Juan José Campanella, tal vez el director argentino más reconocido dentro de la industria mainstream, tuvo su principal foco de aprendizaje en Estados Unidos. Cursó el Master de Bellas Artes en la Universidad de Nueva York y, gracias a su tesis, recibió un importante premio que le abrió las puertas de la televisión norteamericana. Fue así como desarrolló parte de su carrera en aquel país y esto se nota en demasía en su cine. Con pocas raíces en el cine argentino y absorto de los movimientos dentro del cine nacional independiente de nuestro país, en 1999 regresó a Argentina para rodar su primera película en español: EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA.
En este primer film se instalan varias cualidades de su cine que se repiten constantemente. La principal es la colaboración con su actor fetiche Ricardo Darín, quien diez años después protagoniza la película que lo hizo ganar el Oscar a la mejor película extranjera, y justamente con la misma coprotagonista, Soledad Villamil. Además de EL SECRETO DE SUS OJOS (2009) y EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA (1999), Darín y Campanella trabajaron juntos en EL HIJO DE LA NOVIA (2001) y LUNA DE AVELLANEDA (2004). En toda su filmografía se hacen presentes aquellos temas que son considerados centrales en su primera película: el drama, el amor y el miedo al olvido.
EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA es una odisea romántica agridulce. Cuenta la historia de Jorge Pellegrini (Ricardo Darín), una joven promesa de la literatura argentina que vive de los cuentos románticos que escribe para una revista de actualidad, y su historia de amor con Laura (Soledad Villamil), una camarera que espera el regreso de su novio, un artista que ha montando una exposición en Uruguay y del que hace tiempo que no tiene noticias. Una noche se conocen y no tardan en irse a vivir juntos, pero la convivencia se deteriora y la relación se rompe.
La historia de amor y las instancias narrativas que presenta EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA son propias de la comedia romántica norteamericana. Una estructura que recuerda a clásicos noventeros como los son CUANDO HARRY CONOCIÓ A SALLY (1989) y SINTONÍA DE AMOR (1993), ambas comedias románticas que han establecido un camino y han posicionado a Nora Ephron como la maestra dentro del género. La historia de amor es central y se desarrolla de manera predecible, aunque algunas cuestiones que suceden tempranamente en el metraje nos posicionan en un lugar impensado dentro del género. Aunque la película es argentina, hay poco que la distinga culturalmente de una producción norteamericana. Los personajes no tienen características culturales o tradiciones argentinas que los hagan únicos.
EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA presenta un protagonista muy claro, Jorge Pellegrini, y el punto de vista pertenece completamente a él. El espectador se posiciona desde su lugar, quiera o no, y acompaña las decisiones del personaje. Decisiones cuestionables que producen un distanciamiento empático y el espectador pasa de apoyar a despreciar al protagonista. Su comportamiento para con su interés amoroso, Laura, se vuelve completamente frío y calculador, posicionándola en un estrato menor al suyo por el simple hecho de proyectar sobre ella su frustración hacia el arte. Ambos artistas, ambos frustrados.
El protagonista resulta ser la peor opción para Laura. El film indaga en esta idea y la desarrolla a través de los tres actos que presenta. Su estructura clásica, justamente, está determinada por la acciones cuestionables de Jorge. Su primera separación constituye el final del primer acto y a partir de esto la película se estructura y avanza acorde a los errores del protagonista, quien desea encontrar el amor para encontrarse a sí mismo. Sin embargo, no presenta una narrativa muy sólida, aunque cuenta con dicha estructura organizada en actos a través de momentos encantadores de humor sutil, otros de drama melancólico e incluso algunos de sentimentalismo absoluto.
El protagonista es un ejemplo interesante de cómo un personaje puede ser definido más por sus errores que por sus atributos. A lo largo de la película, Jorge comete una serie de errores que revelan su personalidad y su forma de abordar las relaciones.

La historia de EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA presenta un recorrido desde 1980 hasta la década de los noventa. Sin embargo, la película no toma una postura clara sobre los temas políticos e históricos nacionales coyunturales de aquella época. En lugar de presentar una crítica o una reflexión profunda sobre la última dictadura cívico-militar y la Guerra de Malvinas, la película los menciona de manera superficial y los utiliza como un telón de fondo para la historia de amor entre los personajes principales. Intenta hacerlo, pero su falta de compromiso y la no clarificación del mensaje hace que se vuelva completamente burdo y banal.
En definitiva, EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA no consigue mezclar bien los géneros que presenta y el trasfondo político no es tan potente como podría ser, pero la historia de amor puede resultar genuinamente conmovedora y desafiante; y el final resulta bastante satisfactorio a nivel amoroso y romántico.

La labor de Juan José Campanella, director y guionista, apuesta por una combinación de elementos que podrían ser efectivos: humor cautivador, sentimentalismo garantizado por dulces apartados musicales y un carismático actor. Sin embargo, esta combinación se trunca y no logra crear una narrativa fluida y coherente. La presentación de los hechos carece, no solo de fluidez, sino de ritmo; lo que hace que la narración se sienta cansada y aburrida. Esto puede ser debido a la falta de enfoque más allá de la construcción del protagonista o a la dispersión de la atención en varios temas (los políticos mencionados). Intenta abordar un amplio espectro de tramas, lo que puede ser visto como una propagación de la atención y una falta de óptica en la historia principal. Esto hace que la narrativa se sienta sin un rumbo claro, obviando la historia de amor que parece ser el único interés en la historia; presenta una gran cantidad de personajes que buscan rellenar los vacíos narrativos.
EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA tiene un núcleo nostálgico que es interesante por un tiempo pasado. La degradación moral de los personajes y su falta de autoestima pueden ser vistos como una metáfora de la degradación del país en ese momento. Esto es lo único que se puede vislumbrar y percibir si se busca de una manera muy profunda y que puede ser visto como la única crítica social de la película.

El primer largometraje en español de Juan José Campanella abre el camino para sus futuras producciones argentinas, influenciadas por sus estudios norteamericanos. La narrativa y la forma de filmar del director se ven directamente afectadas por estas influencias, creando una mezcla bastante particular de estilos. EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA muestra la habilidad del director para abordar temas sobre el amor y crear personajes con comportamientos cuestionables, sentando las bases para sus futuras obras, donde estas controversias se repiten incansablemente. Dos de sus películas han estado nominadas al Oscar a mejor película extranjera (una de ellas logró ganar), motivo que hace pensar que la prensa hollywoodense desea ver películas parecidas a las suyas.
Películas mencionadas en este artículo:



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