Comparada con otras versiones, tanto anteriores como posteriores, sobre la historia del mítico rey bretón, la versión de 2004, dirigida por Antoine Fuqua e interpretada por Clive Owen y Keira Knitglhtley, aparece como la aquella que más parece buscar un adecuado marco histórico. Esto es fácilmente comprobable, por ejemplo, por su ubicación cronológica justo antes de la retirada de las legiones romanas de Inglaterra y el comienzo de las invasiones de sajones, anglos y jutos, a comienzos del siglo V DC.
Arturo, si es que realmente alguna vez existió, vivió muy probablemente durante este período, y tal vez haya sido una versión romantizada del comandante militar romano Lucius Artorius Castus, aunque los datos históricos de este comandante sean algunos siglos anteriores a la invasión sajona. La armadura que Clive Owen luce en toda esta película tiene justamente el estilo de los centuriones latinos, muy distinta a las bien medievales defensas que antes de este film se pueden observar en versiones anteriores de “King Arthur”. Sin embargo, estas no están basadas solo en los caprichos de algún director de cine deseoso de ofrecer una aventura épica, sin ningún rigor erudito, sino que también recogen la tradición de las leyendas literarias de los siglos XII y XIII, como las elaboradas por Geoffrey de Monmouth y Chretien de Troyes respectivamente.
Concluyendo, se puede afirmar que esta versión de 2004 trata de ser lo más histórica posible, al revés de muchas de sus predecesoras y sucesoras, incluyendo como crédito extra en su haber la sensacional banda sonora debida al genio de Hans Zimmer




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