El Mago de Oz mi película favorita de todos los tiempos, ya perdí la cuenta cuantas veces la he visto. Tan adorable. 

Eran las 4 de la mañana y me quedé dormido viendo “El Mago de Oz”, al abrir los ojos resulta que estoy en ese maravilloso mundo lleno de fantasía y realismo al mismo tiempo. Yo era un cuarto amigo de Dorothy. Yo era el número 987654321 y me faltaba el 0 (cero) para estar y sentirme completo. Y emprendo el camino a ciudad Esmeralda por el camino de ladrillos amarillos, acompañado por el Espantapájaro, el hombre de Hojalata, el León cobarde, Dorothy y Toto, para que el Mago de Oz me concediera ese cero deseado. Pero no contábamos con la bruja mala del Oeste, que siempre estaría al asecho para que no llegáramos nunca a nuestro destino. Pero centrados en la meta, luchamos unidos y vencimos todos los obstáculos impuestos por la malvada bruja, en su propio macabro castillo, ni los monos voladores pudieron con la fuerza que representa unirse todos por una causa. Mientras el camino se hacía interminable nunca perdimos la Fe. Por fin llegamos a Ciudad Esmeralda y nos recibió el poderoso Mago de Oz, al cual Toto descubre que no es tal Mago, que utiliza artimañas para mantener a toda la ciudad bajo su dominio. Sin embargo con su astucia y algo de sabiduría logró a cada quién lo que necesitábamos. Al Espantapájaros, que decía no tener sabiduría, le entregó un diploma universitario y de una vez manifestó todos sus conocimiento, al hombre de Hojalata le regaló un collar con un gran corazón colgando, ya que este decía no tener uno y de inmediato demostró bellos sentimiento, al León le otorgó la medalla al valor, para que se sintiera valiente y no siguiera diciendo que era un cobarde, sintiéndose orgulloso de su valentía. A mi me premió con un Gran Cero Dorado en forma de trofeo y así sentirme completo. La adorable Dorothy nos hizo ver que esas cualidades ya las llevábamos dentro de nosotros, solo que teníamos que reconocerlo, incluyéndome a mi, ya que el cero es el principio de todas las cosas, potencial infinito y al mismo tiempo la unidad, esa que inspiré para que juntos desarrollaramos nuestras potencialidades y tuviéramos éxito. Pero un momento!!! falta el deseo de Dorothy de regresar al hogar. Y es allí cuando su Ada Madrina le hace ver que nunca salió de su hogar y que solo con repetirse que “No Hay Cómo el Hogar” ella abriría los ojos y se vería allí, junto a su familia y seres queridos. Y así pasó, no solo Dorothy y su perrito Toto estaban en su hogar, sino que yo también. Abrí despacio mis ojos y allí estaba frente a la pantalla dónde se estaban pasando los créditos de la película que acababa de ver y de vivir, ya que esta vez yo estuve en ella. En eso llega mi nieta y me pregunta abuelito ¿cuál es el más importante número? Y yo le respondo, el cero mija, porque es el comienzo de todo y a la vez el principio infinito.

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