Este es mi primer artículo, me llamo Samuel, y tengo 16 años, con Distimia, depresión y ansiedad diagnosticados desde hace 3 años, y en cuanto vi esta serie (The end of the f***ing World), entendí de una manera muy cercana y personal el comportamiento y vivir de James, un personaje que sigue viviendo sin tener una razón para; solo sigue ahi, siendo todo y nada a la vez.
James no busca un propósito, no tiene grandes sueños, ni ambiciones, solo vive el pasado, atrapado ahí; no puede ver su vida, solo la ve pasar, sin ser el personaje principal que la vive, como si el mismo viera un programa en el que no participa, lo que lleva a que todas sus vivencias se sientan iguales, solo quiere dejar de sentir esa desconexión tan intensa con el mundo y con si mismo, en cada capítulo se enfrenta a la vida con una mezcla de frialdad y resignación, como si se hubiera rendido, como si aquella luz que todos llevamos dentro no se ha apagado del todo, pero tampoco parece que sea capaz de encenderse del todo, al conocer a alguien similar (Alyssa), cuya vida también está viviendo en automático, se crea en él una necesidad de sentir algo real, aunque sea dolor. Y eso, por muy extraño que suene, me hizo sentir menos solo.
Alyssa, por su parte, también refleja ese caos interno que muchos vivimos. Su forma de expresarse, de rechazar lo que duele antes de que la hiera, de no mirar al futuro, y solo seguir sin un motivo concreto, me hace sentir acompañado en mi automática vida, actuando sin interés o motivación, sin la capacidad de sentir algo real, con la esperanza de algún día sentir algo.
Pero lo que más me marcó de esta serie no fue solo que me vi reflejado, sino que, por primera vez, sentí que alguien había puesto en pantalla de una manera excelente, algo que muchas veces no puedo explicar con palabras; no idealizo la idea de una persona que te pueda hacer sentir mejor ni complementarte del todo, pero al ver esta serie entendí el porque dependemos de las relaciones, y el como tener a alguien que nos entienda puede mejorar nuestra vida.
No pretendo decir que la serie es una solución a mis problemas, ni que lo que vive esta extraña pareja sea común o correcto. Pero sí agradezco que exista. Porque, en medio de una sociedad donde todo debe estar bien todo el tiempo, ver a alguien roto, ser capaz de relacionarse con alguien similar, para enamorarse, vivir y sentir juntos, reconstruyendose y creciendo, aunque no sepa cómo, me dio un pequeño consuelo.
Escribo esto no como crítico, ni como experto en cine. Escribo esto como un adolescente que lucha cada día por encontrar razones para seguir. Y en James y Alyssa encontré una compañia que camina a mi lado, aunque sea desde una pantalla.
Gracias por la atención, si tienen algún consejo de escritura, lo agradecería mucho.



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