UN LUGAR EN SILENCIO. cuando en el silencio visual, escuchamos la mirada del corazón.  

Estrenada en junio del 2024, esta tercera entrega viene a completar una excelente trilogía del género de terror-suspenso del director Michael Sarnoski. Una historia que escapa de sus etiquetas genéricas, teniendo por antagonista a monstruos alienígenas en un mundo postapocalíptico, ya que el protagonista principal de esta historia es la supervivencia y el sentido que le damos a la vida.

Dos elementos sobresalen en su mensaje, la protección de la vida por nacer, en la primera película, y el propósito de la propia en defensa de la vida del prójimo, en la tercera, salteando la segunda parte, como continuación narrativa de la primera. Con el potencial cierre de esta historia con su tercera y sorpresiva tercera parte, me trae paralelismos con la película de terror zombie “28 días después”, que con una excelente primera parte, la segunda, más estándar en su narrativa, se convierte en una extensión pedida por y para el público, generando una expectativa significativa en su sorpresivo anuncio de una tercera a estrenarse este año.

Imagen de Story Pin

“Un lugar en silencio: día 1” resultó en una extraordinaria sorpresa, al presuponer, por los tráiler, que buscaría lo explosivo y pochoclero antes que la calidad de la historia, con personajes principales irrelevantes y de decoración, que hermoso haberme equivocado, y el silencio habla por ello. Los primeros 11 minutos resultaron en un corto audiovisual para algún festival de cine que se terminó filtrando en una película de terror alienígena, para que el ruido de las sirenas de evacuación nos haga recordar porque fuimos a comprar las entradas para esta película, y al final cuestionarnos si aprendimos a escuchar nuestro propio reflejo en el espejo fílmico.

La narración captura la esencia ambiental de la primera parte, al transportarnos a la interacción de los personajes y sus movimientos. Junto a ello los simbolismos en el silencio nos cuenta de una historia de transito de la vida hacia la muerte. Es común en pacientes que se encuentran en terapia intensiva que muestran por algunas horas o un día un mejoramiento de sus signos vitales, para luego partir, como si el alma buscará despedirse de su entorno antes de ascender, un recorrido similar es el que transita nuestra protagonista Samira, interpretada por Lupita Nyong'o.

Ella presenta un cuadro terminal por el cáncer, actuando por su pesimismo de forma antipática con los otros pacientes. Una mañana se organiza un viaje a la ciudad de New York, una de las más ruidosas del mundo, para ver una obra de teatro, en el viaje observamos de fondo un cementerio gris que continúa por extensión con el bosque edilicio de la ciudad. La primera interpretación es el de la matanza que se avecina, pero también, desde el ojo de la protagonista puede resultar en la prueba de su muerte y actual tránsito por el río Estigia hacia el Tártaro metropolitano, acompañada por el Caronte de esta historia, su gato Frodo.

El gato ocupa un lugar protagónico con su presencia, al tratarse de un ser “brújula” que guía y motiva a su protagonista frente a su desdén ante la vida. El silencio y sutileza con la que se maneja, contrasta con el nerviosismo impulsivo de los perros, quienes pueden tratarse de grandes compañeros, pero que a la hora de cerrar el hocico traicionan a la disciplina, como bien se demuestra en la copia de Netflix de esta película “Silencio”. Esta guía busca y conecta a dos almas perdidas en el castigo de los ángeles negros, uniendo la resurrección con la otra vida, la de Eric, interpretado por Joseph Quinn.

El gato de Lupita Nyong'o en 'Un Lugar en Silencio: Día Uno' que se ha  robado el corazón del público - Tomatazos

Ambos personajes se complementan al motivar a Samira a salvarle la vida a Eric, mientras que Eric encuentra voluntad para romper con el miedo y salvar la suya y la del alma de Samira en su momento de lucidez vivida, previa a la muerte. La mutua complicidad en la supervivencia simbólica nos transmite la misma que vivimos todos los días en situaciones límite, cuando se genera ese abrupto silencio que impone la verdad de las decisiones, suspendiendo el ruido de las frivolidad y la distracción, como la pizza “suicida” que persigue comer Samira.

El silencio la lleva a escuchar a su corazón, hablando a Eric con el tránsito de sus recuerdos y nostalgias, como si fuera el reconocido film en el que vemos nuestra vida, pero entre ellos siendo interpretado por una teatralización de vida, como la que dio inicio al viaje de la protagonista hacia la suya nueva. La resurrección la encontramos con la música desafiante hacia lo inevitable, tras recuperar lo perdido, nuestra alma pionera del ruido trágico de existir. Vivir por el otro es escuchar la música de nuestro corazón, callando las distracciones mundanas, en un nuevo amanecer, un nuevo día y una nueva vida…. y se siente bien.

Joseph Quinn Lupita Nyong'o Michael Sarnoski

Tema musical del final de “un lugar en silencio: día 1”.

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