu ser amado, que ahora está en el cielo y a la vez está contigo.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 18
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.