Dejar Romero, nuevo documental de Alejandro Fernández Moujan y Hernán Khourian, se mete con un tema incómodo del que poco se habla como lo es el proceso que da fin a los manicomios en Argentina. A través de una investigación de campo, los cineastas registran los últimos vestigios del neuropsiquiátrico Melchor Romero, un establecimiento donde el sufrimiento y la violencia intrahospitalaria otrora fueron moneda corriente.
Dejar Romero sigue al Movimiento por la Desmanicomialización en Romero (MDR) que trabaja estableciendo un fuerte vínculo afectivo con los pacientes, preparándolos para su nueva salida al mundo. En paralelo hay un archivo que se recupera, historias clínicas, fotografías, cartas que nunca fueron enviadas, denuncias de usuarios jamás atendidas y 140 años de invisibilización expuestos en 77 minutos de verdades terroríficas que salen a la luz sin estridencias y a ritmo acompasado.
La particularidad que hace de Dejar Romero un documental valioso es su mirada empática hacia los usuarios que aspiran a una mejor calidad de vida. La cámara no ridiculiza, acompaña. Ese compromiso de los directores para con los protagonistas y sus historias es la clave que distingue a la película y la convierte en un material de visión recomendada para los curiosos y para aquellos que deseen conocer los entramados de uno de los establecimientos más oscuros de Buenos Aires, que operó bajó un sistema cruel y de deshumanización hasta su reciente final.
Dejar Romero. Opinión: Buena.
Dirección: Alejandro Fernández Moujan y Hernán Khourian.
Producción: Gabriela Cueto, Alejandro Fernández Moujan y Hernán Khourian.
Imagen: Alejandro Fernández Moujan.
Sonido: Gaspar Scheuer en Estudio Ñandú.
Montaje: Florencia Gomez Garcia, Alejandro Fernández Moujan y Hernán Khourian.
Color: Ines Duacastella.
Funciones en el MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415, CABA) los domingos de abril a las 18 horas. Luego tendrá paso por espacios INCAA, aún sin fecha de estreno programada.
Entrevista a Alejandro Fernández Moujan
En diálogo con Peliplat el director Alejandro Fernández Moujan reveló como fue el rodaje de su nuevo documental Dejar Romero y curiosidades detrás de la historia de transformación del exmanicomio en un espacio de acompañamiento a pacientes hasta su externación y vida en comunidad.
¿Cómo llegás a interesarte en la historia de Melchor Romero?
- A la historia llegué en el 2018, a partir de que trabajadores y trabajadoras del Romero, a quienes yo todavía no conocía me invitan a proyectar una película anterior, Damiana Kryygi, para la cual yo sí había filmado archivos del de Romero en una secuencia. A partir de ahí empezaron a surgir charlas con ellos de la posibilidad de colaborar en los archivos que ellos estaban intentando rescatar, con tantas historias olvidadas de gente que probablemente, la mayoría, ha muerto en el hospital. Ahí, empecé a conocer el proceso de desmanicomialización que se venía llevando adelante en el Romero
El archivo es una denuncia a la violencia hospitalaria que hubo durante décadas en Melchor Romero…
- Sí, el el dispositivo manicomial. Eso se ve en las cartas que nunca salieron de Romero, cartas de pedido de auxilio de pacientes a familiares para que los saquen de ahí o en las que dan cuenta de las situaciones que están viviendo… incluso hay algunas cartas enviadas a autoridades o a médicos del sistema, pero que nunca salieron del hospital. Eso fue hasta hace pocos años, pensá que el hospital fue fundado en 1884.
¿Se contactaron con médicos que trabajaron en Melchor Romero, como fuentes que aportaran otra visión al documental?
- No, la verdad es que no fuimos a buscar gente que haya trabajado en Romero en otros momentos. La verdad es que el trabajo se centró en el cotidiano que se está dando en Romero. De hecho, en la película no hay entrevista sino que es un poco seguir el día a día y la evolución de las personas que están ahí, en una situación de acompañamiento.
¿En Melchor Romero hubieron religiosos involucrados en el cuidado de personas?
- Nosotros no lo vimos, por lo menos ahora. Creo que hay una antigua sala, que le dicen “la sala de las monjas” que antiguamente estaba atendida por monjas. Pero no está más esa sala y no he visto religiosos o religiosas trabajando en el hospital.
¿Cómo fue el proceso de filmación de los pacientes de Romero?
- Fue un desafío. Muchas personas que están ahí han perdido -fruto de toda esta historia de medicalización y de maltrato, incluso físico- la capacidad de incluso de conectarse, de comunicarse y de movilidad. Fue un trabajo hecho con muchísimo respeto y en ningún momento se quiso llegar a instancias extremas, como lo hubiese sido una cámara oculta para ver “que pasa con los locos” cuando nadie los ve. Ese tipo de cosas no nos parecían dignas para nuestro trabajo y optamos por tener una mirada abierta y empática, incluso pidiéndoles permiso a ellos y preguntándoles si deseaban ser filmados. No nos interesaba mostrar las imágenes escabrosas que se han visto de manicomios, elegimos otro enfoque. Desde el inicio nuestra intención fue acompañar la desmanicomialización, potenciando la práctica diaria, dándola a conocer como una práctica profesional y afectiva, rescatando el valor del compromiso de quienes la llevan adelante. El deseo fue siempre poner en discusión y mostrar cinematográficamente de qué hablamos cuando hablamos de locura y encierro.
Si bien en el documental algo puede verse, ¿me explicás con detalles cómo es el proceso de desmanicomialización?
- Sí, en el proceso hay varias posibilidades: o que alguno reconecte con su familia -si la familia quiere y ellos quieren-, o que vivan con sus compañeros de sala. También, a veces se arman grupos que conviven en casas alquiladas, en barrios cerca de Romero, y hay planes de vivienda, que se han ejecutado a través de la provincia de Buenos Aires y con algunos aportes de Nación en algún momento, para la gente que ha vivido en el manicomio. Las casas son para 3 o 4 personas y están en barrio humilde, de gente trabajadora. De esta forma se busca integrarlos en la sociedad y que socialicen.
Recién mencionaste que la provincia de Buenos Aires y el Estado ayuda a estas personas en este camino…
- Acá un actor fundamental que es el estado provincial porque, por un lado, lleva adelante la aplicación de la Ley de Salud Mental que dice que los manicomios se tendrían que haber terminado en 2020. Eso es una decisión política de la provincia de Buenos Aires, puntualmente en Romero aunque también se está llevando a cabo en otros hospitales como el Esteves, por ejemplo.
Sobre los directores
Alejandro Fernández Mouján (Buenos Aires 1952). Dirigió más de 15 documentales y fue director del área de cine de la TV Pública entre 2006 y 2017. Filmografía reciente: Damiana/Kryygi y (...) el mismo río.
Hernán Khourian (La Plata 1972). Artista audiovisual, profesor e investigador Lic. en Comunicación Audiovisual en la Universidad Nacional de Arte de La Plata, Máster documental de creación de la Universidad de Pompeu Fabra y Doctorado en Artes también en la UNLP. Filmografía reciente: Acá y acullá y Popurrí.




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