Carta a un demócrata ingenuo o la idiotez democrática: sobre propaganda, cine y política. Parte 2. 

El cine como instrumento político. Lanzmann y Spielberg

Walter Benjamin ya avizoraba que el cine era un instrumento político de propaganda para las masas muy poderoso y que podría llevar a la alienación de la sociedad y no dejarlos pensar por su cuenta. Algo así como ustedes, que creen en la “democracia”. Leni Riefenstahl es el mejor ejemplo de propaganda política autoritaria con El triunfo de la voluntad. Hay una maestría en Riefenstahl. Es alucinante. Lo perverso tiene una estética formidable. Riefenstahl nunca reconoció que había cometido una imprudencia. Ella solo filmaba. A veces los alemanes son bastante buenos para hacerse los zonzos.

Le film Shoah de Claude Lanzmann inscrit au registre de la Mémoire du monde  de l'Unesco
Lanzmann, Shoa. Cortesía: UNESCO

A contraparte, el francés Claude Lanzmann ha filmado brillantemente Shoah. Un documental de nueve horas sobre el Holocausto que tiene la particularidad de hablar de forma directa con aquellos que fueron víctimas de los nazis. Lanzmann, por supuesto, criticó a Spielberg con ese intolerable espectáculo de La lista de Schindler. Claro que no podemos perder 9 horas viendo un documental que llevó 11 años hacerlo, pero podemos ver la de Spielberg de 1 hora y media y listo. Somos seres humanistas compenetrados por una narrativa espectacularizada y ligada al victimismo torpe. Como todo demócrata ingenuo, te interesa la repercusión social y el mensaje más que otra cosa. Bueno, obviamente. Spielberg invirtió 22 millones y recaudó 322 millones. Más allá del plagio de algunas escenas del cineasta eslovaco Juraj Herz, ¡qué podemos decir! Claro, ¿a quién le importa un cineasta eslovaco? Liam Neeson, obviamente, salió a decir en los medios de televisión para reivindicar a Herz… Bueno, no soñemos tanto. Liam Neeson no sabe más que hacer las mismas expresiones faciales para sus películas de acción y vive rodeado de lujos en Irlanda del Norte. Obviamente, es brillante y coronado por la Reina Isabel II. Sinceramente, no sé cómo el casting hizo para ver algo alemán en Neeson. Es decir, Oskar Schindler era alemán. Capaz en nuestro imaginario nos quede por siempre el personaje de Nelson. Es la potencia cinematográfica del imperio. “Esto es cine”, decí y prendete un cigarrillo, vos, demócrata ingenuo. Vos no sabés lo que es el cine. Para vos, el cine es cualquier cosa. No sabés nada de nosotros. Tampoco buscamos incluirte.

Steven Spielberg's net worth in 2024
Steven Spielberg

Nuestros héroes: Ibsen y Arlt

Siempre buscamos incluir a personas que realmente piensan. Por eso Henrik Ibsen es parte de ese nosotros. Ibsen denunció muy bien a ustedes y a su ideología, en especial a su hipocresía demócrata. Henrik Ibsen conoció mejor que nadie la corrupción de su pragmatismo político y sus falsos ideales que no hacen más que crear confusión al pueblo. Son los enemigos del pueblo. El Doctor Stockmann recibió por culpa de ustedes esa acepción de enemigo. Stockmann es parte de nosotros y su sabiduría encarna mucho de lo que somos. No hay más que recurrir a Ibsen para entender cómo en Noruega sucede lo mismo que en Argentina. Ibsen escribe en el siglo XIX. Estamos hablando de figuras que a nadie le interesa, figuras invisibilizadas por ustedes, que no tienen nada mejor que hacer que buscar fines utilitarios. Ustedes son el rebaño del que habla José Ingenieros. Ingenieros es el mejor filósofo argentino, entre todas sus ocupaciones. Ustedes se olvidan de él, porque no les conviene en absoluto rememorarlo. Nosotros construimos mundos a partir de los ideales de José Ingenieros. Ustedes son cómplices de que un rockstar esté en el poder hoy. Hermosa serie lograron los productores de Estado de Alarma. Son todos demócratas ingenuos. Nunca van a poder entendernos. Si nos entendieran, construiríamos algo. Pero lo divino no se comprende.

Roberto Arlt siempre nos pareció el mejor aliado para denunciar cómo piensan. Esa necesidad de sentido ante su vacío existencial. Eligen cualquier cosa a cualquier precio. No piensan en absoluto. Ustedes son capaces de creerle al Astrólogo. Ni siquiera pueden llegar a entender la denuncia arltiana, aunque pueden decir que les gusta Arlt sin inconveniente, cuando el mismo autor derrumba el edificio de todas sus creencias. Tal vez no lo leyeron adecuadamente. Igualmente, los líderes mesiánicos apelan a los demócratas ingenuos. Se apela a ustedes. Como dice Rancière: “La política existe cuando los que no tienen derecho a gobernar hacen ver que son capaces de hacerlo”. Ustedes no tienen el ojo afilado como nosotros. Eso está claro.

Ahora bien, saliendo de la ironía. Está más que claro con Die Welle, basada en hechos reales, cómo las masas pueden votar regímenes autoritarios. Nada más democrático que la Alemania nazi. ¿Hay alguna duda con eso? Me parece que Die Welle ilustra muy bien la ingenuidad que ustedes presentan. Siempre ustedes nos dicen “elitistas”. ¿Elitistas? Nosotros queremos el bien de la comunidad y buscamos las mejores políticas para los más vulnerables. Somos cultura, somos pensamiento crítico, somos justicia, somos íntegros… pero, sobre todo, no somos como ustedes.

The Wave (2008) | MUBI
La maestría de Dennis Gansel

Conclusión

No somos derrotistas, somos lúcidos e ilustrados. Nos enfrentamos a la sociedad de consumo, al autoritarismo, al fascismo, al fanatismo y a la propaganda política que ustedes realizan a partir de la filosofía y el arte en general. El arte, como lo es el cine, es nuestra herramienta de denuncia. Otro sistema es posible. No es para menos ver películas como Good Bye Lenin, Laurent Cantet o de Costa-Gavras para entender que ustedes no nos merecen. Claro está, ustedes no son personas privilegiadas como nosotros.

Nosotros somos tan solo ruido y murmullo. No tardaremos en ser palabras.

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