"The kindergarten teacher" (Sara Colangelo, 2018). Thriller, realismo mágico y crítica literaria. 

Lisa es maestra de preescolar. Enseña canciones y letras con paciencia y cariño. La cámara se detiene en el movimiento de su mano sobre la espalda de unos niños, dos veces. El pausar sobre este gesto, aunque empático, incomoda en cierta medida, hace un ruido del que, en los primeros momentos de la película, no podemos hacer aún sentido.
Luego de su trabajo, asiste a clases de poesía en el área de extensión de una universidad. En esta primera escena, sus intentos poéticos y su presencia pasan desapercibidas en la clase. Sus compañeros dicen que su poesía es “derivativa” (una palabra que a los yanquis les encanta para decir que algo no es original, que deriva de otra obra).
Su vida doméstica no se nos presenta mucho más satisfactoria: entre Lisa y su marido parece haberse instalado cierta distancia, y sus hijos adolescentes no participan de la vida familiar. También con ellos se nos muestra una distancia, nada de lo que son o lo que hacen parece conectar con los deseos de Lisa para ellos.
En este contexto de insatisfacción generalizada hay un hecho que despierta su interés y se convierte en la idea de un futuro mejor, más creativo, lleno de oportunidades y aventuras. Mientras su niñera se prepara para retirarlo del jardín, Jimmy recita algo que podría ser un poema. O, más bien, Lisa le pone ese título. Anota casi con desesperación las líneas, indaga a la niñera acerca de si se trata de un evento frecuente, le insiste para que anote toda recitación futura. Lisa cree estar, en sus palabras, frente al nuevo Mozart. Se atribuye para sí la responsabilidad de incentivarlo para fomentar sus dotes literarios y en ese camino la vemos caer en una espiral de locura, cruzando uno a uno varios límites.

The Kindergarten Teacher es una película estadounidense dirigida por Sara Colangelo y estrenada en 2018, que es una adaptación de la película israelí del mismo nombre de 2014 dirigida por Nadav Lapid.

La actuación de Maggie Gyllenhaal merece una mención aparte. La directora (Sara Colangelo), en una entrevista, cuenta que tanto ella como la actriz se sienten atraídas por la ambigüedad moral en la que ciertas películas nos posicionan como espectadores, cuando no es tan fácil saber de qué lado estamos con respecto a las acciones de los protagonistas. En este sentido, la construcción del personaje de Lisa nos posiciona en este lugar, ciertamente incómodo. “Maggie me dijo que su trabajo se vuelve más gratificante cuando un personaje no es unidimensional, sino que tiene un poco más de profundidad. Lisa es desafiante y compleja, pero también se le permite ser vulnerable”, afirma Colangelo al respecto.

Es también notable la actuación del niño que interpreta a Jimmy (Parker Sevak), que tenía 5 años y medio al momento de filmar y era su primera experiencia actoral. La directora cuenta que Gyllenhaal logró conectar con los niños desde lo lúdico, y que de esta manera fluctuaban entre el guión y la improvisación. Considera la directora que la presencia Sevak, por no tener experiencia previa y por estar en una edad en la que los niños aún no buscar responder al pie de la letra a las indicaciones de los directores, aportó una cuota de espontaneidad que se refleja en la construcción de su personaje: “creo que él es realmente algo especial y, creo, le da a la película, una energía y una inocencia genuinas”.

Con respecto a la poesía, que ocupa un lugar central en la temática de la película, es interesante el abordaje ya que se trata de poesías de jóvenes autores contemporáneos de diversas nacionalidades como Ocean Vuong, oriundo de Vietnam y quien publica frecuentemente en la revista New Yorker, Kaveh Ackbar, Dominique Townsend (que hizo específicamente la poesía de Lisa), así como una niña de cinco años de Massachusetts a la que llegaron a través de una búsqueda por Facebook.

Es interesante el intercambio que se dio entre la directora y el entrevistador del sitio Hammerton Nail al respecto de la escritora de los poemas de Lisa (Dominique Townsend), que en la película son tildados de mediocres por su profesor y compañeros. El entrevistador le mencionó que era un desafió escribir “no tan bien”, a lo que la directora replicó que justamente esto es lo que pone en cuestión la película: ¿es realmente “no tan buena” o en realidad, es tan buena como la poesía de Jimmy? Así, uno de los temas que la película aborda es el de la subjetividad del arte. La poesía de Lisa no es festejada pero tampoco es mala, y habla de una mujer en una desesperada búsqueda creativa por hacer escuchar su voz. Tanto es así que decide hacerlo a través de un niño y en ese proceso termina cruzando un montón de límites.

Otro tema que le interesaba tratar en la película es la pregunta de si hay espacio en nuestra cultura para la poesía en un contexto en el que somos bombardeados permanentemente por información y en el que la disponibilidad de atención es cada vez menor. En esta exploración de la pregunta por el arte en la actualidad se toca lateralmente el tema de la Inteligencia Artificial, en una escena en la que Simon (Gael García Bernal, el profesor de poesía Lisa) y otro estudiante del curso charlan sobre cómo la poesía creada con AI había pasado el Test de Turing. Este universo ha avanzado exponencialmente desde el momento en que se estrenó la película y hoy en día es difícil no ver en la creación de Jimmy ya sea una metáfora de la problemática de la Inteligencia Artificial y la creación artística, o una posible respuesta al origen de sus escritos (después de todo, el tío había contado que memorizaban poesía).

Por otro lado, es interesante el registro sobre el que se introduce y lleva adelante la creación de poesía que todo el mundo considera fantástica por parte de un niño de seis años. La realidad y la ficción se entremezclan acercando este punto al realismo mágico. Dice la directora:

“Un elemento de eso proviene del original, lo cual me encanta, dejándote pensando: “¿Es magia? ¿Es ella? ¿Toda la película está desde su punto de vista distorsionado y esto es algo que viene de su mente?” En nuestro mundo actual, todo es tan literal, tan blanco o negro, así que creo que hay algo genial en contar una historia donde la realidad está un poco suspendida, donde no sabes si todo es una proyección de Lisa o no. Queda un poco de misterio.”

Esta ambigüedad respecto de la realidad y la ficción, que siempre se inclina por la realidad, se construye también a partir de los recursos estéticos, sobre todo a partir de una cámara muy próxima a Lisa y una paleta de colores particularmente pálida que acercan a la película al género thriller. La directora explica que trabajó en conjunto con su director de fotografía (Pepe Avila del Pino), para construir una visualidad ligada a este género pero “de una manera realmente humana, donde la estilización no fuera lo primordial. Por momentos, casi se siente como un documental por su realismo. Todo estaba realmente arraigado en lo psicológico, así que utilizamos el zoom lento e intentamos contar una historia que fuera tensa pero que reflejara la obsesión y la pasión del personaje.”

Hacia el final, cuando ya no hay vuelta atrás para Lisa, hasta la música se distorsiona. La última frase de la película, pronunciada por Jimmy, es profundamente triste y movilizante, abriendo con el final todo un universo de sentido y una ventana hacia el futuro de estos personajes.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 18
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.