Blanca Nieves (2025): Disección de un fracaso 

La adaptación live-action del clásico original de Disney, Blanca Nieves (Snow White) se estrenó el 21 de marzo, pero miles de usuarios en internet han estado rabiando desde hace mucho tiempo (y aún siguen) en torno a esta película. La cinta protagonizada por Rachel Zegler y Gal Gadot se ha llevado un previsible batacazo en taquilla, siendo incapaz de recaudar, ni siquiera, la mitad de su presupuesto. Evidentemente, tal fracaso necesita un o una culpable, pero creo que muchos están apuntando en la dirección incorrecta. He visto Blanca Nieves (2025) para que tú no tengas que hacerlo pero, sobre todo, para entender cómo es que esta cinta estaba destinada a morir antes de su estreno.

Disney lleva casi diez años adaptando sus propios clásicos animados, y aunque todo apunta a que ninguna película se quedará sin su propio live-action, los resultados han sido disparejos. Desde una exitosa El Libro de la Selva, hasta una criticada La Sirenita, si hay algo que estas películas tienen en común es que ninguna ha dejado de hacer buen dinero en taquilla. ¿Qué ha pasado con Blanca Nieves? ¿Falló la fórmula? ¿Es realmente Rachel Zegler la culpable de todo? Con el respaldo de Disney, un elenco estelar y la promesa de una reinvención moderna de un cuento atemporal, se ha convertido en un caso de estudio sobre cómo las buenas intenciones, las controversias preexistentes y una posible desconexión con el público pueden hundir incluso al proyecto más esperado.

Blanca Nieves no es una buena película

Vamos a empezar por lo obvio: Blanca Nieves no es una buena película. Y no, no estoy hablando de los cambios en el guión que, de hecho, me parece uno de los pocos aciertos. Me refiero a que la producción de la película tiene fallos estratosféricos.

Una de las principales razones por la que los estudios prefieren hacer una película animada en primer lugar, es porque a través de este estilo pueden capturar cierta magia que es muy difícil de emular en las películas live-action. La Bella y la Bestia fue otra película que fracasó estrepitosamente en este sentido. Con Blanca Nieves ocurre algo similar. Esteticamente, la película no luce bien. Aunque tiene un guión que supera los 200 millones de dólares, no cuenta con un diseño de producción tan icónico o imaginativo que le haga justicia a la versión animada. Aunado a esto, los efectos visuales necesitaban ser excepcionales para impresionar y no lo lograron del todo. El vestuario, que si bien busca recrear el de la versión animada, tampoco luce bien en cámara; no dejan de transmitir esa sensación de “disfraces” al punto de que se hace muy distractor.

Además de lucir insípida visualmente, la película también carece de una buena edición y fotografía. Los planos utilizados, especialmente en los números musicales, son cuestionables, restándole grandeza a escenas que deberían ser épicas.

Si bien se ha criticado muchísimo la elección de Rachel para dar vida a la princesa, tampoco podemos ignorar el hecho de que la actuación de Gal Gadot como la Reina Malvada no logra capturar, ni de lejos, la mezcla adecuada de amenaza y vanidad, cayendo en una interpretación poco convincente. Además, sus números musicales son los peores, con una ausencia de fuerza y presencia tremenda, y una voz deficiente que no transmite la intensidad que necesita el personaje. La propia Rachel Zegler, a pesar de su probado talento vocal y actoral, se encuentra limitada por un guión que no le permitía brillar lo cual resulta muy frustrante para el espectador.

Falso discurso inclusivo

La elección de Rachel Zegler para interpretar a Blancanieves, tradicionalmente representada como una princesa de piel pálida, desató un debate en línea. Mientras muchos celebraron la decisión como un paso hacia una mayor representación y diversidad en Hollywood, otros la criticaron vehementemente, acusando a Disney de wokismo y de alterar innecesariamente la esencia del personaje original. Esta polémica inicial dividió a la audiencia potencial y generó una corriente de opinión negativa que la película nunca logró sacudirse por completo.

Lo cierto es que el discurso inclusivo de Disney, inmediatamente perdió fuerza cuando decidieron contratar a Zegler para el papel principal, pero prefirieron crear a los personajes de los enanitos con CGI, en lugar de contratar actores de verdad. Las críticas iniciales del actor Peter Dinklage sobre los estereotipos asociados a la representación de personas con enanismo llevaron a Disney a anunciar que buscaría un enfoque diferente. Las imágenes filtradas del set, que parecían mostrar a un grupo diverso de criaturas mágicas en lugar de los tradicionales enanitos, generaron otra ola de reacciones encontradas. Algunos aplaudieron el intento de evitar clichés potencialmente ofensivos, otros lo vieron como una forma de restar trabajo a, al menos, siete actores quienes muy bien pudieron haber interpretado estos personajes.

Un guión difícil de digerir por muchos

La elección de Rachel Zegler para dar vida al personaje titular, vino acompañada de declaraciones por parte de la misma actriz, haciendo referencia a los cambios que tendría el guión. Zegler expresó su visión de una Blancanieves más empoderada y menos dependiente de un príncipe, y criticó aspectos del cuento original que consideraba anticuados. Aunque sus comentarios buscaban alinear al personaje con sensibilidades modernas, fueron interpretados por algunos como una falta de respeto hacia el material fuente y alimentaron la narrativa de que la película buscaba deconstruir un clásico.

El guion de la película se acerca más a esa visión de Zegler y se aleja de lo que vimos en la película original. Personalmente, no me molestan estos cambios, pero sé que a muchos usuarios sí. El problema es que si van a culpar a alguien, no debería ser a Rachel, así como tampoco deberían culparla por interpretar al personaje en primer lugar. Mientras Bernard Telsey y Tiffany Little Confield se encargaron de elegir al elenco principal de la película, Erin Cressida Wilson es quien firma el guión. Además, Greta Gerwig, conocida por dirigir películas con un enfoque feminista, también tuvo una limitada participación en la creación del guión de la película.

Así que la cinta busca darle a Blancanieves un papel más activo, enfocándose en sus aspiraciones de liderazgo y una mayor independencia. El personaje del Príncipe, a menudo criticado por su falta de desarrollo, también ha sido reinventado. Sin embargo, estos cambios no lograron satisfacer a todos. Por un lado, los puristas del clásico animado creen que estos cambios han traicionado el espíritu original. Mientras que aquellos que esperaban una reinvención verdaderamente audaz y progresista pudieron sentir que los cambios fueron superficiales o que no llegaron lo suficientemente lejos.

Fatiga de remakes

Quizás sea muy ingenua al pensar esto, pero también hay una posibilidad de que la fatiga por remakes se esté convirtiendo en un problema para Disney. Blanca Nieves (2025) llega en un momento en que la audiencia podría estar preguntándose si necesita realmente otra versión de esta historia. Después de todo, esta película es el live-action número 23 que Disney lanza en menos de 10 años, el quinto basado en la historia de una princesa Disney, y el tercero de Blanca Nieves (previamente llegó Blancanieves y el Cazador, y Espejito, Espejito). Así que, tal vez, en esta ocasión, el público podría estar mostrándose reacio a la idea de ir a los cines a ver otra película de este personaje.

Dejen de culpar a Rachel Zegler

Como hemos visto, hay muchas razones por las que el descalabro de Blanca Nieves no resulta sorpresivo. Sin embargo, millones de usuarios en internet se han dado a la tarea de criticarla solo a ella para justificar el fiasco de la película. Rachel Zegler no es más que una joven actriz que vió la oportunidad de interpretar un personaje y la tomó. Ella no se eligió sola, así como tampoco escribió el guión, ni fungió la tarea de productora. Y aunque Zegler se ha caracterizado también por decir lo que piensa, demostrando su apoyo a Palestina abiertamente, eso tampoco ha influido realmente en el fracaso de la película como muchos, incluyendo a Jonah Platt (hijo de Marc Platt, productor de la película), han querido hacer ver. Después de todo, no olvidemos que Gal Gadot fue una miembro activa de las fuerzas armadas israelíes, y es abiertamente zionista, pero los medios no la han señalado una sola vez por ello. Además, en términos de taquilla, Zegler viene de estrenar Los juegos del hambre: balada de pájaros cantores y serpientes (recaudando el triple de su presupuesto), mientras que Gadot tiene ocho años sin protagonizar un éxito en taquilla.

Así que, sí, Snow White no es una buena película, pero seamos objetivos y hablemos de las verdaderas razones de este fracaso anunciado, y dejemos de culpar al eslabón más débil.

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