DE: COMO ENTRENAR A TU DRAGÓN. ESTO ES BERK " UNA DE LAS MEJORES PELÍCULAS EN LAS QUE QUISIERAS ESTAR".  Spoilers

Se preguntarán. ¿De qué se tratará esta historia? Bueno...siempre me imagine como seria estar en Berk en el mundo de jinetes de dragones tener mi propio dragón, volar sobre el mundo surcando los cielos, dispararles a unos cuantos arboles con el aliento de fuego. Sin olvidar las grandes acrobacias que haría en el aire.

Pues tal vez pueda descubrirlo. Pero comencemos desde el principio.…

Viendo como entrenar a tu dragon. - Los Dragones Deribados Y El  Entrenamiento - Wattpad

Esto es Berk. Está a 12 días al norte de calvario y algunos grados al sur de muere de frio. Está ubicado justo sobre el meridiano de la tristeza. Ahora, mi pueblo. En una palabra, tenaz. Ha estado aquí por cite u ocho generaciones. Pero todas las casas son nuevas. Tenemos pesca, caza y una encantadora vista del atardecer. El único problema como ya lo sabrán son las pestes. Verán la mayoría de los sitios tienen ratones, mosquitos, pero aquí hay... dragones.

Ahora mismo estoy corriendo por mi vida de un ataque de dragones. Ya sabes vikingos corriendo de aquí para allá con grandes armas y fuego por todos lados. Mi nombre es Di. Si…solo dos letras. Hay nombres peores. me nombraron así los pobladores cuando llegue a la aldea. Aunque mi nombre... mi verdadero nombre...

- ¡Cuidado!

- ¡Todos al suelo!

- ¡Enciendan las antorchas!

Bueno. Eso realmente no importa ahora. No sé cómo llegue aquí. Solo desperté y la estaba en Berk Me pregunto si rencarné en alguien más en otra tierra o si fui teletransportado. No recuerdo muy bien del todo. Lo único que se es....

- ¡Qué haces aquí Di! ¡Que hace el aquí!

- Whooo…

Casi me asa un Gronckle…

- ¿Quién lo dejo salir? Fuiste tú…

- No.

- ¿Qué haces aquí? Sabes las reglas para ti. No puedes salir cuando hay dragones aquí. ¿Dónde esta Bocón?

El hombre que acaba de salvar la vida es Hipo el dominador de dragones jefe de esta tribu. E hijo del antiguo jefe Estoico el vasto. Dicen que de joven fue muy habilidoso en el combate con los dragones y no había bestia que no se le rindiera y callera ante sus pies. Muchos lo recordaran como un flaco debilucho y muy pequeño, más pequeño. Bueno. Pues aquí es todo lo contrario. Es grande, fuerte y muy rudo como su padre. Una montaña podría decirse.

Se preguntarán… ¿Cómo puede ser esto posible? No tengo idea. Como les decía antes lo único que se... es que las cosas como las vimos en la película han cambiado. Al principio cuando llegue aquí pensé que llegaría a una Berk amante de dragones. Con jinetes de dragón por todos lados. Viviendo pacíficamente con los dragones. Pero no podría estar más equivocado, Hipo ahora era jefe de la aldea, pero no era entrenador de dragones. Y no estaba Chimuelo.

Aún existía la guerra y el conflicto entre vikingos y dragones. Indagando parece ser que muchas de las cosas que debieron suceder para que Berk cambiara, no pasaron. Unas de ellas que pude deducir por como esta todo fueron es que Astrid nunca conocía Chimuelo y tampoco la bondad que hay en estas magnificas criaturas porque hoy por hoy sigue siendo la mejor...

- ¡Cuidado!

(Aparece Astrid)

Si la genial Astrid. Armadura reluciente y brillante como la plata. Con un cabello dorado, rubio y sedoso. Y claro una mirada penetrante como el fuego de dragón. Aun el jefe Hipo se queda estupefacto cuando la ve. Por lo que pude saber aquí no están juntos. Por ahora. Siempre se pelearon entre ellos desde que eran muy jóvenes como sabemos y aunque el jefe Hipo la quiere su rudeza de ahora no es tan fuerte cuando de la general Astrid se trata.

Así... ¿en qué estaba? Si… en la mejor cazadora de dragones. La general Astrid. Es la mejor en lo que se dice inmoviliza, atrapar, triturar y destruir dragones si es eso en lo que se refiere. Y bajo su mando se encuentran el escuadrón exterminador de tragones. Y ya saben quiénes son: Patán. Patapez y los hermanos mellizos Brutilda y Brutacio.

Otra cosa que cambio fue la muerte de Estoico. Murió cuando salvaba a Hipo de la pesadilla monstruosa cundo iba hacer su examen final de vikingo de matar a un dragón. Por eso Hipo se volvió el jefe de la tribu a tan temprana edad. Muchos testigos dicen haber visto una sombra negra en la confrontación contra la pesadilla monstruosa el día que el jefe Estoico murió. No sé si era Chimuelo o solo una leyenda de ese acontecimiento. Tampoco sé si Chimuelo e Hipo se conocieron. Ya que ese fue el inicio del cambio en Berk sobre los dragones. Y también sé que aún los vikingos no han encontrado el nido de dragones por lo tanto la muerte roja aún sigue viva. Todo es un misterio desde que llegue sobre todo estos cambios y tengo que averiguar qué fue lo que paso.

- No vuelvas a salir...

Me reclamaba el jefe Hipo.

- Yo no he hecho nada...solo quería ayudar.

- Si quieres ayudar ve con Bocón a la fragua hay muchas armas que deben ser reparadas y afiladas para la batalla.

- Pero yo....

- ¡Es una orden!

No sé por qué me trata así. Muchos dicen es porque le recuerdo a él mismo como era de joven. Por eso me protege como Estoico lo hacía con él de niño.

- Llegas tarde. Pensé que ya te habían llevado los dragones.

- Jajá. Que chisto. Ellos jamás podrían con todo esto…con toda mi vikinguez.

Me estoy quedando con Bocón. Soy su aprendiz y pupilo. Como lo fue una vez el jefe Hipo. Ya que no tengo a nadie aquí él me cuida. Tal vez aún no sé cómo montar un dragón, pero ya se como hacer una silla cuando llegue el momento.

- Eres un extranjero no eres un vikingo.

Dijo Bocón.

- Desde que vivo con ustedes lo soy. Y vamos… también quiero ser uno al que lo dejan salir cada ves que hay acción.

- ¿Acción? No quieres pelear. No quieres usar armas. Y no quieres matar dragones ¿A qué saldrías?

- A ayudar...

- ¿A ayudar? Solo evitas que los matemos y hasta los liberas. Después ellos tratan de matarte y

nosotros tenemos que salvarte ellos cuando tú los salvaste de nosotros. Eso no tiene sentido.

- Para mí lo tiene...

- Si dejaras esas ideas... de que los dragones son buenos. Tal vez los demás te tomarían enserio.

- Lo digo enserio. Si solamente no vieran lo peor de todo. Y si solo les dieran una oportunidad y los conocieran mejor. Tal vez no tendríamos que pelear.

- Esto es enserio Di. Escucha... Cuando llevas esta hacha, nos llevas a todos contigo. Significa que caninas, que hablas y que piensas como nosotros. Si quieres ser un vikingo y salir alguna vez afuera con todo eso de haya afuera debes cambiar. No sé...tal vez todo esto.

- Acabas de señalarme completo.

- Si. Debes cambiar todo lo que eres.

- Pero...

- Pero nada. A callar. Afila la espada.

Solo quería una oportunidad. A un no sé por qué todo cambio. Bueno no cambio nada como debería, pero...Ustedes me entienden. Porque matar dragones es todo lo que hay por aquí. No es correcto. Y no quería que siguiera siendo así.

- Necesito agua...

- Yo voy, yo voy... Ya la llevo, ya la llevo ya la llevo….

- No, no, no, no. Espera...

(Una explosión)

- ¿Quién dejo salir a Di de nuevo?

Se escuchó al fondo.

Después de acabar mis deberes en la fragua y disculparme con todos de vez en cuando. Tengo mi tiempo libre. Desde que me dieron más libertar para recorrer la aldea y la isla. Excepto cuando hay ataques de dragón. He buscado indicios de lo que pudo haber pasado. Sé muy bien cuales fueron los acontecimientos vistos en la película y los cambios que llevaron a este desenlace distinto. Así que comenzare donde todo inicio desde un principio.

Cerca de Punta Cuervo. Que es donde cayó Chimuelo después de haber sido derribado por el jefe Hipo. Actualmente está prohibido ir por esos lares, pero debo hacerlo…Sé que en ninguno de los ataques en los que he estado, no ha parecido ninguna furia nocturna y por lo que me han dicho las personas de la aldea el jefe Hipo les dijo de joven que había derribado una furia nocturna y había caído cerca de Punta Cuervo como en la película. Por lo que es probable que hasta que el jefe Hipo fue a buscar a chimuelo todo haya sido como lo conocemos.

La pregunta es… ¿Qué paso después de eso? Me pone a pensar en varias posibilidades:

  • Una, que el jefe Hipo jamás encontró a chimuelo después de derribarlo.
  • Dos, que el jefe Hipo lo encontró, lo libero pero que se escapó y no quedó atrapado en la fosa del lago por lo que jamás se volvieron a ver.
  • Tres, y la menos probable pero posible y no me gusta decirlo, que el jefe Hipo si haya matado a chimuelo cuando lo encontró.

Jamás lo creería. Y más con todo lo que se dé la película y lo que he averiguado hasta ahora. Como que jamás el jefe Hipo le llevo un corazón de dragón a su padre como había dicho. Pero además de eso... no hay otra cosa que pruebe lo contrario, es una posibilidad que puede que haya pasado. Pero hasta no ver el cuerpo de Chimuelo, no puedo dar por hecho nada. Por eso debo averiguar dónde está.

(Mientras tanto en el Gran Salón)

- Debemos acabar con los dragones o ellos acabaran con nosotros. Si encontramos el nido y lo destruimos los dragones se irán. Buscaran un nuevo hogar.

Decía la general Astrid.

- General Astrid que es lo que propone.

Agrego el Jefe Hipo

- Hagamos una búsqueda más antes de que llegue la helada.

- Esos barcos nunca vuelven.

Decían los Presentes en la Sala.

- Somos vikingos eso es un gaje del oficio quien ira conmigo.

Pregunto Astrid-

(Nadie dice nada) (El jefe hipo habla)

- Los que se queden vigilaran a Di

- ¡¡Yo voy, yo voy!!

- Gracias jefe. (Dijo Astrid mientras se retiraba)

- Espera Astrid...me gustaría hablarte de...

- Si no es nada sobre la expedición al nido. Me retiro.

- Aun te gusta ¿verdad?

- Bocón. Desde hace cuento estas ahí.

- Siempre he estado ahí, solo que no he dicho nada.

- Aunque no siempre

- No siempre ja jajá...dime que piensas de la expedición al nido.

- Reamente...no lo sé. No estoy seguro.

- Aun crees que los dragones no son malos y deberíamos tratar de otra forma.

- Suenas como Di.

- Di suena como tu cuando eras joven.

- Eso lo sé.

- ¿Y aun lo crees?

- Lo que yo crea no importa ahora. Importa lo que debo ser y hacer para mi pueblo.

- ¿Y que debes ser y hacer para tu pueblo?

- Un jefe y hacer lo necesario para ellos.

- ¿Recuerdas lo que te dije cuando eras joven?

- "Deja de esforzaste tanto en ser algo que no eres" Lo recuerdo.

¿Y qué me respondiste?

- Solo quiero ser uno de ustedes...

- Exacto y lo eres… Eres uno de nosotros. Eres el jefe de Berk. Hipo el dominador de dragones. ¿Pero el dominador de dragones es lo que realmente eres? ¿Este es el tipo de jefe que debes ser? Creciste muy rápido y no me refiero a tu físico de ahora. Si no que desde que murió tu padre te convertiste en el jefe que todos querían que fueras, pero no en el que tu querías ser o en el que debiste haber sido. Y así no deberían ser las cosas....

- Suenas nuevamente como Di.

- Di es tu viva imagen y tú eres ahora la de tu padre. Pero tú no eres tu padre. Tal vez si vieras en Di quien eras antes, tal vez recuerdes quien debas ser y sabrás que debes hacer ahora.

(En Punta Cuervo)

Después de varias horas de caminar llegue a donde Chimuelo había caído, por el ataque del jefe Hipo. Aunque la vegetación ya estaba más alta y no parecía que hubiera caído algo del cielo. encontré los restos de la soga de la red con la que Chimuelo fue derribado.

Y no había rastros de huesos o de un cuerpo de dragón por el alrededor por lo que pude deducir que el jefe Hipo si encontró a Chimuelo. Y lo libero. Y, es más, seguro que fue él. Por qué estos cortes de la soga solo pudieron ser hechos con el cuchillo que el cargaba cuando lo encontró. Y no lo mato con el cómo también pensaba. Pero ahora debo ir a la fosa donde Chimuelo quedo atrapado al no poder volar por el ala rota de su cola.

Se preguntarán… ¿Y si no perdió el ala de la cola al ser derribado? Y puede volar sin un jinete. Y tal vez por eso al liberar el jefe Hipo a Chimuelo él se fue volando y así no lo volvió a ver. Pues la respuesta es que no se ha visto ninguna furia nocturna en los ataques anteriores y si la muerte roja sigue viva no dejaría a ningún dragón fuera de su dominio incluyendo a Chimuelo. Por eso estoy seguro de que si chimuelo sigue vivo no puede volar por sí solo.

Al llegar a la fosa del lago entre con cuidado. No podía bajar la guardia. Aunque se trate de Chimuelo, sigue siendo un dragón. Cuando inspeccioné la zona pude encontrar los dibujos que Chimuelo y el jefe Hipo hacían el suelo.

Comprobando que si se relacionó con Chimuelo después de que lo libero. De pronto… de algunas una de las rocas. Salto una sombra negra. Era chimuelo tenía una silla de montar y la primera cola de color marrón que le había hecho el jefe Hipo. Pero… ¿Por qué? No lo entiendo. Si el jefe Hipo se había vuelto un jinete de dragón y también jefe de la tribu. ¿Por qué sigue la confrontación entre vikingos y dragones? Mientras más dudas confirmaba más preguntas tenia, pero no tenía mucho tiempo para para hacer más cuestiones ahora… Chimuelo que esta frente a mí y no se ve para nada amistoso.

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- Tranquilo. Tranquilo…No voy a hacerte daño. Solo….

(Gruñe Chimuelo de nuevo y esta vez mas fuerte)

Debo irme…y rápido antes de que salga más mal de lo que está. Y me refiero a mí. Chimuelo no está en condiciones de tener una conversación (vuelve a gruñir) civilizadaaaa…Recordando las enseñanzas que vi en la película por si acaso traje una anguila de falsa de tela en la cintura por si se ameritaba usarla. Esperaba no hacerlo, pero este es ese momento. Antes de que Chimuelo se me tirara encima. Le arronje la falsa anguila. Eso me dio suficiente tiempo para distraerlo y corriendo salir por una de las grietas para entrar ahí Al salir… Seguí corriendo. Sé que es difícil salir de ahí para un dragón si no es volando. Pero era posible que pudiera salir de la fosa del lago como cuando lucho con la pesadilla monstruosa en el coliseo en el examen final vikingo del jefe Hipo. Justo antes de que pudiera voltear hacia atrás para comprobar que Chimuelo no me seguía. Escuché un rugido y al momento fui agarrado por los brazos atrás de la espalda siendo levantado por los aires en un segundo. Recordé en ese momento que así se debió sentir Astrid cuando el jefe Hipo la rapto con Chimuelo. Pero aquí no ocurrió eso. Ahora era yo.

Cuando dirigí la mirada hacia arriba pensando que también era Chimuelo que me había capturado al seguirme Y que podía volar solo sin un jinete como no había visto uno cuando lo vi con la cola que le había hecho el jefe Hipo. Pero no podría estar más equivocado de nuevo. Era un Skrill.

Definitivamente comencé a ponerme nervioso. ¿Cómo es posible que un dragón de clase embestida tan poderoso estuviera aquí? Creí que solo aparecían cundo había tormentas. No me di cuenta por la impresión, hasta que llegamos al suelo que estaba de vuelta en la fosa del lago donde estaba Chimuelo. Al aterrizar, el Skrill me aprisiono con sus garras contra el suelo pensé que iba a morir. Nadie escapa de esta situación tan fácilmente y menos de un dragón tal salvaje y violento como lo es el Skrill. Obvio que no me perdonaría la vida. Así que cuando ya está resignándome a aceptar mi trágico final. Sentí que alguien se bajaba del dragón que me aprisionaba. Era un jinete de dragón.

Se para frente de mí y subí la mirada. Vi a alguien con una máscara muy parecida a la máscara que llevaba la madre del jefe Hipo. En la secuela. Cuando le pregunte quien era me respondió con otras preguntas:

- ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Qué más viste?

Lo dijo apuntándome con una lanza en mi cuello. Seguramente se refería a que si había visto algo además de a Chimuelo y del Skrill que estaba montando y que me tenía cautivo. Seguramente estaba comprobando si era como los vikingos de la aldea y que al a ver visto a un dragón delataría su ubicación con los demás aldeanos de la tribu para acabar con él. Le dije que podía confiar de mí y que no le diría nada a nadie de lo que había visto. Sobre todo, de Chimuelo. Cuando escucho que yo lo llame por su nombre se puso alerta. Preguntándome arbitrariamente de nuevo como es que sabía cómo se llamaba la furia nocturna. Así que solo dije que lo sabía…. Y que debía confiar en mí. Lo pensó por unos momentos y después de hacerlo, lentamente retiro su lanza de mi cuello.

- Puedes soltarme por favor. Sabes que no puedo escapar de cualquier forma. Tienes a un Skrill y a un Furia Nocturna de tu lado. No soy idiota.

- Intentaste escapar hace un momento como pude notarlo.

- Yo no te note. Pero creía que tenía posibilidades en ese momento. Pero ahora esas posibilidades son más que nulas ahora. Además, si lo hubiera logrado y le dijera a alguien lo que vi nadie me creería. Nadie sabe que existen los jinetes de dragones. Por favor podrías soltarme.

- Violeta… ya suéltalo.

- Así que…así es como se llama tu Skrill…Es un nombre muy obvio...no crees.

- ¿Quién eres tú? ¿Y por qué sabes de los jinetes de dragón?

- Porque quien no querría ser jinete de dragón. Los dragones no son malos. Son criaturas inteligentes y sensibles y a veces más sabias que nosotros solo hay que entenderlos. ¿Puedo?

(Si podía acariciar a violeta)

- Solo si ella…

(Violeta se deja acariciar) (Se sorprende al ver que la Skrill dejara que la acariciara)

- Es más amigable de lo que pensaba…

- ¿Cómo te llamas?

- Mi nombre es Di.

- ¿Di?

- Si… solo dos letras. No soy de por aquí.

- Eso se nota.

- ¿Y tú cómo te llamas?

Se quedó callada.

- Vamos confía en mí. Tal vez no me muestres tu rostro. ¿Pero cómo te diré desde este momento?

(Se quitó la máscara)

- Sacha. Mi nombre es Sacha.

Era una chica no muy alta, pero con unos ojos verdes esmeralda y un cabello rojo como el fuego. No sabía si el Skrill me había asesinado y ya estaba muerto o esta inconsciente soñando. Pero jamás había visto algo tan bello.

- Y bueno…No me has respondido. ¿Qué haces aquí? Está prohibido venir por estos lados, según tengo entendido por la tribu.

- Yo, yo estaba...buscando. Buscando a alguien.

- ¿A quién?

- A él....

Señale a Chimuelo que estaba en una esquina gruñéndome.

- ¿Chimuelo?

- Si…no me lo creerías si te lo dijera. Pero…me alegra saber que este bien. Y sobre todo al fin conocerlo. El jefe Hipo lo cuido bien.

- Jefe Hipo. ¿Tu como sabes eso?

- Creme solo lo se… ¿Y tú qué haces aquí? ¿Quién eres?

- Soy su guardiana. Lo cuido cuando el jefe no está. De personas extrañas y raras.

- Yo no soy raro… solo soy alguien de muy lejos.

- ¿De dónde eres?

- No podrías entenderlo…

- Solo sé que todo esto. Es el motivo por lo que estoy aquí en un principio.

- ¿Motivo?

- Hablaremos de eso luego. Okey, ya es hora de irme. Debo estar en casa antes de que anochezca.... me dejaras irme ¿verdad?

Me miro seriamente...

- Vamos confía en mi yo aprecio toda esta magia y esta maravilla que guardan estas magnificas criaturas como lo son los dragones.

- Espera....

- Solo confía en mí. yo prometo que no diré nada de esto. Y me reportare con el jefe Hipo para que él sepa todo de hoy que me viste y lo que descubrí. Está bien...sacha.

Lo pensó por un buen rato. Y al final me dejo ir. Pero dijo que me vigilaría y también que me permitiría volver si el jefe Hipo aceptaba. Y poder otra vez Chimuelo más decentemente. Estaba muy contento. De haberlo encontrado. Pero si Hipo y Chimuelo si se conocieron por que las cosas no cambiaron en Berk. Todo no estaba aún claro. Debía ahora hablar con el jefe con sinceridad. Pero no sabía la sorpresa que me esperaba al regresar a la aldea.

(En una discusión muy intensa entre el jefe Hipo y la general Astrid)

- Los dragones fueron liberados de sus jaulas. Por alguien. Y creo saber quién lo hizo.

- Di no pudo hacerlo...

- ¿Cómo estas tan seguro?

- Yo lo sé…créeme. Estoy seguro de que él no lo haría. De nuevo

- Ya lo hizo anteriormente. Hipo.

- Prometió no volverlo hacerlo y creo en su palabra.

- Palabra. Palabras. Solo palabras. Las palabras son lo que no han traído hasta aquí y míranos no hemos logrado nada.

- ¿Qué quieres que haga Astrid? Él es solo un niño, que no tiene a nadie. Y no puedes probar que él lo haya hecho al menos para ser castigado.

- No tengo que probar nada. Todos lo creen.

- Astrid…no.

- Si no haces algo Hipo. Lo hare yo misma. O los demás lo harán. Eres el jefe de Berk. Y si no haces nada al respecto con esto quieras o no. Di… será el que se lleve la peor parte. Y no puedes negarte a eso.

- Si solo hago algo al respecto… estarás satisfecha.

- Que propones.

- No puedo hacer nada con los dragones que escaparon. Lo investigaremos y aceptare hacer algo con Di. Pero tú también podrás de tu parte. Y tampoco podrás negarte.

(Después de hablar al fin con el jefe hipo)

- Yo no quiero cazar dragones

- No es una opción a demitir. Es una orden. Y la decisión ya está tomada.

- Quien lo dice.

- Todos lo dicen.

- Y el jefe también lo dice...

- Di....

- Primero me andas regañando de que no salga a defender dragones. Y ahora que por fin confirmo que tú también haces lo mismo con chimuelo. Debo aprender a matar dragones. Y sobre todo porque se me acusa de cosas que hice alguna vez que haría pero que aún no he hecho de nuevo.

- Aunque tu ni yo no queramos esto, si quieres seguir viviendo en esta isla. Desde mañana aprenderás a casar dragones ¿oíste?

- Pero...

- ¡Oíste!

- Sí, sí. Oí.

- Cuando vuelva de la expedición al nido aclarare todas las demás dudas que tengas sobre Chimuelo y Sacha. Pero puedes preguntarle cuando vayas a verlo.

- Puedo ir.

- Puedes. Pero se cuidadoso. No olvides entrenar duro para no darle más motivos a Astrid para sacarte de aquí. Y…por cierto, toma esto. Quizás te ayude.

- Esto es el…manual de dragones.

- No es la versión que tú conoces. Créeme aprendí a cazar dragones para defender a Berk como quiso mi padre. Pero lo hice a mi manera, y nunca tuve que matar a uno. ¿Sabes por qué?

- Porque nunca casaste dragones…tú los dominaste o los espantabas con trucos. O algo como yo usando la anguila con Chimuelo. Tú no eres un cazador de dragones.

- No, soy el dominador de dragones. Aunque no me guste ese título tampoco soy un cazador de ellos. Tú puedes hacer lo mismo. Pero no llames la atención. Bueno… no tanto como lo haces. Te lo digo enserio.

- Aja. Ya sé.

- Así que...suerte. volveré pronto. Tal vez

- Y yo tal vez no llame la atención. Tal vez.

Así fue comenzó mi entrenamiento para aprender a exterminar dragones. Y lo peor… dirigido por la señorita de puño de hierro la general Astrid. Me odia de echo. Aunque ella odia todo el mundo. Creo que está más molesta ahora porque el jefe Hipo la obligo a quedarse para enseñar a los nuevos reclutas. Y a mí. Sobre todo, a mí. En vez de ir a la expedición para encontrar el nido. Créanme ella no estaba nada feliz por eso.

- Novatos aprenderá. A defenderse a hacerle frente a las bestias que nos asechan y nos lastiman. Ya no dudaran. Ya no cederán ante el miedo y no les mostrarles piedad a ellos porque ellos no harán lo mismo con ustedes. Recuérdenlo una vez que un dragón ataca. Ataca para matar. Bueno repasemos un poco sobre los dragones todos son distintos y tienden diferentes formas para acabar con su enemigo. Pero nosotros también. Así que…

Créanme es bueno saber pelear, pero tener de un enemigo a un dragón no es nada divertido. Corres de feroces mordidas quemaduras dolorosas rugidos ensordecedores. Y sobre todo… los golpes. Golpes y más golpes. Más de los que puedes llegar a sentir en tu espalda.

- Espero que estén listos. Es hora de que vean de que esta hecho cada uno de ustedes….

Bueno esto será fácil un Gronckle como primera vez. No olvides: Escudos, ruido mucho ruido y dejar que termine sus tiros de fuego. Seis en total. Y devuelta a la jaula.

- Un Cremallerus

- ¿Cremallerus?

(Sale el Cremallerus)

Esta loca. Qué clase de psicópata pone a novatos a pelear contra un dragón tan impredecible de dos cabezas que escupe gas toxico inflamable con una cabeza lo enciende con la otra. Nunca pensé que iba decir esto.... pero quiero a bocón de regreso.

(Unos minutos después)

(Se cierran las puertas de la jaula de dragones)

- Que aprendimos

Pregunto Astrid.

- ¿Qué... que aprendimos?

- Que está loca…no sé cómo seguimos vimos. Jamás pensé que enfrentaríamos a un Cremallerus en nuestro primer día.

- Alguien más tiene cosas que aportar.

(Nadie dice nada)

- Bien espero más dinamismo la próxima clase. Pueden irse.

Después de pasar por el infierno y terminar de entrenar con la general Astrid salí hacia Punta Cuervo para estar con Sacha, Violeta. Y chimuelo. Sacha poco a poco comenzó a enseñarme muchas cosas sobre ser un jinete de dragón y como conocerlos mejor de formas que no sabía. Ya saben…El pasto. Los puntos de presión. El brillo. Y entre muchas otras cosas más. Todo lo que aprendí con Sacha y en el manual de Hipo lo apliqué en el entrenamiento de cazar dragones. Como el jefe Hipo lo hizo de joven y mientras más aprendía mejor disimulaba mi tacto hacia los dragones. Al final comenzó a mejorar mi reputación en la aldea y fui siendo aceptado como un vikingo más y no como el niño forastero que de quien sabe de dónde vino. Pero no me di cuenta de que era observado por alguien que ya había experimentado esto y sabía que algo ocurría y no era lo que todos creían.

Y al fin llego mi día el día que todo jinete de dragón espera. La prueba de vuelo. mi primer test de vuelo. No podía estar más nervioso. Aunque estaba Sacha y Chimuelo para apoyarme. Violeta no estaba por qué Sacha la mandaba a cuidar a el jefe Hipo y a los vikingos poco antes de que iniciara en las puertas de la oscuridad. Y no faltaba mucho para que llegaran y entraran ahí. En todo caso solo estábamos los tres y aunque estuviera Violeta no me dejaría que la montarla. Solo más que Sacha puede hacerlo. Y como aun no tenía un dragón propio que iniciaríamos con mi primer test de vuelo con chimuelo. Para esto los tres fuimos a los peñascos del mar sin alejarnos mucho de la costa donde nadie pudiera vernos. Aunque al principio estaba tensionado recordando todos los cambios de las notas de vuelo de chimuelo poco a poco gracias a Sacha que estaba a mi espalda a mi lado me fui soltando.

- No te tenciones.

Dijo ella.

Tomo mi mano y con la suya la llevo a un lado poniendo sobre la cabeza de chimuelo y sin soltarme dijo lo siguiente:

- Siente sus emociones. Su estado de ánimo. Su respiración. Su corazón. Deja que él te guie y ten confianza, cuando lo estés, confiaras en ti como él lo hace contigo. Y así volaran juntos.

Cuando dijo esas palabras lo sentí. Podía sentir el corazón y la respiración de Chimuelo y como se sentí conmigo como su jinete. Cuando estuve listo él lo estuvo y comencé a dejar que los dos voláramos juntos. Hasta llegar a lo más alto.

Al hacerlo. Todo era esplendido. La brisa y la vista, el mar era fantástico. Las nubes. El color del cielo y el viento. Sensaciones mágicas e inimaginables que jamás había sentido. Me preguntaba:

“Esto se siente la libertar, la libertad de un dragón”. “Surcar los cielos, las montañas sobrevolar los mares y las llanuras. Todo. Todo visto desde lo alto del mundo. Y sentirse uno solo con todos y rededor”. Era increíble y maravilloso. Espectacular Y sobre todo especial.

- Esto es increíble… Muchas gracias Sacha. Esto es genial.

- Y eso que no has visto nada. Chimuelo, ahora en picada.

- ¿En picada?

- Vamos Chimuelo

- No, no, no. Espera, espera aun no estoy listoooooo…

(Y baja en picada Chimuelo)

(Unos minutos después, ya en tierra)

- Y dime que te pareció....

Pregunto sacha.

- Después de esos altos y bajos, sobre todas las vueltas. Sin olvidar las ráfagas de fuego en mi

- Rostro. Podría decir que estoy sin palabras… fue asombroso aterrador en unas partes, pero fue una experiencia muy fascinante. Es algo que me gustaría que todos los vikingos de Berk pudieran experimentar.

- Si mal no recuerdo dijiste que no eras de aquí. ¿Cierto?

- No. Soy de otro lugar.

- ¿Y es lejos de aquí?

- Es totalmente diferente.

- ¿Y ahí también odian a los dragones?

- No sabría decirte. No tenemos dragones. Así que las opiniones estarían muy divididas. Pero estoy seguro de que muchos los amarían como tú y yo y el jefe Hipo. Pero bueno cuéntame de ti... ¿Desde cuando eres jinete de dragón? Y, sobre todo. ¿Cómo es que montas a un Skrill? No son dragones muy amistosos.

- Oye… que violeta no te escuche o terminaras lleno de electricidad por todo tu cuerpo.

- Espero que no…jajá.

- Desde pequeña, siempre he estado con ella diría que prácticamente me crie con ella. No tuve padres así que… siempre hemos estado juntas las dos. Cuidándonos la una a la otra. Volando sin rumbo hasta el amanecer y el anochecer. Siempre fue así hasta que un día cerca de Berk. Por casualidad conocí al jefe Hipo con Chimuelo y el me dio un hogar aquí y un propósito cuidarlo (Acaricia a Chimuelo) cuidarlo cuando él no está. Y esa es mi historia…

- Vaya... no sabia que también eres una forastera amante de los dragones y una protegida del jefe Hipo. Compartimos eso.

- Sí tenemos eso en común y también nuestro gran amor….

- ¿Que?

- Nuestro amor por los dragones, quise decir.

- ¿Y conoces a más jinetes de dragón?

- No solo al jefe Hipo y ahora. tu.

- Apenas estoy empezando. Me falta mucho por aprender. Pero… no hubiera sido tan fácil si tú no estuvieras

- Vamos date más crédito.

- No es enserio...cuando estábamos haya arriba tenerte a mi lado me dio la seguridad que estaba necesitando. así que…Gracias. Eres una buena entrenadora de dragones.

- Gracias….

Pero no tuve las agallas.

- En fin, creo que ya es hora de irme. No puedo estar tan tarde por fuera de la aldea te veré mañana.

- De acuerdo. Cuídate

- Tu igual...

No me había dado cuenta. Pero… Sacha, es algo linda de lo que pensé la primera vez que la vi. Pero que estoy diciendo. Necesito centrarme en el entrenamiento. Solo es mi compañera. Aunque tenerla tan cerca de mi fue muy agradable. No puedo esperar que sea mañana.

(Mientras tanto en las puertas de la oscuridad)

- Estas seguro de esto.

Pregunto Bocón al jefe Hipo.

- No.… pero se lo prometí a Astrid, una última expedición antes del invierno. Que dioses nos amparen. Y nos de rumbo.

- Cuando quieras…

- Todos listos. Hacia las puertas de la oscuridad.

El jefe Hipo cumplido su promesa, pero como en un pasado, igual que en todas las veces anteriores no se logró nada. Volvieron sin una pista del nido nuevamente.

(Al volver los vikingos de la expedición al nido)

- General Astrid las naves han regresado.

- Escúcheme reclutas. Es todo por hoy. Espero estén listos para la próxima clase ya que esta determinará quien presentará el examen final para ser un verdadero vikingo y tendrá el honor de hacerlo en frente de toda la aldea. Pueden irse.

Al salir temprano quería ir a recibir a el jefe Hipo. Teníamos muchas cosas de qué hablar. Pero no quería pasar más tiempo sin ver a Sacha y…. a Chimuelo y a Violeta. Y decidí dejarlo para la tarde. Al llegar vi que Sacha estaba algo pensativa. No me dijo nada. Solo menciono que estaba preocupada por Violeta ya que la noto asustada al llegar la noche anterior entes que el jefe Hipo. Pero que no era de mucha importancia. Para distraerla le dije que el jefe Hipo ya había regresado y que dentro de poco tal vez podríamos hacer algo los 5 juntos contándonos a nosotros tres y a los dragones. Eso la puso más animada y la alejo de sus preocupaciones. Pero esas preocupaciones no serían cualquieras que más adelante tendrían más relevancia de las que tenían ahora.

(En el puerto los barcos llegaban)

- ¿Están todos bien? ¿Qué paso?

Pregunto Astrid

- ¿Qué paso Hipo?

Recalco ella.

- Si estamos bien. Algunos heridos y unas naves pérdidas, pero sin bajas.

- ¿Y el nido?

- Ni pudimos acercarnos.

- Eso…debí haber ido con ustedes.

- El resultado hubiera sido el mismo. Pero me tranquiliza que estuvieras aquí a salvo y haciendo algo más productivo. Dime como te ha ido en nuestra ausencia. Espero que mejor con los nuevos reclutas que a mí. ¿Ha pasado algo nuevo que deba enterarme?

- Tu protegido….

- ¿Di? Él no es mi protegido. ¿Qué pasa con él? Volvió hacer algo indebido.

- No. En realidad….

(Ahora mi regaño)

-¡Estás loco! ¡Te dije que fueras discreto!

- ¡Y eso hice! ¿Qué esperabas?

- Ahora todos creen que eres un experto en cazar dragones.

- Pero yo solo hice lo que decía tu manual y los entrenamientos con Sacha y Chimuelo. Tal cual como lo hiciste tú.

- Te has expuesto. Y no con cualquiera. Con Astrid en especial. ¿Sabes lo que pueden pasar si nos descubre?

- Tú lo has hecho. ¿Por qué sería diferente?

- Por qué es diferente Di. Yo soy el jefe. Y haga lo que haga mientras cumpla mis funciones no necesita explicaciones. Pero tu...eres difer....

- ¡Diferente! ¡¿No es así?!…Por eso me llamaron Di.

- No quise decir eso….

- ¡Pero ibas a hacerlo! No me importa mi nombre. Hay muchos peores. Pero….todos me tratan como si fuera alguien que no encaja aquí. Yo solo quiero ser uno de ustedes. Dejar mi huella. ¿Entiendes?

- Lo entiendo... yo también era así de joven. Pero trajo consecuencias inimaginables que jamás quise.

- Te refieres a...

- A la muerte de mi padre...si a eso me refiero.

- ¿Qué fue lo que paso?

- Cuando me volví jinete de dragón y entrene a Chimuelo. Y descubrí lo especial que eran los dragones. Me hice más hábil con ellos. Podía hacer lo que quisiera sin lastimarlos. La mayoría de las veces. Todo eso me llevo a ganarme en aquel entonces ser el elegido para ser un verdadero vikingo. El privilegio de matar a primer dragón. Yo no quería hacerlo. Y cuando fui elegido sobre la general Astrid en esa ocasión…

- Me lo puedo imaginar...

- Si. Ella no estaba para nada contenta. Al saber que tendría que matar un dragón decidí irme. Arme mis cosas y me fui lo más pronto que pude con Chimuelo antes de que fuera tarde. Durante el trayecto termine en vuelto en una niebla llena de dragones. No sabía que pasaba. Y decidí seguirlos. Al llegar a donde se dirigían los dragones. Chimuelo estaba nervioso, asustado. Y fue cuando lo descubrí. Por qué los dragones nos atacaban atacando a nosotros. Estaban siendo dominados, intimidados, obligados por un dragón mayor y feroz. más grande que ellos. Para que nos saquearan y se llevaran nuestra comida a esa cosa. Se le dice…

“La Muerte Roja”. Pensé yo.

Muerte Roja | Cómo entrenar a tu Dragón Wiki | Fandom

- La Muerte Roja. Así se llama. Casi que no pudimos escapar Chimuelo y yo de sus enormes fauces. Sabía que debía decirle a los demás. Advertirles. Que si sabían esto. La verdad detrás de todos los ataques. Todo se solucionaría y no tendríamos que volver a matar más dragones. Decidí volver y dejar a Chimuelo para hablar con todos y con mi padre. Mostrándoles la verdad, la bondad de los dragones de una vez por todas. Y decidí hacerlo en mi examen final, con la Pesadilla Monstruosa.

- ¿Pero?

- Todo salió mal. Mi padre se negó a aceptar tal acto. Y decidido parar la pelea. Puso nervioso la Pesadilla Monstruosa y se desatando el caos. Si no es por Chimuelo que logro salir de la fosa y llegar rescatarme. No estaría aquí. Después de eso mi padre entro a la jaula para ponerme a salvo y al hacerlo, fue a detener a chimuelo y a la Pesadilla Monstruosa para acabar con ambos. Pero al el distraer a Chimuelo al atacarlo la pesadilla monstruosa se liberó sus garras y disparo hiriendo a mi padre de gravedad. Y antes de que se disipara el humo por la confrontación logre sacar a Chimuelo del coliseo. Poniéndolo a salvo ya para cuando volví.

Mi padre estaba muerto. Todo esto genero un mayor odio hacia los dragones e inconformidad con ellos en Berk. Cerrando la posibilidad de formar la paz con ellos. Y no pude hacer nada. Desde ese momento sabía que tenía que poner mis esfuerzos en mi gente y no en los dragones. Y me convertí en el líder que ellos necesitaban y el que mi padre siempre quiso. De vez en cuando con mucho cuidado. Visitaba a chimuelo y él y yo manteníamos a raya a los dragones para que no causaran estragos en Berk sin que se dieran cuenta.

- ¿Y la Muerte Roja?

Pregunte.

- Tiempo después volví con Chimuelo para comprobar y monitorearla y saber que pasaba. Pero ya no estaba. Trasladaron su nido y no pude ubicarlo después ya que chimuelo ya no era parte de ese nuevo nido. Pero los ataques siguieron continuando. Aunque no tan fuertes. Como hace años. Pero recientemente han aumentado. Y es lo que nos tiene nerviosos a todos. El tiempo paso y de casualidad conocí a Sacha y a Violeta en uno de mis paseos con Chimuelo y ellas me han ayudado mucho con él al estar ocupado como jefe. Quedándose los 3 en Punta Cuervo y dende prohibí su entrada para que no los vieran.

- Entiendo....

Ahora todo tiene sentido. Eso fue lo que paso.

- No te digo esto como historia de la tribu o la mía. Si no porque quiero que entiendas que mi comportamiento y mis acciones hicieron que estas cosas pasaran. Si hubiera sido más honesto y no hubiera fingido ser algo que no era. no hubiera estado en la situación de hacer algo que no quería. Como matar a un dragón y mi padre estaría vivió. Y Tampoco viviría ahora mintiéndoles a todos. Siendo con ellos no totalmente como soy. Di reflexiona de mi pasado y aprende de él, como de lo que te estoy diciendo ahora. Ya eres un jinete de dragón tienes un deber y una responsabilidad con los dragones, pero también contigo mismo figar lo contrario solo te traerá desgracias. Te lo dice alguien que ya paso por eso...

No entendía del todo lo que el jefe quería decirme en ese momento. No fue hasta dentro de unas semanas después de la última clase de la general Astrid. Que sus palabras cobraron más sentido. Y también las de ellas. Pero no como hubiéramos querido.

(En una de las reuniones del gran salón)

- Ya lo decidí.... sé quién será el novato que tendrá el privilegio de matar a su primer dragón.

Decreto Astrid en la reunión.

- ¡Matar! ¡A un dragón como espectáculo! Ya no hacemos eso. Eran tradiciones pasadas, antiguas ya las prohibimos.

- Si...tú lo prohibiste. Todos aceptamos después de lo que paso con el gran jefe Estoico el Vasto. De cómo murió en esa horrible tragedia. Lo se… Pero con todas estas pérdidas y derrotas no creen que sea mejor darle algo al pueblo para celebrar, un motivo un espectáculo. Uno que hace tiempo no se veía en Berk y algo que los anime. Y… ¿Por qué no hacerlo con el mejor novato de este año?

- No estarás pensando....

- Di el forastero de Berk, tiene mi voto y también el de la gran anciana.

- La anciana…No sabía que aún seguía viva.

Dijo Bocón.

- Silencio. Bocón.

Exclamo Hipo.

- Perdón jeje.

Siguió hablando el jefe Hipo y la general Astrid

- No.… no estoy de acuerdo. Como jefe rechazo esta propuesta.

- Dejémoslo a votación. Es hora de que Di nos demuestre lo que es ser un verdadero vikingo.

- Siiiii.

Exclamaron varios en la sala.

- Los que estén a favor conmigo levantes sus armas.

Pregunto Astrid

Todos alzaron sus brazos en aprobación. Hipo no pudo hacer nada.

- No, no, no. Esto no puede ser. No, no, no lo hare.

- Lo sé...

- No puedes hacer nada para evitarlo. Eres el jefe.

- Para se ser que ser el jefe en estos días ahora no sirve de nada si las personas que lideras no te escuchan. La influencia que tiene Astrid esta sobre pasando la mía.

- ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué debo hacer? Que Debería… debería...

- Debes irte.

- Pero... eso... yo...yo. No lo…

- No lo quieres. Yo tampoco lo quiero. Pero si no te vas, te obligaran a matar un dragón y si no lo haces...

- Deberé irme igual forma.

- Me iré en el primer barco al amanecer.

- No. Te llevaras a Chimuelo contigo

- Pero eso... es tu dragón. Han estado juntos por diez años. No solo eso… eres su amigo. Su jinete su familia.

- Chimuelo siempre tendrá familia si esta con quienes lo quieren. Mientras yo sea jefe y deba cumplir con mis responsabilidades sobre las demás. Y si sigue habiendo esta guerra entre vikingos y dragones las perdonas no cambiaran. Chimuelo estará aun en peligro. Como lo está ahora. Piénsalo. Solo es cuestión de tiempo de que lo encuentren en Punta Cuervo. Tú lo hiciste. Es mejor que se vayan los dos juntos. Y puedes montarlo y sacarlo de aquí.

- Pero...

- No te pido esto como jefe de la aldea. Si no como tu amigo y como amigo de Chimuelo. Ambos sabemos que es lo mejor para chimuelo y para ti. Bien. Sacha y Violeta te acompañaran.

- Pero ellas....

- Tampoco están seguras en la isla. Hay islas al norte la región desconocida allá no hay Barbaros, Ladrones o Berserkers. Ninguna clase de vikingo conocida que se atrevan a hacerles daño.

- Pero...

Por favor Di te lo estoy pidiendo...

Está bien lo hare. Pero te despedirás de Chimuelo antes de irnos

- Eso es algo que jamás me lo perdería.

- ¿Y qué hay de los demás dragones cautivos? Aunque me vaya los mataran en represaría para su espectáculo.

- Yo los liberare antes de que te vayas. No es algo que ya no haya hecho...

- Ose a… que tú eras el que liberaba a los dragones.

- No me parecía correcto...

- Yo también lo pienso....

- Se irán mañana en al caer la luna... alístate y toma tus cosas. Y despídete de quienes creas conveniente. Pero que no se note que es de verdad. No levantes sospechas.

- Lo sé...

- Hasta mañana, jefe.

- Hasta mañana, Di.

Antes de que saliera el sol tenía todas mis cosas listas. Muchas de ellas me las dieron las personas de la tribu cuando llegue porque no tenía nada más lo que tenía puesto.

Pase por toda la aldea recordando la primera vez que la explore. Me dije a mi mismo: "esto debe ser un sueño, estoy en Berk" "la aldea de jinetes de dragones" ha al fin podre ser un vikingo y tener a mi propio dragón e ir a donde yo quiera volando por los cielos" Fue una sorpresa descubrir que las cosas no habían cambiado para que eso fuera posible. Aun así, fue muy divertido. Aprendí herrería. A montar un dragón y Le agradezco a Bocón por haberme acogido y al jefe Hipo por dejarme estar aquí y aunque no quiero decirlo también a la general Astrid que me salvo incontables veces de ser devorado y quemado en los ataques de dragón. Espero que todo esto termine pronto.

Sé que si encontramos la nueva ubicación del nido y acabamos con el dominio de la muerte roja sobre los demás dragones todo se solucionaría. Pero no es tan fácil. Chimuelo no conoce ahora donde están el nido, ni Violeta y cada vez que el jefe Hipo y Sacha seguían a los demás dragones hasta las puertas de la oscuridad se les pierde el rastro en la neblina.

Al final si esto sigue como va. Berk deberá mudarse a otro lugar…Si, no se los había dicho. El jefe Hipo lo está considerando. Ya que con todas las batallas perdidas y la escasez de la comida. Después del invierno, lo más probable es que lo aldeanos de Berk se irían a otra parte. Una que no tuviera dragones. Y aunque nosotros nos vamos antes de que las cosas empeoren. Para proteger a Violeta y a Chimuelo. Tal vez sea lo mejor. Para todos. Me hubiera gustado ver como las personas se entendían con los dragones, pero pasaron y no pasaron muchas cosas y todo se complicó, al final sucedió esto...

(Ya en el atardecer en Punta Cuervo)

- Ya llegaste.

Dijo sacha al verme llegar con mis cosas.

- Eso creo.

Le respondí algo desanimado.

- No te desanimes. Sabes que esto lo hacemos porque es lo mejor para ellos.

- Lo sé... Y también para nosotros.

- Sabes a mí me hubiera gustado conocer Berk por dentro al menos una vez.

- ¡¿Jamás estuviste la aldea?!

- No. Solo la vi a lo lejos. Jamás puse un pie en la aldea. A pesar de vivir tan cerca aquí en Punta Cuervo. Al ser una forastera era difícil ir y volver sin despertar sospechas. Y también al ser una jinete de un Skrill que son de naturaleza territorial y algo violenta podría haber sido peligroso si alguien me seguía y Violeta los asustara por cuidarme. Nos descubrirían y hubieran encontrado a Chimuelo. Y al principio solo se dejaba que lo montara el jefe Hipo. Si nos hubieran descubierto en ese tiempo no podríamos escapar volando con Chimuelo si el jefe no estuviera aquí. Creo que tuvimos mucha suerte.

- Debió ser duro no estar con otras personas.

- Lo fue. Aunque ya estaba acostumbrada. Pero no estuve sola la tenía a ellos (Abraza a los dragones) y a el jefe Hipo, que venía de vez en cuando cada vez que podía para volar con Chimuelo. Y hablábamos. Pero también me hubiera gustado ser más escuchada y oída por otras personas.

- Te prometo que yo lo hare. Escuchare todo lo que digas. Y te diré todo lo que quieras. Es una promesa.

- Una… ¿promesa?

- Una promesa…

Al llegar la noche esperábamos al jefe Hipo para que se despidiera de Chimuelo y así irnos. Pero jamás pensé que fuera a suceder lo que paso. Como si de una predicción cruel del destino volviese a suceder. Y esta vez de nuevo para el jefe Hipo. Mientras esperábamos el jefe. El estaba liberando a los dragones que quedaban cautivos de las jaulas. Pero alguien lo estaba vigilando.

- Atrápelo.

Se escucho en la oscuridad del coliseo.

De pronto antorchas se encendieron y parte del escuadrón exterminador de dragones rodio al jefe Hipo y por detrás aparecieron los otros. Patapez y Patán que estaban detrás lo sujetaron con fuerza de los brazos obligando a caer de rodillas en el suelo. Y de tras de Brutilda y Brutacio salió la general Astrid dejando en claro que ella era responsable de este acto.

- Suéltame, Astrid. Libérenme. No aceptare más insubordinación. Yo soy tu jefe.

- ¿Mi jefe?

Respondió con incredulidad.

- Eras tú el que liberaba a los dragones. Y dejabas que esas bestias se anduvieran libremente para causar caos nuevamente después de lo que nos costó atraparlas. La guerra de nuestros padres se hizo nuestra y tú no lo entiendes.

- Si lo entiendo….

- ¿No! Nuestro jefe es un traidor que prefirió a esas bestias por encima su pueblo. Así que no lo entiendes y no mereces ser llamado jefe.

- Astrid esucham…

(Astrid lo golpea a Hipo).

- Eso es por engañarnos. Y esto (lo golpea de nuevo) por todo lo demás. Aunque no eres el único. ¿Cierto?

Agrego ella.

- ¿A qué te refieres?

- ¡¿Crees que no me daría cuenta?! Esos actos. Esos trucos. La forma en que sometías a los dragones. De tu protegido…Di. Tu también lo hiciste cuando éramos niños.

- Espera… ósea que también de mentirnos. ¡¿Hipo es un fraude?!

Dijo Patán.

- No solo nos mintió. Si no que nos ha estado engañando desde hace tiempo.

Dijo Patapes

- No puedo creerlo.

- Él traiciono a todo el mundo.

Dijo Brutilda y Brutacio.

- ¡Si! ¡No sé cómo no me di cuenta antes! (Agrego Astrid). Tal vez no quería creerlo. Pero sabía que algo escondías y lo veo ahora. Y sé que un no termina. Vemos que hará tu protegido Di, tu cómplice. Al ver que no llegas a verlo como haces cada noche. Seguramente nos revele más de lo que esconden que aún no sabemos.

- ¡No! ¡Astrid! No. Suéltame. Te digo que me sueltes.

- Muchachos. Amordácenlo y póngalo en un lugar que Di lo buscaría y que pueda verlo. Y alístense por si hay dragones

- ¿Por qué? Algo me dice que lo vamos a necesitar. Es hora de ver que esconden en verdad estos dos amantes de dragones.

Al ver que el tiempo pasaba y el jefe no llegaba comencé a preocuparme. Y también podía sentirlo Chimuelo. Algo pasaba. Sabía que algo no andaba bien. El jefe Hipo jamás rompería una promesa y no dejaría que Chimuelo se fuera sin despedirse de él. Así que decidí ir a buscarlo.

- Debo ir a Buscarlo.

- No puedes ir.

Dijo Sacha.

- Algo no anda bien. Debo hacerlo. No podemos irnos sin que se despidan ellos dos.

- Pero...

- Si tu y violeta jamás se volvieran a ver y no pudieran despedirse. Se que no podrían ni tu ni ella vivir con eso. Por favor acompáñame. Seremos cuidadosos. Además, es de noche. Tenemos a una Furia Nocturna y a un Skrill de nuestro lado. No nos pasara nada y los vikingos no notaran que estamos cerca, aunque pasáramos a su lado. Solo iremos a ver. ¿De acuerdo?

La mire a los ojos. Buscando su permiso.

- De acuerdo. Pero solo a ver.

- Bien. Gracias. Vamos…a volar amigo.

No pude estar mas equivocado esa noche. Al llegar a la aldea en el aire, sin bajar lo suficiente como para que nos vieran pude divisar a sentado cerca del pozo al jefe Hipo. No vimos a nadie más así que me precipite a descender a pesar de las advertencias de Sacha y termino hiendo conmigo. Descendimos rápidamente cerca del jefe Hipo cuando me baje se Chimuelo para acercarme a él me di cuenta de que estaba inconsciente amarrado no me percate el porqué de eso y para cundo hice que recuperara la conciencia y nos lo grito ya era tarde.

- ¡Es una trampa!

Grito el jefe Hipo.

De la oscuridad cayo una red atrapando a violeta y a chimuelo como la red era metálica violeta se distrajo y no pudo escapar y yo sin estar sobre chimuelo tampoco. Al momento me agarraron por la espalda y también capturaron a Sacha y de las sombras apareció la general Astrid dándome cuenta de que todo esto que pasaba era obra suya. Y no podía hacer nada, ya éramos suyos.

-Así que tenía razón. Tu protegido también era igual al gran mentiroso y dueño de este dragón. Sé que tu hiciste esta silla de montar Hipo.

- No lo lastimes.

Le grite fuertemente.

- No lastimes a los dragones.

Recalqué.

- Dame una razón para no matar a sus bestias ahora. Hacerlo me hará sentir mejor después muchas decepciones.

Dijo eso mientras miraba al jefe Hipo.

- Ninguna…así que.

- ¡Espera!

Grito Sacha

- Yo…. puedo darte una razón

- La única extraña aquí que no conozco. ¡¿Cómo te llamas?

- Sacha jinete de dragón.

- Está bien Sacha, jinete de dragón. ¿Espero que sea muy buena la razón que me des para matar a sus dragones?

Sacha se quedó en silencio y antes de responderle nos miró al jefe Hipo y a mí como si la perdonáramos por lo que estaba apunta de decir. Miro a la general Astrid fijamente a los ojos y le respondió con algo que nos dejó helados a todos.

- Sé dónde está el nido de los dragones.

- Espera que acabe de decir….

- No puede ser verdad.

Dijeron Patán y Patapez

- Yo creo que está mintiendo.

- Si… no trates de engañarnos niñita.

Dijo Brutacio y Brutilda.

- Silencio.

Exclamo Astrid.

- ¿Cómo es posible?

- ¿Sacha de que estas hablando?

Dijimos yo el jefe Hipo sorprendidos al oírla.

- ¿Cómo es posible? ¿Sacha como sabes eso?

Volvía a expresar el Jefe Hipo.

- No lo sé. Solo estoy segura. Cuando volvías de la expedición un día antes de que llegaras, Violeta regreso de que los cuidara por las puertas de la oscuridad. Al estar devuelta pude notar que llego muy asustada. Jamás la había visto así. Y mucho menos siendo ella un Skrill así que pude deducir que en su estancia mientras te cuidaba en las puertas de la oscuridad, sintió el llamado de su líder y de alguna forma termino en su nido y al verlo a sería la única cosa que la aria temer de esa forma.

- Así que tu…. puedes guiarnos a su nido.

Exclamo Astrid. (Lo dijo mientras agarraba a Sacha del cabello).

- Yo no puedo, pero violeta sí. Y te diré como hacerlo solo si no los lastimas y dejas que Di y el jefe se vallan.

Después de meditarlo por unos segundos soltó a Sacha Dell cabello y acepto de acuerdo a algunos términos.

- No lastimare a tus preciadas criaturas, al menos por ahora. dejare que tú y el forastero de Berk se vayan después de que me digas como hallar el nido. Pero… ese mentiroso, traidor dará la cara ante todos y pagará por todos estos años que nos engañó.

- Pero...

(Interrumpió El Jefe Hipo)

- Escúchame Astrid. No me importa lo que me pase, pero deja que ellos y los dragones se

vayan desquítate conmigo. Pero no hagas esto.

- Silencio. Tú no tienes voz ni voto en esto.

- Tenemos un trato

Dijo Astrid mirando a Sacha

- Pero...

- ¿Lo tenemos?

Pregunto de nuevo mientras les apuntaba a los dragones atrapados en la red con su hacha.

- Lo tenemos…

- Muy bien...establezcan una reunión de emergencia es hora de mostrar la verdad a todos y luego terminar esta guerra de una vez por todas.

- Lo siento chicos.

Decía Sacha mientras se la llevaba Astrid para que hablaran como llegar al nido antes de que se alistaran para la batalla. Al Jefe Hipo y a mí nos mantuvieron cautivos juntos hasta que Astrid reunió al gran consejo. Expuso todos los actos y las relaciones del jefe Hipo sobre los dragones y a nosotros los forasteros como nos relacionamos con ello. Quitándole la autoridad como jefe y manchando su nombre en frente de toda la aldea. Provocando miradas de decepción de todo el mundo dirigidas a él durante todo el consejo.

A pesar de conocer toda la historia y nuestras versiones no nos escucharon fuimos criticados, juzgados y abucheados como criminales. El jefe Hipo no dijo nada hasta que Astrid saco el plan a la luz de cómo iba a atacar el nido usando a violeta como guía.

- El Skrill sabe dónde está su nido. Y nos guiara a él. Debemos atacar ahora

- No, es arriesgado. No lo hagan. No. No saben que hay ahí.

Interrumpió el jefe Hipo gritándoles fuertemente para advertirles.

- Tú ya no tienes y un lugar en este consejo. Y tú castigo será decidido luego de que acabemos con el nido de dragones.

Respondió Astrid.

- Escuchen todos (dijo Astrid refiriéndose a todos los presentes) Es nuestra oportunidad de tomarlos por sorpresa. Es hora de acabar con esto. Esta guerra terminara de una vez por todas.

- Espera Astrid. No. No lo hagas.... escuchen me por favor.

Nadie lo escuchaba

- Aquellos que quieran venir conmigo al nido de dragones y terminar toda esta guerra de una ves por todas levanten sus armas con la mía.

(Todos levantaros sus brazos armados)

- Parece que ya se acordado

Le dijo Astrid al jefe Hipo mientras se retiraba. Y mientras ella se retiraba el jefe hipo de para de intentar que entrara en razón.

- Astrid. No sabes que peligros te enfrentas. Es arriesgado e imprudente. Por favor escúchame.

La general Astrid solo lo ignoro.

- Escúchenme todos partiremos al amanecer. Preparen las naves.

Se decidió atacar el nido al amanecer. Hipo fue echo prisionero para ser juzgado una vez que el ataque haya terminado. Sacha y yo como forasteros que éramos. Fuimos desterrados de Berk. Siendo subidos solos en un barco para jamás volver.

Violeta y a Chimuelo iban a ser llevados en uno de los barcos de guerra hacia el nido para que violeta los guiara y así tal vez terminar con ellos dos una vez que la batalla culminara. Y antes de que partieran Astrid fue a ver al jefe Hipo como una última petición suya. Y por toda la historia que tenían o sentían.

(La general Astrid y el jefe Hipo se reúnen)

- Te lo ruego Astrid. No lo hagas, no sabes a lo que te enfrentas... no podrás con él.

Dijo el jefe Hipo a Astrid.

- Si solo hiciste que viniera aquí para escuchar las mismas excusas. Perdiste la única oportunidad que te daría para escucharte.

- Astrid...no alto…espera.

(Astrid se sinceró con Hipo)

- Te lo pregunta hace años. Lo recuerdas.... ¿Qué de qué lado decidirías estar? y veo que ya tomaste una decisión.

- Astrid. No. Tu no lo entiendes. Déjame ir estas cometiendo un error.

- ¡¿Error?! ¡Hipo! ¡Error! Sabes a cuantos de los nuestros han matado. A cientos

- ¡Y nosotros a miles de ellos!

- Tú me decepcionas... Siempre pensé...que eras un idiota. Que nunca se tomaba nada enserio. Solo pensabas en ti mismo. Y en demostrar tu valía al pueblo. Pero cuando el gran jefe murió y tomaste el mando aun siendo tan joven e inexperto aun así lo hiciste. Cambiaste. Fuiste mejor. Comencé a ver que no eras solo un estúpido. A notar lo dedicado y lo comprometido que podrías ser con los tuyos. Te hiciste, grande, fuerte y justo. Lideraste esta tribu como tu padre siempre lo hubiera querido. Y decidí apoyarte. Incluso… espere que decidieras dar el siguiente paso conmigo.

- Astrid...Yo…

- Pero tu amor por esas bestias te segó. Y vas hacer que todos caigamos al fuego por eso. Así que yo tendré que ser la que termine esto.

- Astrid. Por favor, no....no lo hagas.

- Escogiste tu bando con ellos. No eres un vikingo. No eres mi jefe y ya no eres nada para mi Hipo. Y lo que pase después de esto. Espero nunca volverte a ver.

- Astrid....

Todos preparaban los barcos de batalla. Las naves estaban llenas. Y las cubiertas repletas de vikingos con armas por últimos abordaron a los dragones y se fueron directo a las puertas de la oscuridad mientras en otra nave Sacha y yo nos alejábamos lentamente de Berk y los veíamos desaparecer en el horizonte.

- Esto es mi culpa.

Dije yo a Sacha.

- ¿A qué te refieres?

- Si hubiera sido más cuidadoso. Honesto con todos. Y hubiera seguido las recomendaciones del jefe Hipo y las tuyas esto jamás hubiera pasado esto.

- Jamás lo hubieras sabido...

- Si lo sé. Si lo he sabido todo. Desde el comienzo. Sé que va a pasar a partir de ahora. Y es mi culpa. Todos van a morir. Si no hay dragones que peleen con nosotros lo que no pueden solos. Eso será así. Sin jinetes de drago no podrán hacerle frente a la muerte roja. Seré el único que a pesar de saberlo todo, termino con todo.

- Entiendo…

Agrego Sacha.

- Pues si sabes que paso. Y sabes que pasara. Sabes que debes hacer A partir de este momento ¿cierto?

- ¿A qué te refieres?

- Si sabes que va a pasar y que tiene que pasar para que no suceda lo que dices. Entonces sabes que debes hacer ahora para que eso no ocurra. Entonces Di… ¿Qué debemos hacer ahora?

- Recordarle a alguien la razón de todo esto.

Lo dije mientas me levantaba del suelo.

- ¿Y eso quiere decir?

- Debemos ir con el jefe Hipo. Él nos necesita ahora. (aun Sacha no lo entendía) vamos no te quedes ahí, apúrate y ayúdame a darle vuelta el rumbo a este barco. Debemos volver a Berk con el jefe.

Al volver a ver y escabullirnos entre las pocas personas que quedaban por la batalla y por las casas logros llegar a donde estaba el jefe Hipo encerrado y sabía que tenía que hacer ahora.

- Chicos. ¿Qué hacen aquí? Creí....

- Que nos habíamos ido....

- No será tan fácil.

Respondimos yo y Sacha.

- Necesitamos su ayuda jefe…es hora de ayudar a los demás

- Ellos no quieren verme… no después de todo lo que les he echo

- ¿Y eso que tiene?

- Les mentí Di. Los engañe. Use trucos y más engaños. Ahora todos será lastimados y todos porque…

- ¿Por qué? ¡Que?

- Porque no pude matar un dragón. Hubiera sido lo mejor para todos.

- Si. Los demás lo hubieran hecho.

Agregue yo.

- Pero por que usted no jefe. Porque usted no...

- No lo sé… No pude.

- No es una respuesta.

- ¿Por qué? la respuesta les importa tanto.

- Porque nos interesa recordar lo que dirá, ahora.

- Por amor de…fui un cobarde. Fui un débil. No quise matar un dragón

- Acabas de decir: "No quise”

Agrego Sacha.

- Eso que importa. No quise. Trecientos años y soy el primer vikingo que no quiso matar un dragón

- Pero el primero en montar uno.

Dijimos Sacha y yo al tiempo. Y después de un momento dijo lo que quería escuchar.

- No quise matarlo porque se veía tan asustado como yo y cuando lo vi, entonces me vi a mí mismo.

- Él debe estar muy asustado ahora. ¿Qué hará al respecto?

Le pregunte.

- Probablemente algo estúpido. Necesitare su ayuda.

(Y sonreí)

- Eso está mucho mejor....

(En las puertas de la oscuridad)

- ¿Cuál es el plan Astrid?

Pregunto Bocón.

- Encontrar el nido y destruirlo.

- Es un buen plan…algo chapado a la antigua. pero…

- Silencio.

Exclamo Astrid. Al notar el cambio del comportamiento de Violeta, seguido de Chimuelo que también lo sentía. Y al seguir a violeta terminaron de llegar al nido. A la nueva ubicación del nido que el jefe Hipo no había visto. Y así al fin llegaron a tierra.

(Mientras tanto en Berk)

- ¿Está seguro de esto jefe?

Pregunto Sacha

- Necesitamos toda la ayuda posible.

Respondió el jefe Hipo.

- Pero son solo novatos. ¿Cree que puedan volar un dragón?

- Todos pueden si lo intentan y si así lo quieren.

El jefe me pidió traer a los novatos con los que entrenaba con la general Astrid me gustaría presentárselos, pero eso sería mejor para otra ocasión.... el jefe les asigno a cada uno un dragón y fuimos camino a la batalla en el nido a salvar a la tribu.

Cuando llegamos. Sabía lo que teníamos que hacer. Nos dividimos en tres equipos.

  • Uno, los novatos distraerían a la muerte roja usando las indicaciones que dijo Patapez en la película.
  • Dos, El jefe Hipo fue ayudar a Bocón y Astrid para evacuar a los soldados de aquí.
  • Y tres, Sacha y yo fuimos a rescatar a violeta y a chimuelo de los barcos en llamas que se estaban hundiendo.

Apenas lo hicimos salimos apoyar a los novatos con el objetivo de provocar a la muerte roja para que emprendiera vuelo. Sacarlo de tierra para que no atacara más a los de la tribu. Y el jefe Hipo también estaba en ello.

- Astrid, Bocón

Grito fuertemente el jefe Hipo al verlos mientras se dirigía hacia donde estaban. Astrid que había comprendido su error al ver que las advertencias de Hipo eran correctas y como su gente pagaba las consecuencias de su proceder al ver a Hipo sintió culpa y alivio al mismo tiempo. Pero más que todo un remordimiento que tenia con ella misma y con él por todo lo que había pasado y le había hecho. En ese momento solo pudo reconocer su error y pedir disculpas.

- Hipo. Yo....fui una tonta debí haberte escuchado.

Exclamo Astrid

- No hay tiempo para eso. Tienen que evacuar a los soldados al estreno de la isla. Ganare

- tiempo con los muchachos. No se detengan. Vayan.

- Espera. iré contigo.

Agrego Astrid deteniendo al jefe Hipo parándose frente suyo.

- Astrid...

- Te ayudare a duplicar ese tiempo.

El jefe Hipo sabía que no podía hacer nada para que hiciese lo contrario así que acepto después de todo. Conocía la fuerza de esa mirada que veía en el rostro de ella. Y no hay nada que pueda evitarlo.

- Bocón ve con los demás Astrid y yo nos quedaremos.

- Bueno. No mueran.

- ¿Cuál es tu plan?

Pregunto Astrid.

- Hacer que nos siga. Haz lo que yo.

La general Astrid y el Jefe Hipo comenzaron a lanzarle objetos a la muerte roja y hacer ruido para que les prestara atención a ellos en tierra para que las demás personas de la tribu escaparan.

Cuando los novatos no pudieron más y solo quedábamos sacha y yo sabía que era el momento. Debíamos acabar esto en el cielo. Pero un golpe la muerte roja a violeta dejo a chimuelo y a mí como los únicos para hacerlo. Gual como lo había visto. Y justo antes de que iniciara para llevar la pelea arriba en la tormenta. Alguien grito mi nombre...

(Unos momentos antes)

- Esto ya no está funcionando ¿Qué piensa hacer ahora?

Pregunto Astrid a Hipo.

- Algo muy estúpido.

- Pero si eso ya lo hiciste

- Pues algo más alocado. Pero primero debo hacer algo que debí hacer hace mucho tiempo...

(Hipo le da un beso a Astrid)

- Hipo…

- Me tengo que ir… ¡¡¡Diii!!!

Era el jefe Hipo que grito fuertemente para que bajara al suelo.

- Di. Yo terminare esto. Ve con Astrid y con tu equipo junto con bocón y los demás.

Cuando dijo eso era obvio. Ha si debía ser como siempre debió haber sido. El jefe Hipo debía derrotar a la muerte roja, como cuando lo vi por primera vez y no yo. Solo debía ayudarlo.

- Esta bien Jefe. Pero debes hacer que vuele y llevar la batalla arriba las nubes te cubrirán y te darán ventaja y.....

- Lo se. Es lo que hare. Solo… confía en mi.

En ese momento. Recordé las palabras que me dijo Sacha al volar con por primera vez Chimuelo. “Confía en ti como el lo hace contigo”.

- Ten cuidado Jefe.

- No hagas nada que yo haría. Creo que eso ya no es probable.

Justo ates de emprender el vuelo la general Astrid lo tomo del brazo.

- Hipo. Perdóname. Por todo…

- También perdóname a mí. Debí haber sido sincero con los demás y contigo, especialmente contigo.

- Para mi tu eres….

- Lo se…

- No tienes que hacer esto solo.

- Soy el jefe de esta tribu Astrid. Además, somos vikingos es gaje del oficio.

- Es un orgullo que seas el jefe de este tributo.

(Le da un beso)

- Vuela…

En ese momento el jefe Hipo se elevo con chimuelo para hacerle frente al muerte roja.

Dándonos el combate final épico en el aire ese que todos ya habíamos visto antes. Estaba preocupado. Claro que no. Ya todo por fin se había resuelto. Preguntaran… ¿Qué paso después? Pues lo que debió haber pasado. Ya saben… después de caer del cielo, creían que había muerto. Astrid en ves de estoico lloro su muerte. Pero después Chimuelo revelo que estaba en sus alas y ya. El jefe Hipo tardo unos días en recuperarse. Hasta que despertó.

- Al fin despiertas....

- ¿Bocón? ¿Por qué esta chimuelo aquí? Alguien me puede explicar que está pasando….

- Velo por ti mismo.

(Sale y ve todo ver rodeado de dragones y vikingos juntos)

- ¿Qué está pasando? ¿Qué es esto?

Dijo Hipo impresionado

- Lo que siempre debió haber pasado jefe.

- Di....

- Si y también Sacha....

- Hola jefe ¿Ya se encuentra mejor?

Dijo Sacha.

- Al final a Sacha y a mí nos dejaron quedarnos en Berk. Y si me disculpa…. tengo que seguir dándole un recorrido a Sacha por la aldea. Hay lugares que aun no conoce.

- Si. Si… Vayan... Y Di.

- ¿Si jefe?

- Eres un verdadero vikingo. Berk tiene suerte de tenerte. Bienvenido a casa.

- También para usted jefe.

- Igual para ti Sacha.

Agrego el jefe Hipo.

- Gracias…

(Hipo siguió con Bocón hablando)

- Debo estar soñando. No lo creo

- No lo estas, créelo. Mira todo lo que lograron. Humanos y dragones juntos sin pelearse. Tu padre estaría orgullo.

- ¿Lo crees?

- Lo creo. La paz para esta aldea es lo único que Estoico siempre quiso. Y a ti. Sea de cualquier forma. Tú lo lograste. Aunque… ¿Quién lo hubiera creído que sería esta manera?

- Es verdad. No lo había imaginado desde hace años.

- Yo. Tal vez sí.

- ¿Cómo? ¿Cómo que tú?

- Yo siempre lo supe Hipo… lo de tu dragón y tu primera pupila y luego Di. Desde que murió tu padre te estuve vigilando mas de cerca para cuidarte. Y lo descubrí todo. Estuve sorprendido y preocupado. Pero también muy orgulloso y seguro que lo lograrías.

- Espera… ¿Por qué no dijiste nada?

- Como te dije antes. No siempre lo hago jajaja.

- Jajaja No. No siempre lo haces. Pues si no estoy soñando. Tal vez debería estar muerto.

- Nooo. Pero casi lo logras...

Dijo Astrid que llegaba a ver a Hipo. (Y le da un golpe en el brazo a Hipo)

- Esto es por asustarme.

Agrego Astrid.

- ¡Qué! ¡Que! Siempre va a seguir así esto, porque si lo es...

(Lo besa)

- Podría acostumbrarme.

Y si... así termina esto. Claro algunos querrán saber y si Hipo perdió el pie. Pues es obvio es algo que debía suceder. Además, se llama Hipo así debía pasar.

Muchas cosas cambiaron ahora en Berk es como el recuerdo llena de dragones conviviendo con los humanos. Y bueno en paz como siempre debió haber sido. Ahora que lo pienso tal vez por eso termine aquí en este momento en este Berk diferente debía hacer que esto pasara. Y créame valió la pena. Y por cierto ya tengo mi dragón apenas salió del huevo está creciendo. Espero que crezca grade y fuerte y así después pueda volar con el con sacha y Violeta. Si quieren velo es este....

Fault Ripper | How to Train Your Dragon Wiki | Fandom

En fin...para acabar déjenme hacerlo como siempre termina.

Esto es Berk. Nieva nueve veces al año, y graniza los otros tres. La comida que crece aquí es dura e insípida. Las personas que crecen aquí son todavía peor. La única ventaja aquí son las mascotas. Mientras en otros tienen ponis o loros...aquí hay…dragones.

FIN

"Agradezco a quienes les haya leído mi articulo. Puse mucho empeño en él y espero que les gustara. Por ultimo les hago un recordatorio de el Live Action de la pelicula que se estrena este año y les dejo otro de los tráilers para seguir viendo este fantástico mundo con sus personajes e historias y también les dejo su gran musica."

Trailer…

Musica…

https://www.youtube.com/watch?v=DUjewG1uyXI

https://www.youtube.com/watch?v=BnPCjZw1LBw

Gracias…

Anexos:

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Chimuelo png imágenes | PNGWing

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