El ambiente rural se presenta, en varias ocasiones dentro del mundo del cine y la literatura, como un escenario de soledad y desolación. Las interminables extensiones de tierra, la fauna y flora, los campos vacíos y las casas dispersas pueden generar una sensación de aislamiento y abandono. La falta de conexión con la ciudad y la civilización puede llevar a la locura. Lo que en el siglo veinte funcionaba como un lugar de reflexión y conexión con la vida misma, en la actualidad se suele presentar como un lugar de peligro y de presencias malignas. Donde solía estar la paz y la tranquilidad, se convierte en un entorno hostil y desemparado.
Las reglas y la moral de dicho entorno son primordiales para mantener la armonía y el equilibrio en las pequeñas comunidades y el medio ambiente. El impacto de las acciones y la toma de malas decisiones son castigadas, por momentos, de maneras no tradicionales dentro de las conocidas por los miembros de la ciudad; la falta de valores y principios es considerada una de las peores traiciones, como el daño a la naturaleza y la invasión a la propiedad privada.
La ruralidad es un personaje más en BRING THEM DOWN (estrenada en Latinoamérica como ACABA CON ELLOS), la ópera prima del director y guionista Christopher Andrews (también conocido como Chris Andrews), que elige este entorno para contar una historia que va más allá de lo que presenta superficialmente a través de la soberbia fotografía y selección de espacios naturales de las afueras de Irlanda como sets. El devastamiento de los lugares donde se desarrolla la historia principal se alinea al desarrollo de los personajes protagonistas, enfrentados personal y laboralmente en todos los aspectos posibles, con un pasado que atormenta y se manifiesta en el presente volviéndose imborrable.
ACABA CON ELLOS cuenta la historia de Michael (Christopher Abbott), un hombre tranquilo y silencioso que vive con su padre lisiado, quien lo oprime bajo normas y reglas de cómo realizar su trabajo. En el pasado, fue el causante del accidente automovilístico que puso fin con la vida de su madre y produjo una cicatriz inolvidable en la cara de su exnovia Caroline (Nora-Jone Noone), quien vive en una de las casas vecinas junto a su actual marido Ray (Colm Meaney) y su hijo Jack (Barry Keoghan). Todo se complica entre estos personajes cuando el joven Jack encuentra a dos carneros, perteneciente a Michael y su padre, muertos en lo alto de la colina y decide deshacerse de ellos antes de que su dueño los vea. La sospecha de que aquello fue un robo comienza a tomar forma dentro de Michael y poco a poco irá enfrentando su pasado buscando excusas en el presente.
La descripción del entorno rural (en la introducción de este artículo) y la incursión del mismo como un personaje más es de suma importancia para comprender dónde están parados aquellos personajes y su desarrollo dentro de la narración. A simple vista, pueden parecer abruptas ciertas acciones e inverosímiles por parte de los personajes, pero se entienden y justifican por el contexto. La ley, al mejor estilo western, no está presente en aquellos lugares, por lo que la justicia por mano propia se vuelve moneda corriente en situaciones que se plantean durante el film. El robo de los carneros de Michael por parte de Jack es la punta del iceberg de esta historia y funciona como excusa para el avance paulatino del relato; narrado a través de dos puntos de vista de los protagonistas indiscutidos de esta historia (Michael y Jack).

El cambio de punto de vista que sucede aproximadamente a mitad de la película funciona, al mejor estillo hitchcockiano, para generar suspenso y tensión dentro de esta historia. El montaje, que tiene fuerte presencia en el film, acompaña a la narración de una manera que puede parecer confusa pero a medida que avanza las dudas se van despejando. La decisión de contar la historia desde distintas perspectivas y tiempos ayuda a comprender la psicología de los protagonistas y ciertas emociones presentes en aquellos personajes.
Michael lleva consigo un remordimiento de culpa (que se deja claro en la primera escena), además de presentarse como un hombre agobiado que se nota sobrepasado en su vida, por su padre y por el entorno que lo rodea. La opresión que genera su padre y el entorno rural han contribuido a su estado de agobio. La justicia que busca no es solo por los carneros robados y su trabajo, él presenta una deuda personal con aquella familia, especialmente con Caroline, que actualmente vive en un matrimonio infeliz.
Jack es un joven sin futuro, insatisfecho en ese ambiente, que sueña con poder viajar a dónde quisiera. Su deseo de transcendencia y libertad se expresa a través de una conversación con su padre, en la que revela su anhelo de escapar a un mundo más allá de su realidad circundante. Sin embargo, el hecho de haber alcanzado la edad adulta sin haber experimentado un crecimiento significativo en ninguna esfera de su vida, lo lleva a confundirse en sus acciones, provocando situaciones que lo pondrán en riesgo, no solo a él, sino que a su familia.

ACABA CON ELLOS, lejos de todo análisis profundo, se puede resumir como una historia de venganza que presenta fieles características de este subgénero, si es que se puede llamar así. Michael ha sufrido una pérdida personal (la muerte de su madre y, por eso mismo, la pérdida de su relación con Caroline) y una pérdida laboral (el robo de los carneros por parte de Jack). Esto último lo convierte en el antagonista a vencer, pero lo que no está explícito en la historia, es que el culpable y antagonista de la primera pérdida es el propio Michael. El plan de venganza no está del todo claro para con Jack y mucho menos para con sí mismo, pero esta dinámica se desarrolla y complejiza a lo largo de la narración.
El cambio en el punto de vista ayuda en la progresión de la tensión y la violencia en aquella venganza. El clímax donde culmina esta historia es sumamente intenso y desborda de emociones; se inscribe dentro del clásico final de una historia de venganza. La justicia y la moralidad se hace presente y todo lo que se construye a lo largo de la película encuentra su camino.

El debut de Christopher Andrews como director en largometraje (porque tiene en su haber algunos cortometrajes: TOGETHER AGAIN, FIRE y STALKER) es más que satisfactorio. Con un elenco con grandes nombres, que hasta me parece extraño que se presten a participar de una ópera prima, y bajo la producción del servicio de streaming independiente más famoso como lo es MUBI, ACABA CON ELLOS (que se puede ver en aquella misma plataforma) es una de las grandes producciones del 2024 que no ha contado con el alcance que podría haber tenido si detrás de ella se encontraba un director más consagrado.
Las actuaciones de Barry Keoghan y Christopher Abbott son para prestarles suma atención, posiblemente lo mejor del film; más allá que la historia tenga sus momentos de decaimiento y hundimiento, es llamativo lo sólida que resulta en sus propuestas y atrevimientos, porque la estructura no es para nada simple, aunque confusa por momentos, finalmente todo cobra sentido.



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